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14 julio, 2008

La crítica y el género

Me quedo con el título del artículo de Francisco J. Laporta en El País de hoy que dice: ¿Pueden criticarse las políticas de género?

El mero hecho de la pregunta que, por otro lado, responde a una convicción muy extendida, debería hacernos reflexionar sobre qué calidad tiene nuestra democracia si algunas de sus políticas no pueden ser criticadas, y son demasiadas las evidencias de esa dificultad. ¿En qué mundo estamos si hay ámbitos de la vida social que se sustraen a una de las normas básicas que fundamenta nuestro sistema político, el derecho a la libertad de opinión y expresión y, por tanto, al derecho de crítica a todas las políticas, también las de género.

A continuación una nueva pregunta cobra fuerza: ¿cómo se concilia el hecho de esa dificultad, cuando no imposibilidad de crítica, con una pretendida dominación masculina, sempiterna y universal, que justamente ni se nota ni existe allí dónde más lógica parecería su presencia, en las políticas de igualdad? Pero esa ya la dejo para vosotros.

Para terminar el último párrafo del artículo citado: “Los cargos no están para ser ocupados, sino para ser servidos con rigor. Si alguien competente ha desarrollado con éxito una política de excelencia en cualquier institución, sustituirlo sólo por razones de género es una arbitrariedad. Que una institución importante esté medio descabezada porque sólo se consiente en nombrar mujeres es simplemente insensato. La justicia es una cosa; la gramática otra y la ciencia otra. La lucha por la igualdad no debe resultar un obstáculo a la administración de los intereses generales. Tampoco se debe parecer a la revancha o la ambición. Reproducir el sexismo desde el otro lado es algo que a nadie va a reportar justificación alguna. Y sobre todo es un error que no se merece una causa tan grande y valiosa como la causa de las mujeres.”

4 comentarios:

  1. Anónimo12:11 a. m.

    Una visita a esta página puede resultar muy instructiva
    http://wonkapistas.blogspot.com/2008/06/un-par-de-grficos-para-la-ministra-ado.html

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  2. No se si habéis notado que muchos de los artículos que critican de alguna forma el feminismo en medios importantes se cuidan mucho de dejar claro que las mujeres están discriminadas, han sufrido siglos de opresión, etc etc. ¡En este artículo esta actitud a mi me ha parecido especialmente acusada!

    ¿Por qué este complejo de culpa? ¿Por qué no decir lo que se quiera decir sin tener que justificarse? ¿Por qué asumimos que se nos va a tachar de machista y nos ponemos la venda antes de la herida?

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  3. Es verdad eso que dices de la necesidad de justificarse, yo también lo había notado. Sucede de nuevo en el libro de Alain Touraine, donde a pesar de que rebate muchas de las posiciones del feminismo, el punto de partida es el de aceptar muchos otros lugares comunes, algunos de ellos ampliamente cuestionados por su compatriota Elisabeth Badinter. Lo cual le da más valor a lo que en ellos hay de crítica pienso yo.

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  4. Sí que lo he notado, Manu, y tiene su explicación: es la aduana ideológica que hay que pagar para que los medios de comunicación públicos admitan un artículo políticamente incorrecto.

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