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15 marzo, 2012

Superioridad moral


Es verdad que había anticipado un tiempo para reflexionar sobre la bitácora y si lo que estaba haciendo era lo mejor, o cabía hacer otras cosas, pero el debate sobre el sexismo lingüístico está dejando al descubierto tantas cosas que hace imposible sustraerse a decir algo al respecto. Como prueba véase el comentario de María José Porteiro agradeciendo ¡nada menos que en nombre de la Humanidad! el artículo de Pilar Careaga.

Parece consustancial con el neofeminismo que  quien habla en su nombre se sitúe de partida en una posición de superioridad moral, de despotismo ético que dirían otros,  convirtiendo así  en una quimera  lo que a propósito del liberalismo decía en un artículo en El País, J. M. Laporta, en los siguientes términos:

toda la actividad política y los proyectos de la sociedad se tornan en un gran proceso de deliberación entre personas libres y autónomas que intercambian sus ideas presididas por la virtud de la tolerancia y la guía de la racionalidad. No tienen sitio por ello aquí la descalificación y el improperio, la imposición o el trágala, o la manipulación de los datos y la excitación tramposa de resortes emocionales.”

Mientras no seamos capaces de restablecer la idea de que en el terreno político, moral, ideológico no hay posiciones de primer orden y posiciones subordinadas, sino posiciones diferenciadas, que es necesario fundamentar en cada caso, admitiendo que el otro es un igual y, por tanto, con el mismo derecho a expresarse y defender sus posiciones, no habremos avanzado nada, ni será posible establecer unas condiciones mínimas para un diálogo y un acuerdo compartido.

Pretender que el neofeminismo es la única manera de encarar el asunto de la igualdad y, que quien no parta de sus presupuestos está incapacitado para expresarse, porque solo puede representar la defensa de derechos ilegítimos, es una estratagema que hasta el momento ha reportado grandes dividendos a esas posiciones pero que, evidentemente, no es admisible desde ningún punto de vista: ni ético, ni político, ni ideológico.  

1 comentario:

  1. Lluis Rollo6:08 p. m.

    Estoy muy de acuerdo...existe un tipo de personas que tratan de imponer su forma de pensar a partir de una superioridad moral que proyectan incluso al respecto de los mas cercanos, sin caer en analizar y atender sus propias contradicciones. Es una posicion que se basa en un concepto egocentrico de la vida y de la sociedad..lo que no se adapta a mi pensamiento(para los demas)no es correcto y se basa en una concepcion erronea de la realidad..es la realidad, la sociedad u otros los equivocados..no comprenden que existen otras opciones, igualmente legitimas, de pensamiento y actuacion...espero que no coincidais con este tipo de persona, porque es agotador..Saludos

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