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30 mayo, 2012

El peso de las inercias


Por más que me interrogo sobre algunas cuestiones no soy capaz de contestarlas de un modo que considere satisfactorio, por eso las quiero dejar aquí por si acaso coinciden con alguna de  las vuestras y,  tenéis alguna respuesta para las mismas.
No encuentro una “razón” que me satisfaga mínimamente en relación con el hecho de  que, el neofeminismo y por extensión el conjunto de las mujeres tengan una conciencia de género tan acusada, hasta el punto de que llegue a parecer natural que solo se ocupen de lo suyo, y la ausencia total de la misma en los hombres para quienes no existe otra cosa que  lo de  todos.  
En un gran foro de internet de amplísima mayoría masculina entre sus participantes, para según qué temas: diferencias salariales, conciliación laboral, incluso rendimiento educativo en materias como las matemáticas no falta nunca el enfoque de género.  En el mismo foro se hace una propuesta sobre educación que olvida el mayor fracaso escolar masculino y la menor adecuación de la escuela a los varones y, excepto yo mismo, ningún  participante de un debate con más de 80 comentarios se acuerda de que tal cosa no está en la propuesta.
Pero es que al poco tiempo se produce otro sobre violencia en la pareja y todo el mundo se olvida de que también existen varones asesinados por sus parejas o que en otras formas de maltrato el que afecta a los varones no es menor que el que afecta a las mujeres.
Si es cierto que las mujeres están infrarrepresentadas en las instancias de poder cómo explicar su no menor calidad de vida, su mayor éxito escolar, el absolutismo de su poder en relación con la reproducción,  la mayor adecuación de la sanidad a sus necesidades, su particular estatus frente a la justicia, su esperanza de vida o, su presencia mayoritaria en todos aquellos ámbitos que una sociedad como la nuestra considera signos de riqueza y bienestar.  ¿Acaso los varones son los “dueños y señores” de una sociedad patriarcal que a quien rinde los mejores frutos es a ellas?
Por qué tan pocos pronunciamientos femeninos sobre los problemas más candentes de la sociedad: educación, crisis económica, sanidad, justicia, consumismo, crisis de la democracia representativa, cuestión europea, etc. y, por qué tantos sobre cuestiones de género que son de exclusivo interés femenino. ¿Por qué no igualdad de trato en las revistas femeninas y feministas? ¿A cuento de qué congresos de siquiatría y matemáticas exclusivamente de y para mujeres? ¿Por qué en los congresos feministas los varones tienen prohibido el acceso, también aquellos que se hacen llamar igualitarios y tan sacrificadamente desempeñan su papel como neofeministas?
Me cuesta entender el neofeminismo cuando quienes lo practican son mujeres, pero la misandria de algunos análisis realizados por hombres me llena de perplejidad. Los varones neofeministas al analizar cualquier cuestión: sea la vestimenta de las recogepelotas del tenis o la vestimenta de las baloncestistas, la posición de la mujer en el mercado laboral o la “cosificación del cuerpo femenino”, da igual la naturaleza o magnitud de la cuestión derivan siempre en la dirección de una sociedad patriarcal que según ellos es siempre en beneficio de los varones y en perjuicio de las mujeres, y eso aún cuando tal apreciación choca de bruces con la realidad de los hechos de cada día.
Sociedad patriarcal que solo derivaría responsabilidades  hacia los varones sin que ningún acto, ni tan siquiera sus decisiones más libres,  engendrara responsabilidades para la mujer, lo que de hecho la convierte, al menos en el plano moral, en un ser con todos los derechos pero ninguna obligación, y en la que sus incumplimientos y faltas, si acaso llegasen a producirse, vendrían explicados por un acto de rebeldía contra la asfixia y dominación por parte del varón. Desde esta perspectiva señalar, por ejemplo, que  alguna responsabilidad tendrán las madres en la perpetuación en los hijos de los roles de género, constituiría una iniquidad más del neomachismo.   
Por eso, muchas veces valoro la hipótesis de que el destino que nos tienen reservado quienes así piensan es el de siempre: el rol de protector y proveedor, aunque adaptado a la sociedad capitalista actual. De ese modo las tareas ingratas, las de esfuerzo, las de riesgo, los trabajos pioneros y los caminos por abrir y descubrir nos seguirían perteneciendo como siempre ha sido, y con ellos una menor atención a nuestra salud y bienestar; la consideración de apéndice en relación con la familia, y en general la consideración del sexo desechable.

8 comentarios:

  1. Según leo este post, en la 2 están reponiendo el documental de leones y leonas titulado "Bellas y hermosas". Relatado por una voz femenina, se refuerzan los estereotipos de género del neofeminismo (ellas, buenas, ellos malos, incluso en el reino animal). No me extraña que cuando se plantean estos debates, con toda la propaganda de género que les precede, la reivindicaciones masculinas sean meramente testimoniales.

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  2. Anónimo2:18 a. m.

    Yo pienso que ha sido todo puro y llano adoctrinamiento. Entiendo que se potenciase la igualdad hace 50 años y que se persiga en determinados países. Pero que hoy en día, en el 2012, se quiera hacer creer que en este país la mujer está discriminada y oprimida por el hombre es puro engaño.

    Hace mucho que la comunidad feminista se transformó en el negocio feminista y ahí está la razón que andabas buscando Emilio: el dinero.

    Víctimizar a la mujer y criminalizar al hombre. En eso se basa el juego. En convencer a tooooodas las mujeres de que toooodos los males que sufren son culpa de la sociedad patriarcal, lo cual es un astuto seudónimo de hombre.

    Hace falta mucho tiempo y dinero para sostener una mentira. En concreto 4000 millos de euros y unos 6 años. Pero una mentira es una mentira y la mujer se va dando cuenta a medida que madura que no es la supermujer libre e independiente, superpoderosa, capaz de todo e infinitamente celestial que se le ha hecho creer es. NO, la mujer necesita a lo demás. Y el hombre también...ojo! Si aquí todos somos hijos de dios... Pero el precio del engaño claro... Es el desengaño y, por tanto, la desilusión. Algunas se dan cuenta de que han sido manipuladas, otras no quieren aceptarlo y siguen culpando al hombre. El cual, pobrecito de él, va tirando como puede en medio de tanta histeria y ego exacerbado. Y todos currando y pagando, currando y pagando y discutiendo sobre una guerra que en realidad ni siquiera es real... es pura idea, pura ideología. Las ideologías cosechan borregos. Pero al negocio feminista esto le beneficia claro. Y por eso lo explota. Toca despertar conciencias.

    Iván.

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  3. Iván es posible que lo que cuentas responda a alguna de las preguntas formuladas, pero seguiría sin explicar que hace que nos callemos cuando se trata de reivindicar algo para nosotros o denunciar algún aspecto en el que esta sociedad no es patriarcal –vamos a expresarlo así, a ver si más de uno y de una caen de la burra- y nos toca la peor parte: fracaso educativo, suicidio etc.

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  4. Plutarco, lo del uso de los documentales de la naturaleza para decir sobre el "género", sí el género, al menos era la expresión que se usaba en el documental que vi ayer por la noche en la 2, lo que en relación con los humanos se calla o solo se deja entrever, se está convirtiendo en habitual. En este además de citar algún ave con los ¡papeles de género cambiados!, él incubaba los huevos, mientras ella buscaba la comida y formaba un harén de 4 o 5 machos a su disposición, se presentó a los chimpancés y los bonobos, y lo envidiable de una sociedad como la segunda donde las hembras tienen dominados a los machos y se hace mucho el amor.

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    1. No pocos sociológas y sociólogos de género añoran la sociedad cazadora/recolectora que parece ser exhibía comportamientos sexuales similares a los chimpancés y bonobobos. Su libro de referencia suele ser "El origen de la familia, la propiedad privada, y el Estado" de Engels. Si Engels hubiera estudiado las grandes sociedades cazadoras y recolectoras que en la fecha de publicación del libro todavía recorrían las grandes praderas de Norteamérica, no hubiera descrito de manera tan idílica ese tipo de sociedades ni el mito del buen salvaje se hubiera perpetuado hasta nuestros días incluso entre gente aparentemente tan docta.

      Es curioso en cualquier caso como esos documentales que mencionamos establecen paralelismos con especies tan alejadas de nuestro patrón evolutivo, "disneyficando" y humanizando de manera empalagosa y de género su modo de vida. Imagino que la cúspide evolutiva para este tipo de documentalistas será la mantis religiosa.

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  5. Anónimo4:27 p. m.

    Una bitácora, al parecer, con espíritu crítico, aunque en este post no se sale del tópico en defensa de las cuotas.

    http://www.elnacionalismovayatimo.com/2012/06/el-machismo-del-poder.html

    Otra entrada del mismo blog:

    http://www.elnacionalismovayatimo.com/2012/05/la-degradacion-de-la-educacion-publica.html


    Jeipi

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    1. He leído la crítica de Savater a su libro, también su réplica (me parece flojo su argumento de la inmersión ligüística, máxime cuando luego dice que los derechos los tienen las personas)y he escuchado su intervención en la Asamblea de ARP de Barcelona y mi perplejidad es la misma que expresé en esta entrada:

      http://personasnogenero.blogspot.com.es/2009/04/territorio-lengua-genero.html

      No acierto a entender por qué si el autor declara que no le gustan las ideologías basadas en la dualidad nosotros-ellos, no piensa lo mismo del neofeminismo con su nosotras-ellos, tampoco por qué si rechaza las ideologías basadas en el mito de la nación, no lo hace con el mito del "género" tal como éste es concebido por el neofeminismo, si pide que desterremos todas las ideologías que nos separan no aplica eso el neofeminismo.

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  6. He escrito un par de comentarios en dicho blog. De buena gana leeré su libro. Cerrar el desarrollo constitucional exige dar una solución a la cuestión territorial, que a mi modo de ver ha de ser federal. Pero soy muy crítico con los nacionalismos y no menos con quien coquetea constantemente con ese tema y en muchos casos encarna otra forma de hacerlo.

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