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11 diciembre, 2011

El techo de cristal ¿un espejismo?


Retomo el comentario que colgué en la entrada anterior y que recoge la conclusión a que llegan en la bitácora: La cause des hommes, en relación con el famoso techo de cristal femenino, techo de cristal que el neofeminismo presentaba como la prueba del nueve de que los hombres concertaban voluntades para impedir el ascenso laboral y social de las mujeres y la prueba más clara del deseo de dominación de los hombres sobre las mujeres.

Después de analizar la estadística oficial de empleo para el período 1999-2007 en el país vecino, los resultados son claros, la tasa de empleo femenino crece en todo tipo de empleos también en los más cualificados y lo hace de forma muy importante.

También el porcentaje de mujeres en altos puestos de responsabilidad, citando a modo de ejemplo que ocupan el 30 % de los puestos de más responsabilidad tanto en la Administración pública como en las grandes empresas. Este porcentaje era del 14 % en el año 1.999.

A la vista de los datos anteriores el análisis concluye del siguiente modo: 

Una progresión tan generalizada sólo es posible, o bien, porque el “techo de cristal” está enmohecido y podrido hasta el punto de que no tiene ninguna eficacia, o bien, por lo que es más probable, no existe.

La evolución en nuestro país y en general en todos los países desarrollados sigue, con más o menos desfase hacia arriba o hacia abajo, lo que esas cifras oficiales del mercado laboral  francés ofrecen como conclusión. Por eso llegados a este punto cabría preguntarse:

¿cuántas más cosas habrán de ir cayendo del entramado ideológico del neofeminismo para que deje de ser un tabú la crítica a unos posicionamientos ideológicos que no tienen más sustento intelectual que el deseo de poder, por mucho que se disfracen de defensas de los intereses de las mujeres? 

12 comentarios:

  1. Hay algo que no entiendo del anterior post.

    Yo siempre he estado en desacuerdo con las feministas cuando dicen que los roles de género los establece la educación o la cultura donde nos hallamos.

    Sinceramente, pienso que los genes tienen bastante que decir. Sin embargo no creo que esto nos limite en absoluto a la hora de desempeñar cualquier trabajo. Estoy hablando de tendencias, no verdades absolutas.

    En las escuelas, es fácilmente observable como los niños suelen inclinarse hacia juegos más activos como el fútbol y las mujeres suelen reunirse en grupos para jugar y para hablar. No creo que nadie obligue a nadie. Se produce de forma natural. Y no creo que esto se arregle prohibiendo las peliculas DISNEY o diciendo a que deben jugar los niños en el recreo (que si mal no recuerdo es algo que se propuso).

    Yo creo que las mujeres si que tienen un criterio de selección distingo al del hombre: buenos genes, estatus, protector y proveedor. O como dice el juez Serrano: las cuatro P: protector, proveedor, procreador y ahora, pagador de pensiones.

    Opino que no se puede negar el componente instintivo a la hora de explicar nuestra conducta. Pero, el hecho de que nos afecte, no significa que nos defina.

    Sin embargo, no veo una correlación directa entre el instinto y el movimiento ideológico de género. Pues este último no busca la igualdad, solo reivindicar poder.

    Y esto, tiene que ver más con el ego que con el gen.

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  2. Yo también lo veo así. Creo que en este asunto hay dos riesgos: uno, el que comete el neofeminismo, al menos en ciertos momentos, negando la naturaleza humana y la diferencia entre niños y niñas, lo de la famosa tabla rasa.

    Y aún hay otro problema, pensar que la naturaleza lo es todo y la cultura no es nada.

    Para los que piensan así yo incluso preguntaría qué estamos haciendo aquí poniendo de manifiesto no solo que una ideología nos está imponiendo unos patrones culturales, jurídicos y políticos inasumibles desde el punto de vista masculino, y la necesidad de unos nuevos menos tramposos y más democráticos.

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  3. Otro "techo de cristal" roto hace tiempo es el del maltrato infantil perpetrado por mujeres, a veces realmente sofisticado. Os adjunto una noticia que seguramente será pasto de los telediarios de hoy en día. Estemos atentos al enfoque de género que den. ¿La sacará Pepa en la segunda edición del Telediario?:

    http://www.diariosur.es/v/20111212/andalucia/pierde-patria-potestad-llevar-20111212.html

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  4. Está claro que lo del techo de cristal es un mito que surgió cuando las mujeres empezaron a hacer carrera en profesiones públicas.

    Lógicamente, la mayoría empezaron por lo más bajo (salvo las enchufadas y las que heredaron el puesto de papá, que también las hay) y no tuvieron en cuenta algo tan elemental como el escalafón. ¿Acaso creían que se puede ascender de recluta a general en dos días?

    Pues no, y como no podían esperar se inventaron lo del techo de cristal, moderna versión de las "esferas cristalinas" de la cosmología ptolemaica. Techo que han tenido que ir subiendo a medida que las mujeres han ido ascendiendo en el escalafón, pero cuya existencia l@s feministas recalcitrantes se resisten a negar de una vez por todas.

    Aunque al mito ya le queda poco para desaparecer del imaginario público, si alguna vez llegó a cuajar.

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  5. El estrés es otro techo de cristal que han roto las mujeres. Acabo de leer lo siguiente en una revista: "El 74% de las mujeres se sienten agotadas, frente al 55% de los hombres. El principal motivo, dicen, es el estrés. Sin embargo, ellas lo llevan mejor. Reconocen tener más energía para compatibilizar vida laboral y personal, según una encuesta de Pfizer."

    ¿Abra desglosado la encuesta el tipo de trabajo que realizan unos y otras?. ¿Por qué acuden ellas de manera más frecuente para que las receten los antidepresivos de Pfizer?. Sobre el tema de la preponderancia del suicidio masculino frente al femenino, en este mismo blog se cito una encuesta bastante ilustrativa hace pocos días.

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  6. Anónimo12:21 p. m.

    Permiso de paternidad en el aire

    http://www.nuevatribuna.es/articulo/sociedad/2011-12-11/la-ampliacion-del-permiso-de-paternidad-queda-en-el-aire/2011121116415400712.html

    Alberto

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  7. Anónimo12:23 p. m.

    Cuando se parta de todo el techo de cistal descubrirán que ¡oh cielos! el suelo de las mujeres es de goma espuma, y esto tamién es un obstáculo para ascender a lo más alto (¿todas o solo las neofeministas?). Entonces, con esta bonitas parábolas, seguirán argumentando su victimismo que les permite reclamar y conseguir sus privilegios sexistas. Mientras nos ovidamos, se olvidan, de que además de lo más alto, existe lo más bajo. Los marginados sociales, los sintecho y cía. que en un 90% son varones. No voy a desarrollar el tema de la marginación ni como se cae en ella pues no es mi papel en este blog, pero si quiero rcordar una diferencia importante entre los marginados y los privilegiados: estos últimos suelen tener una mujer y una familia que disfrutan de sus privilegiso incluso más que el titular del privilegio, mientras que la marginación suele ser solitaria, incluso abandonada
    Arturo

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  8. Esto es lo que escribía Rosa Cobo en 2008 en un artículo en El País que llevaba por título: La derecha y la democracia paritaria:

    “La noción de democracia paritaria da respuesta a los variados e invisibles filtros que expulsan silenciosamente a las mujeres de los espacios en los que existen poder y recursos: de la política a la empresa, de la cultura a la familia, del partido o sindicato a la ONG... Todas las vindicaciones feministas se pueden resumir en la necesidad de introducir en las sociedades el principio de igualdad entre varones y mujeres en términos de distribución de todo tipo de recursos.”(la negrilla es mía)

    Aunque a la vista de lo anterior casi se puede decir que son tan invisibles porque en realidad son inexistentes.

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  9. Anónimo8:57 a. m.

    Esa es la mejor solución, decir que el mecanismo es invisible, que se les ha ocurrido para todos aquellos aspectos cruciales de su ideología: discriminación salarial no demostrada, techo de cristal, apartamiento inmerecido de la investigación científica y de las cátedras universitarias, etc. etc.

    Lo que sorprende más es que gente de mentalidad empirista y positivista, dé por bueno un razonamiento según el cual se podría decir cualquier cosa a propósito de la realidad social sin necesidad de mucho esfuerzo intelectual ni rigor de ningún tipo. Y ya no digamos lo que sucede en el terreno del Derecho, donde es posible casi cualquier cosa.

    Y así estamos, también en esto parece que la mentalidad del caballero dispuesto a dispensar un trato diferente a las damas, da por bueno lo que no aceptaría en ninguna otra situación, para el resto de sus congéneres. Por eso no es de extrañar que el edificio se nos esté viniendo abajo y cada uno mire para el de al lado y diga, ¡yo no he sido!

    Alberto

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  10. Anónimo12:29 p. m.

    los variados e invisibles filtros que expulsan silenciosamente a las mujeres de los espacios en los que existen poder y recursos:...
    No solo son invisibles por inexistentes, es que los filtros que existen son los que empujan, ingtroducedn a las mujeres en todos los espacios de poder y recursos. Y estos tienen todos los grados de visibilidad, desde los más invisibles hasta los más rechamantes desde los absolutamente silenciosos hasta los más ruidosos
    Estos, los más ruidosos y visibles, están recogidos en las leyes y normas escritas. Otros, menos visibles y hasta invisibles están en la cotidianeidad, los conocemos (aquí se denuncian regularmente) y, para resumir, podemos decir que son los que "ellas" denuncian como aplicados por el hombre contra la mujer pero que en realidad son aplicados por el feminismo contra el hombre (por ejemplo: la discriminación por sexo o cuando acusan al hombre de tener solo intereses económicos en sus problemas de divorcio,o cuando acusan a los hombres de valorar a las mujeres influyentes por su asoecto físico, cuando este tema ocupa la mitad de los artículos sobre mujeres firmados por mujeres, etc. etc. ya sabemmos commo usan el mecanismode proyección psicológica...)
    Arturo

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  11. Humberto2:26 p. m.

    Así que hay un unos filtros invisibles que expulsan a la mujer de casi todos los ámbitos ¡incluida la familia!. Lo que hay que aguantar ...

    Lo del techo de cristal, los filtros invisibles, etc. se parece muchísimo a los espíritus o al mal de ojo en que creen los supersticiosos: algo indemostrable, que la razón no puede validar, pero que no tiene discusión posible: hay que aceptar su existencia y punto. Ciertamente la ideología del género es eso: un conjunto de dogmas, mitos y supercherías que hay que creerse sí o sí, sin esperar demostración alguna: la palabra de las sacerdotisas es más que suficiente. Y si no te lo tragas, serás condenado por hereje.

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  12. Desde luego permitirse decir que un proceso social viene explicado por un invisible supera a lo de la partícula de Higgs pues ahí, al menos, se admite de partida que puede que exista o no, pero que eso se permita en un asunto social y que además venga formulado como necesario, nos sitúa ante otra incógnita de no menor importancia ¿por qué en el terreno del género todo se haya de admitir sin necesidad de prueba, de contraste, de matiz, sin posibilidad de refutación?

    ¿Nos encontramos ante una fe o nos encontramos ante asuntos de este mundo que deben ser explicados según los métodos y los procedimientos de este mundo? Es una pregunta que me he formulado muchas más veces sin que al parecer encuentre eco en quien debería contestarla, porque esa es otra, aquí nadie asume luego las consecuencias de sostener tesis tan infundadas como esta misma o la de la discriminación de la mujer en el mercado de trabajo.

    Y no os vayáis a pensar que carece completamente de lógica lo de preguntarse si de una fe se trata teniendo en cuenta cómo se las gastan los que la profesan y el espíritu censor e inquisitorial que se gastan en estos asuntos en donde al parecer no sería de aplicación lo de la libertad de expresión y el contraste de ideas porque a quienes no comulgamos con sus ruedas de molino nos han excomulgado ya y no parece que nos redima el hecho de que una vez tras otra demostremos lo infundado de sus hipótesis, lo ineficaz de sus métodos (léase violencia de género) y lo reaccionario de sus postulados en terrenos como el derecho y la justicia.

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