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18 diciembre, 2011

¿Sociedad estamental?

¿Estaremos recuperando la sociedad por estamentos del Antiguo régimen, con la novedad de que ahora los estamentos serían los géneros?


http://padresdivorciados.blogspot.com/2011/12/las-juezas-y-magistradas-victimas-de.html



28 abril, 2008

Sistema de cuotas y listas paritarias

Quizá uno de los aspectos más olvidados de las propuestas de las leyes de género de la pasada legislatura, en lo relativo al sistema de cuotas y las listas paritarias, sea que no sólo no se han discutido suficientemente en lo que en sí mismas significan, ni sobre los efectos que en lo inmediato tendrían sobre la representación de los sexos en las Cámaras, dándose la paradoja que en esta su primera aplicación en unas elecciones generales la representación femenina ha disminuido; la cuestión es, que tampoco se han abordado y, este asunto parece tener más trascendencia de la que cabía esperar, sus efectos colaterales. Por ejemplo, el sistema de cuotas parece incidir abiertamente en la pluralidad interna de los partidos, ya que al favorecer la cooptación y los nombramientos a dedo, aleja la toma de decisiones de forma colegiada, lo que va en la dirección de un mayor presidencialismo; pero también, y para mí de la máxima importancia, las listas paritarias alejan sine die la posibilidad de las listas abiertas. Listas por la que muchos demócratas llevábamos mucho tiempo esperando.

Dos noticias de El País y la Vanguardia de hoy, abordan la cuestión del presidencialismo.

http://www.lavanguardia.es/lv24h/20080428/53457845820.html

http://www.elpais.com/articulo/espana/Nueva/Via/via/muerta/elpepunac/20080428elpepinac_10/Tes

03 abril, 2008

Ley de igualdad y libertad de expresión

En relación con la ley de igualdad y la libertad de expresión creo del máximo interés que leais lo que escriben al respecto de la cuestión un grupo de periodistas

http://www.apmadrid.es/images/publicaciones/cuadernos/cuadernos12/CP12_037_Grijelmo.pdf

http://www.apmadrid.es/index.php?option=com_content&task=view&id=948&Itemid=190&date=2008-02-01

http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2008/04/03/0003_6701511.htm

http://www.apmadrid.es/images/publicaciones/cuadernos/cuadernos12/CP12_007_Carta%20FGU.pdf


Lo único que me sorprende un poco es lo tardío de la reacción y el reconocimiento de que realmente a los periodistas se les pasó el contenido de la Ley cuando se estaba discutiendo. Podemos imaginarnos lo sucedido con el grueso de la población. En cualquier caso nunca es tarde si la dicha es buena.

30 abril, 2007

Perplejidades

Últimamente me ha tocado ser testigo de ciertas perplejidades en relación con los temas “de género”. Por una lado el profundo desconcierto que han producido las declaraciones de José Sanmartín, director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, en el sentido de que España está a la cola de Europa en muerte de mujeres por violencia de género, siendo los países nórdicos allí donde más intensa es esta violencia. Yo no es que sea un especialista, pero el dato no me coge de sorpresa porque lo había leído más veces, incluso por comparación con otros países como EE.UU o Canadá donde también es más elevada que aquí.

Pero las perplejidades no vienen sólo por ahí. Incluso personas acostumbradas a trabajar con encuestas y números, se sorprenden al comprobar que estadísticas serias ponen en cuestión lo que creían verdades incontrovertibles como que las mujeres cobran menos por el mismo trabajo, o que trabajan más horas que los hombres debido a la doble (a veces se habla incluso de triple) jornada laboral. Mi percepción es que en general el nivel de desconocimiento sobre estos temas está bastante generalizado, dado que la labor pedagógica ha sido sustituida por la propaganda machacona de determinados tópicos y prejuicios. Cabría ver en todo esto sin embargo, un aspecto positivo, si sirviese para despertar el interés y la curiosidad por profundizar en su conocimiento, única forma, por otra parte, de ponerles arreglo.

21 abril, 2007

Volver a la Ilustración

Leo, de Gregorio Peces-Barba: Volver a la Ilustración (El País, 16 de abril de 2007) http://www.almendron.com/tribuna/?p=15055 , y compartiendo la mayor parte de las cosas que dice en él, como cuando afirma “La defensa del individuo y de su autonomía moral constituye un desiderátum de civilización que debe ser el objetivo de la pedagogía de la libertad en el ámbito educativo y también en el social y político.” O cuanto dice en relación con abandonar del debate político el odio y el desprecio del otro, las descalificaciones totales y sin remisión en: “.. la búsqueda de caminos alternativos marcados por la tolerancia, la amistad cívica y el juego limpio.” Así como “La Ilustración supuso la conquista de la autonomía moral de las personas y la superación del paternalismo de la teología como gran controladora del pensamiento y de la acción humana. La persona supo caminar por sí misma y toda la cultura de las luces produjo un gigantesco esfuerzo por salir de la minoría de edad y para aprender y saber.”

Y alabando su pertinencia para el análisis de la realidad política y de los partidos en nuestro país en el momento presente, entiendo que, con lógica parecida, todo lo contenido en él, conviene a una realidad quizá algo menos evidente, más desconocida en su significación profunda y del largo plazo, cual la que se refiere a todo lo que tiene que ver con las políticas de género, y una ideología como la que representa el feminismo institucional al que, según mi opinión, le son aplicables las grandes consideraciones contenidas en el artículo, en lo que representa de vuelta a la minoría de edad, negación del otro, leninismo, etc.

Esta es la ideología que subyace en leyes como la de igualdad o contra la violencia de género, donde el individuo, la persona humana, ha desaparecido, para quedar subsumida en una categoría, la de género que lo determina de forma absoluta. Es la división de los seres humanos en dos categorías, dos clases, que dependiendo de en cual de ellas se nos integre supondrá una diferente consideración jurídica, política, moral. Es una ideología en la que la idea de derecho a lo que más se asemeja es a la concepción leninista del mismo, no sólo porque se entienda como la principal arma de transformación social, también por el escaso respeto hacia las garantías jurídicas y la presunción de inocencia. Una ideología que no se caracteriza, por su amor y respeto a la verdad, y en la que pareciera que todo vale. La manipulación constante de las estadísticas de discriminación salarial, acoso laboral o violencia doméstica, es un hecho denunciado por otras feministas y estadísticos y profesionales de distintos campos relacionados con la materia.

Una ideología que no admite de buen grado la pluralidad de opiniones y que se ha autoerigido en la gestora de la moralidad pública: sus posiciones en relación con la prostitución, y en particular la negación del derecho de expresión a las mujeres que la desean ejercer libremente, deja bien a las claras que su falta de respeto por la autonomía de las personas, no se queda en el mero plano teórico; pero al tiempo muestra la hipocresía de su planteamiento como si su negativa a regularizar la prostitución redundase en cualquier otra cosa que no sea el perjuicio de quienes la ejercen, como si por el hecho de no reconocerla fuese a desaparecer.

Una ideología que admite de muy mal grado la discrepancia y la diversidad de opiniones. La persecución a que se ha sometido a la señora María Sanahuja, decana de los juzgados de Barcelona, y a cuantas desde otras visiones del feminismo han osado discrepar de sus planteamientos es una muestra de lo que digo. Una ideología en fin, que ha optado por manifestarse lo mínimo imprescindible, porque seguramente es consciente de que sus toscos postulados no resistirían la luz pública, y que en coherencia, dirige todos sus esfuerzos a mantener estas cuestiones en al ámbito de las creencias más que en el de las ideas.

Y, llegados a este punto, quisiera recoger aquí, la perplejidad ya expresada por Elisabeth Badinter e Ivon Dallaire, en el sentido de que siendo los hombres los más perjudicados por estas políticas, sean los que menos disconformidad expresan. No en vano quienes en mayor número y con más fuerza están poniendo en evidencia a este feminismo son otras mujeres, en su mayor parte con otra visión y práctica del feminismo. Quizá apuntar que para explicar este extraño comportamiento haya que pensar no sólo en el miedo a ser tachado de machista o retrogrado, también en la práctica seguida en partidos políticos y organizaciones sociales durante decenios, consistente en considerar que deberían ser las mujeres quienes se ocuparan de estos temas y, como no, en el buen cuidado que este feminismo puso y sigue poniendo en mantener este territorio como coto privado.

Una última cuestión, el señor Peces-Barba en su apoyo entusiasta a una asignatura como Educación para la Ciudadanía, ha llegado a desarrollar los contenidos de la misma, en línea con lo recogido en el artículo citado más arriba, planteamiento que a mí particularmente me gusta. Pues bien, debiera saber que, al menos en mi Comunidad, en lo que más se está insistiendo es en la atención preferente que esta asignatura debe dar al tema de la “igualdad”. Y mucho me temo que de lo que se esté hablando es de igualdad de género, con lo que finalmente podría resultar que cuando se apuntaba a una asignatura para la formación de ciudadanos del siglo XXI, pueda terminar convirtiéndose en una asignatura marcadamente ideológica cuyos contenidos fundamentales versen sobre la perspectiva y el enfoque de género; es decir, dándole la vuelta completamente al planteamiento del señor Peces-Barba, y al que correspondería a una materia que lleva por título: Educación para la ciudadanía.

12 abril, 2007

Artículo de Gabriel Tortella

Athini, me ha recordado el artículo de Gabriel Tortella que con el título de La sinecura ha aparecido en El País de 11 de abril de 2007, del que extracto los dos últimos párrafos, aunque por supuesto recomiendo su lectura completa.

"En España hoy desde luego es práctica rara que a un alto funcionario de nombramiento político se le nombre por su competencia; más bien los criterios básicos son los compromisos y equilibrios políticos, y también las presiones y recomendaciones del candidato y sus amigos. La conveniencia de los gobernados, que depende en primer lugar de la idoneidad del nombrado, es la última de las consideraciones. La presente obsesión por la paridad sexual (o "de género", según la impropia moda anglosajona al uso) en los cargos políticos traiciona palmariamente la misma idea. El cargo es una sinecura que a quien conviene en primer lugar es a quien lo desempeña: por eso se ve como una injusticia que predomine en los cargos un sexo u otro. Pero ¿qué más le da al ciudadano el sexo de los altos cargos? Incluso si no le es totalmente indiferente, el sexo es mucho menos importante que la competencia y la honradez en el desempeño: en esto, por desgracia, se hace muy poco hincapié. Y, además, en nombre de esa pretendida igualdad, la libertad del elector se ve recortada. Si ya las listas cerradas y bloqueadas (que en 1977 se nos dijo que eran transitorias) son un atentado a la libertad de elegir, la cremallera electoral es un trágala más, tanto para las electoras como para los electores. Y una prueba más de que nuestros gobernantes consideran los cargos públicos como sinecuras, si no satrapías.

A algunos miembros de la élite en el poder podrá parecerles que estas disposiciones de la recién aprobada Ley de Igualdad son el camino hacia un sueño; para la sufrida mayoría, la dimensión política de esta Ley es otra vuelta de tuerca en la agobiante imposición de lo "políticamente correcto"; un paso más hacia la minoría de edad política del común de los ciudadanos, que quizá en más de una ocasión estarían dispuestos a pagar, como en la España de los Austrias, para que les libraran de algún político de cuota."

Gabriel Tortella es catedrático de Historia Económica de la Universidad de Alcalá. Su último libro es Los orígenes del siglo XXI.

03 abril, 2007

Ecuación de Género

Después de leer en http://unnombrealazar.blogspot.com/2007/03/las-mujeres-los-hombres-las-leyes.html tan interesante entrada se me ocurrió que quizá sería momento para una reflexión un poco amplia sobre el momento que nos ha tocado vivir en nuestro país.

La ecuación del feminismo de género es sencilla. Siendo como somos, mujeres y hombres, dos clases, dos géneros, la mitad del poder político y económico pertenece a las mujeres. Si históricamente no ha sido así eso fue debido a que el hombre lo impidió, pues no se debe olvidar que en esta “lucha de géneros” el hombre ejerce el papel de clase dominante y las mujeres el de clase oprimida y explotada. A partir de esa “perspectiva de género” las demás características de las personas: clase social, color de piel, etc. pasan a un muy segundo plano, cuando no desaparecen, situando en un primer y único plano la condición de hombre o mujer.

Así hay que interpretar la legislación de género en nuestro país, en la que el hecho fundamental y decisivo es la condición de hombre o mujer. Si eres hombre la ley penal será más rigurosa contigo, si eres mujer gozarás de un plus de presunción de veracidad, si eres hombre quedarás automáticamente excluido de cualquier acción positiva (así es como hay que llamar ahora a la discriminación positiva), si eres mujer en ti se concentrarán todas las posibles acciones positivas sea para acceder a puestos de responsabilidad, al poder político, al control de los medios de comunicación,..... La violencia de género es siempre violencia del hombre sobre la mujer y debe estar especialmente penada porque es el reflejo del deseo de dominio de ellos sobre ellas etc.

Por tanto, si uno quiere entender el mundo en el que vivimos debe tener presente lo anterior para no volverse mico cuando lee en la prensa o escucha alguna declaración de los lideres políticos en las que se habla de que las mujeres ganan tanto (20%, 30%,40%) menos que los hombres, pues aunque se juega con una ambigüedad calculada que induce al error, no es que se esté comparando un hombre y una mujer situados en el mismo puesto y con la misma jornada sino que, sencillamente se compara lo que gana un hombre y una mujer por término medio y eso al margen del puesto de trabajo, la antigüedad... incluso el numero de horas trabajadas por unos y otras. Es decir, sin tener en cuenta, por ejemplo, que el hombre trabaja fuera de casa por término medio 2 horas y pico más que la mujer.

No se está considerando al hombre y la mujer sino a los géneros. De hecho un hombre situado en la misma posición, es decir, cuando cobra menos que otro por los mismos motivos que la mujer, no sufriría discriminación, porque ésta sólo es posible entre los géneros. Tampoco sucedería eso cuando la diferencia salarial lo fuese por razón del territorio en que se habita. Así, por ejemplo, la Agencia Estatal Tributaria, en base a las declaraciones de la renta de 2005 concluyó que los hombres declaraban unos ingresos por trabajo superiores en un 30 % a los de las mujeres. Este dato se utilizó profusamente como indicador de la discriminación salarial femenina. La Agencia tributaria también había extraído el dato de que las rentas salariales de los madrileños eran un 70 % más altas que las de los extremeños, pero aquí nadie hizo la lectura, a pesar de ser la brecha dos veces y media más grande, de que se tratara de ninguna discriminación, mucho menos de que fuese discriminación a los extremeños por ser extremeños.


Para redondear el victimismo femenino, el hecho de trabajar menos fuera de casa no se presenta como ventaja, sino como discriminación salarial, al tiempo que se presenta como discriminación el trabajar más en el hogar. De hecho las cifras nos hablan de que por término medio los hombres trabajan 2 horas y pico más que las mujeres fuera de casa, y ellas aproximadamente ese tiempo a mayores en el hogar y el cuidado de los hijos. Este aparente empate se presenta a la opinión pública como una doble discriminación de la mujer y como un doble privilegio del hombre y como un escándalo público lo poco que los hombres van al mercado, hacen las camas o planchan, incluso cuando él es el único que trabaja fuera.

De ese modo la mujer siempre resulta discriminada, el hombre sin embargo nunca. Situaciones como la pérdida efectiva de la paternidad en caso de separación si no hay acuerdo pareciera como que no forman parte de este paisaje, como tampoco formaría parte del mismo la pérdida de la presunción de inocencia en casos de denuncia por maltrato. Los criterios de equidad y simetría han dejado de valer para juzgar a unas y otros, y sólo el género es una categoría válida. Claro está que justamente el género se caracteriza por eso, por su falta de simetría y equidad, y así por justicia de género debemos entender una justicia que diferencia el trato penal para hombres y mujeres, igualdad de género, la discriminación positiva y todas las leyes de apoyo a la mujer, perspectiva de género un enfoque de los sexos caracterizado por hacer de ellos la clase dominante y opresora, y de ellas la clase dominada y oprimida.

Y en esto no debemos llamarnos a engaño, este feminismo jamás habla de igualdad a secas, la igualdad siempre tiene apellidos, y lo que le preocupa es el llamado “empoderamiento” de la mujer, sin importar si excede o no del 50 %. De hecho se propugna la igualdad allí donde la mujer está subrepresentada pero no donde mantiene sobrerrepresentación. Hay que corregir el acceso a las carreras donde la mujer lo hace en menor proporción, pero no allí donde lo hace en mayor. El fracaso escolar masculino en la enseñanza primaria y secundaria, no se considera un problema al que prestar atención, pues aquí parecería que sencillamente los alumnos obtienen lo que se merecen. (Y los estudios demuestran que este fracaso no está tanto relacionado con los conocimientos como con la valoración de las actitudes). No deja de ser curioso que, toda desventaja femenina se entienda como discriminación, si es masculina, entonces ya no lo es. De hecho nadie habla del siglo XXI como el siglo de la igualdad sino como el siglo de las mujeres.

Y ahora nos tropezamos con el llamado techo de cristal. Que dice este feminismo sobre el mismo. Pues fundamentalmente constata su existencia. Las mujeres reducen su presencia a medida que se sube en la escala de promoción laboral. ¿A qué se deba? No son necesarios sesudos estudios, se debe a que, si por definición esta sociedad patriarcal discrimina a la mujer, si el hombre busca dominar a la mujer, el techo de cristal es fruto de la acción concertada de los hombres para impedir su ascenso laboral y social. Estamos ante otro caso de discriminación. Es el mismo argumento que para las diferencias salariales. Estas existen en las cifras abrumadoras que se dan más arriba, pero ni los juzgados ni la inspección de trabajo conocen casos concretos en una proporción que llegue al 1%. Otro tanto sucede con la promoción de la mujer en el campo de ciencia y otros.

Ni la ciencia ni ningún estudio riguroso avala estas tesis del feminismo. Más bien al contrario, pero eso no es óbice para que nuestra legislación de género se haga eco de todas ellas. Si lo que se analiza es la violencia de pareja, los estudios más serios dicen que no se puede reducir algo tan complejo a una única causa, sea ésta el deseo de dominación o cualquier otra, pero también que esa misma violencia existe cuando las parejas no son heterosexuales y no en proporción menor, o que también se produce con características similares de madres a hijos. En relación con los estudios elegidos por unos y otras, nada hay que impida a una mujer realizar estudios de ingeniería o de otras carreras técnicas, excepto sus propias decisiones, de la misma manera que los hombres no van a determinadas carreras o lo hacen en menor proporción que las mujeres porque les atraen menos. Es más, hay estudios muy serios en la línea de que el espacio escolar, al menos en las primeras etapas, se adapta mucho mejor a las niñas que a los niños.

En el trabajo no existe discriminación salarial de la mujer por ser mujer, ni existe ninguna acción concertada de los varones para cerrarles el paso llegado un determinado nivel. Quizá merezca traer a colocación el testimonio de Sari Baldauf, finlandesa de 49 años que recientemente y cuando ocupaba el segundo puesto en la multinacional de teléfonos móviles Nokia, escribió una carta al presidente de la compañía para comunicarle el abandono de su puesto para dedicarse a su vida. Y si importante es el gesto, las palabras no lo fueron menos y así en declaraciones a la prensa dijo:

"PARA UNA MUJER", "es más sencillo elegir si quiere trabajar o quedarse en casa. Los hombres son menos libres, sufren una presión social muy fuerte". Pero es la única diferencia de género que admite. "Cuando trabajas, eres tú mismo. No creo que exista un modelo femenino y otro masculino de ejercer el poder. Es un estereotipo, una opinión caduca, superada; yo nunca he sentido que tuviera que ser como un hombre, ni tampoco he percibido nunca que esto fuese lo que los demás esperaban de mí. Las diferencias son sólo culturales y personales. Quizá para las mujeres sea más fácil abrirse a las emociones, ser capaces de escuchar. Diferencias difuminadas, desde luego, en un país nórdico; en Finlandia, las mujeres tienen derecho al voto desde 1906. El presidente de la República es una mujer, al igual que la mitad de los ministros del Gobierno".

Otro caso de parecido tenor es de Brenda Barnes, presidenta de Pepsi Cola en Estados Unidos, quien renunció a su trabajo para dedicar más tiempo a su marido y a sus tres hijos, de diez, ocho y siete años “No me marcho porque mis hijos me necesiten sino porque yo necesito estar más tiempo con ellos”.


Pero de nada valen las evidencias cuando la ideología es tan fuerte como lo que estamos comentando. Cualquier explicación que no pase por la dominación del hombre y la discriminación de la mujer no son válidas, y en nuestro país, que es un país de fundamentalistas de uno y otro signo, parece que nos ha tocado la peor parte, y ahora nos encontramos con una legislación que no tiene parangón en el mundo, y de la que desconocemos sus resultados finales; aunque a un año de aplicación de la Ley contra la violencia de género, y a pocos meses de una ley de divorcio que prometía custodia compartida y acabó como acabó, estemos comenzando a ver algunos de sus estragos.

Obsérvese que en todo este tiempo de paridades y 50% no he mencionado el hecho de que el 98 % de los trabajadores de la construcción son hombres, o la práctica totalidad de los cuerpos y fuerzas de seguridad, comenzando por los bomberos y terminando por la guardia civil, o los marineros de alta mar, o los camioneros, o tantas y tantas profesiones de los sectores primario, industrial y de construcción que se alejan de los estándares de comodidad y seguridad de los empleos del sector terciario donde se concentra la práctica totalidad de los empleos femeninos, y no he mencionado que la práctica totalidad de los accidentes de trabajo los sufren los hombres, más de 1.000 al año, ni tampoco he preguntado por qué se comienza a pensar la conciliación de vida laboral y familiar por el sector servicios, el empleo público y las mujeres, si donde la necesidad es mayor es en los empleos más arriba mencionados ocupados en la práctica totalidad por hombres, ni tampoco si la petición de igualar la jornada laboral dentro de casa se acompañará de la correspondiente a la de igualar también la del trabajo fuera, etc. Tampoco si no habrá que considerar una representación más equilibrada por sexos en todos los tramos educativos, incluidas las edades más tempranas, para que así no suceda que muchos niños y niñas no se tropiezan con la figura masculina, porque en su casa no está, y en la escuela tampoco, hasta edades muy avanzadas (1.400.000 niños viven en hogares monoparentales, en los que el cabeza de familia es una mujer en la casi totalidad de los casos). Como veis el tema es prácticamente interminable, y sería buena una reflexión colectiva, que no estuviese protagonizada exclusivamente por mujeres como parece ser su pretensión, y se abriese a todos y a todas porque estamos condenados a llegar a un acuerdo, pero entiendo que éste no puede venir vía imposición del lado de las mujeres, aún cuando como dije más arriba, se nos pretenda presentarlas a ellas como las víctimas del sistema, y a nosotros como los grandes beneficiarios.

31 marzo, 2007

Informe semanal y Ley de Igualdad

Esta noche en Informe semanal se habló de la Ley de Igualdad. La palabra la tuvieron en todo momento mujeres. Y comienza a ser preocupante; no se trata ya únicamente de que no se tenga en cuenta la opinión de los hombres es que, en un tema como éste, ni tan siquiera interesa conocer su opinión, al menos si hemos de juzgar por lo que allí se vio.

De entrada se presentó la Ley como la más avanzada de Europa, pero continuación todo lo que vino fueron quejas y más quejas, que si la cuota del 40 % no se iba a aplicar en los pueblos de menos de 5.000 habitantes que era donde más se necesitaba, que si a pesar de la Ley la mujer tendrá que compaginar la dedicación como edil con las tareas de madre: llevar el niño al médico, el biberón, etc. que si lamentablemente después de la aplicación de la Ley se dirá que las mujeres están allí por la cuota y no por lo que valen, que si concurrirán en la lista pero no en puestos de salida para alcaldesa, etc. etc.

La verdad si la Ley me parece injusta, la visión del reportaje me dejó un regusto que a lo que más se aproxima es a la contemplación de la niña consentida a quien se le da todo pero nada es bastante porque el mundo le pertenece. Quizá algún día habrá que lamentar que se estén haciendo las cosas como se están haciendo; pero a día de hoy, muchos no lo ven y a otros les resulta más cómodo hacer la vista gorda.

26 marzo, 2007

Noticia sobre Ley Igualdad

Me acabo de enterar http://www.elpais.com/diario/ultima/

de la verdadera intención de la Ley de Igualdad. Como escribe el autor Tono Calleja “Confidencialmente, en el PSOE murciano, al igual que en el PP, aseguran que el auténtico sentido de la ley se verá en los próximos años, y no precisamente para garantizar la participación de la mujer en la política, sino más bien al contrario.”
O sea que al disfrute de 15 días por ser padre, habrá que añadir esta otra importante ventaja para los hombres y ¡todavía habrá quién se queje! ¡ si es que no tenemos remedio!

Como habréis comprobado me he tomado la libertad de interpretar ese “..más bien al contrario.” como garantía de la futura participación de los hombres en la política y no como impedimento de la participación futura de las mujeres, y atribuyo la confusión a que, tratándose de hombres y mujeres, la tentación de hablar de contrarios acecha constantemente.

La alcaldesa asegura: “Yo no voy a caer en el típico estereotipo de decir que las mujeres tenemos más neuronas. Pero lo que sí es cierto es que quizá por la educación somos más perfeccionistas, y estamos más centradas. Nos lo han inculcado desde pequeñas”. Un poco más abajo añade: “ Es una pena que una persona, por el hecho de ser mujer y haberse aprobado una ley de igualdad, no pueda seguir con los programas y las políticas que había iniciado en años anteriores. Yo lo que quiero son resultados, y si he empezado a trabajar con mujeres quiero seguir trabajando con mujeres”

No sé qué agradecer más de la noticia, si descubrir algunas de las ventajas que tendremos los hombres con esta ley, o lo reconfortante de escuchar de labios de una alcaldesa - aunque sea de un partido que no ha votado a favor de la Ley- que los hombres no tenemos menos neuronas que las mujeres.

Tengo que confesar sin embargo, que me intriga el qué pensarán en tantos otros ayuntamientos del país donde la composición es mayoritariamente masculina y en qué pasaría si alguno de esos alcaldes se atreviese a decir lo que dice esta señora. Si sería noticia de última página o en qué sección saldría publicada. Asimismo me pregunto si el feminismo que rezuma la noticia es del de la igualdad o del de la diferencia. Pero en fin, entiendo que sólo son divagaciones de quien lee el periódico y encuentra una noticia con miga.

19 marzo, 2007

La dificultad está en los detalles.

Leo el artículo de María Teresa Fernández de al Vega en El País de 16 de marzo de 2007 “De camino hacia un sueño” http://www.elpais.com/articulo/opinion/camino/sueno/elpporopi/20070316elpepiopi_6/Tes en el que, a propósito de la aprobación de la Ley de Igualdad, aprovecha para hacer repaso de la legislación de género promovida por este Gobierno y, en el que entre otras cosas dice: “esta es una ley histórica que sitúa a nuestro país en la vanguardia mundial de la lucha contra la discriminación de género y nos convierte en un referente internacional....”. Después de leído el artículo tengo la sensación de que, es fácil un balance así, cuando se evitan los detalles y matices, pero también cuando se callan aspectos importantes de la realidad.

Por ejemplo, es importante que no se cite en todo el artículo, en el que se hace un repaso de la legislación de su Gobierno en relación con la igualdad, la nueva Ley de Divorcio, en la que a pesar del propósito inicial del entonces Ministro de justicia, no se pudo hacer realidad el principio de custodia compartida y ahora tenemos una legislación que seguro no será modelo a imitar por países como Canadá, EE.UU., Francia y tantos otros, que sí gozan de una ley con esas características, mientras que aquí la impresión más general es la de una ley malograda.

Aun cuando cita la Ley contra la violencia de género, olvida que seguramente, tampoco será fácilmente exportable si tenemos en cuenta el amplio malestar y la importante contestación y dificultades que encuentra en quienes la deben aplicar. Consagrar, como hace esta ley, diferente trato penal para hombres y mujeres, a juicio de relevantes especialistas en derecho, - y que no pretendan engañarnos, la mayoría de inequívoca trayectoria progresista-, no nos sitúa en el futuro, más bien nos retrotrae a momentos históricos en los que los súbditos recibían diferente trato, por parte de la ley y los tribunales, según su condición. Como nos recordaba este mismo diario recientemente y yo recojo en otra entrada, a estas alturas están planteados 113 recursos que cuestionan su constitucionalidad.

Entiendo que cuando una es vicepresidenta del Gobierno que promovió esa ley, no sea lo primero que se mencione, pero eso no evita que estén ahí pesando como una losa, las 150.000 denuncias que ha generado hasta el momento y las 30.000 condenas, en unos juicios que no parece se estén realizando en las condiciones más acordes con un Estado de derecho, como nos recuerda la señora Sanahuja y buena parte de la carrera judicial, y dónde se está registrando un importante número de denuncias falsas. Por no hablar de la cifra de 2.000.000 de maltratadores que el Gobierno da por buena, pero que para históricas como E. Badinter, o Marcela Iacub, y estadísticos como Joaquín Leguina, carecen del más mínimo rigor científico mostrando su sesgo desde el primer momento, al excluir al hombre del estudio, pero también en todas las demás fases hasta la confección del índice. (Es otra de las grandes paradojas de este feminismo que carga la tintas contra una asociación exclusiva de hombres, pero promueve el separatismo de sexos en toda cuanta iniciativa promueve).

En relación con la ley de igualdad todo está por ver. Es evidente que el feminismo que la preconiza esté contento. Las mujeres tienen garantizado el acceso a las listas electorales, consejos de administración, y en general a cuanta instancia de poder existe, por mandato de ley, gozando además da amplias ventajas en el terreno de la educación, la cultura y los medios de comunicación. Que los fundamentos sobre los que toman asiento todas estas medidas sean más que discutibles, que algunas de ellas resulten claramente discriminatorias para el varón y, que a la igualdad haya que apellidarla de género, son los asuntos que realmente merecería haber discutido antes de su aprobación, pero desconozco el porqué estos asuntos parecen siempre dilucidados de antemano y los ciudadanos nos enteramos de su existencia cuando las leyes o están aprobadas o a punto de hacerlo.

Finalmente me interesa comentar el párrafo que dice: “Hay quienes han dicho que esta norma – se refiere a la Ley de Igualdad- es intervencionista y quienes consideran que es innecesaria, ya que “dando tiempo al tiempo” alcanzaremos la igualdad real. Creo sinceramente que cometen una enorme injusticia. ¿Cuánto tiempo más habría que esperar?, ¿cuántas generaciones más de mujeres sufrirían discriminación, desigualdad y violencia?”

En mi opinión no sólo es intervencionista, sino que no hace justicia a la historia reciente de nuestro país, en el que, y creo no debería olvidar esto la señora vicepresidenta, hemos conquistado la democracia hombres y mujeres juntos (en ese momento si parecía posible hacer algo juntos) y hemos conquistado el marco que ha hecho posible todo lo que vendría después, y eso con una presencia mayoritariamente masculina en todos los órganos de poder. Pero además se ha conseguido, en el breve tiempo del que estamos hablando, que nuestro mercado laboral acoja a 8.500.000 de mujeres, o que sean ampliamente mayoritarias en la Universidad y en los empleos más cualificados de esta sociedad, por no hablar de que, ahora mismo en TV parece que quien peor lo tiene no es la mujer. Comparando todo esto, con lo que han costado en otros momentos históricos tareas de mucho menor calado, habría que destacar justamente “lo pacífico” de todo el proceso, con la exclusión del tema de la violencia doméstica. Pero aquí ya podemos hablar de reiterados intentos legislativos, algunos de este mismo Gobierno que, aún cuando no gocemos de la perspectiva necesaria para juzgar su definitiva idoneidad, no parecen estar dando los resultados de ellos esperados, y si creando importante división dentro y fuera de los ámbitos judiciales y políticos de esta sociedad, tanto en lo que se refiere al diferente trato a hombre y mujeres como a las garantías jurídicas que deben acompañar cualquier proceso judicial en un estado de derecho.

En mi opinión, la citada Ley de Igualdad, consagra unos privilegios y un poder para las asociaciones de mujeres que, unido al que ya gozan en este momento, a la forma en qué se está ejerciendo y al estatus de pensamiento único que le han conferido las grandes organizaciones políticas, lo dota un perfil que no parece el más apropiado en una sociedad democrática, donde frente a cualquier forma de poder debe existir un contrapoder que evite los excesos a los que todos los grupos sociales tienden de forma casi inevitable, ya que como dijo Celia Amorós, feminista y actual premio nacional de ensayo, cualquier grupo social que puede ejercer el poder sobre otro lo termina haciendo (cito de memoria una frase suya en una entrevista en la radio, pero creo expresar correctamente lo que quería transmitir)

02 enero, 2007

Sobre la ley de igualdad

Ha llegado hasta mi correo la carta de más abajo y he decidido, atendiendo la petición del autor, colgarla para que la leáis y si os parece opinéis

Estimados amigos.

El pasado 22 de Diciembre de 2006 pasó el primer trámite administrativo la nueva “ley de igualdad” con la que el gobierno actual quiere, nuevamente, dar otro golpe “de género” a las políticas públicas y a la acción gubernamental. Se nos está vendiendo a bombo y platillo que la ley es buena para el hombre porque establece un permiso de paternidad de 15 días intransferible que podremos disfrutar. Tanto si eres hombre como si eres mujer, conviene que te pares a pensar y conozcas algunos aspectos de esta ley y de cómo va a cambiar tu futuro. Después juzga por ti mismo:-

Debes saber que la ley entiende que únicamente la mujer es discriminada. El hombre nunca es discriminado y por tanto no goza de protección frente a la discriminación (art.1).-

Debes saber que la ley entiende que no constituye discriminación destinar a los hombres a realizar las tareas de mayor esfuerzo o más penosas. Los hombres somos fuerza de trabajo y como tal se nos puede tratar (art.4).-

Debes saber que esta ley entiende por “acoso sexual” cualquier comportamiento que “produzca el efecto” de atentar contra la dignidad de una mujer, independientemente del acto o de las intenciones. Ello significa que si, por ejemplo, tienes un tic nervioso y guiñas el ojo a una mujer, y esta se siente ultrajada, estas cometiendo acoso. (art.6).-

Debes saber que esta ley consagra la discriminación positiva. Ello significa que las mujeres podrán tener preferencia para acceder a puestos detrabajo y privilegios sólo por ser mujeres. Es importante señalar que la discriminación positiva sólo la entiende esta ley hacia la mujer (esto es, no podrán adoptarse medidas favorables ni de discriminación positiva para con los hombres). (art.10).-

Debes saber que ante la denuncia de discriminación o acoso, la ley invierte la carga de la prueba, y corresponde al denunciado demostrar su inocencia, y no al denunciante demostrar los hechos. La presunción de inocencia, un principio básico de derecho, queda erradicada por esta ley (art.12).-

Debes saber que los poderes públicos se van a limitar a potenciar el trabajo y el empresariado femenino. El masculino queda aparcado de momento. (art.13).-

Debes saber que los poderes públicos se van a esforzar por dar voz y voto a las asociaciones feministas radicales. Se trata de asociaciones que propugnan el odio y el rechazo al varón. Asociaciones a las que nadie ha votado y que sin embargo están marcando la política de asuntos sociales del actual gobierno. (art.13).-

Debes saber que la ley establece que se adoptarán y financiarán de manera sistemática iniciativas destinadas a promover de manera específica la salud de la mujer. (art.24) Ello pese a que la esperanza de vida femenina es muy superior a la masculina, pese a que casi el doble de muertes prematuras son masculinas y pese a que las enfermedades femeninas, como el cáncer de mama, reciben casi el doble de fondos públicos que las enfermedades masculinas, como el cáncer de próstata.-

Debes saber que el gobierno va a gastar nuestro dinero en crear programas de formación exclusivos para la mujer en asuntos como Internet, informática y sociedad de la información. (art.25). ello pese a que, hasta la fecha, nadie ha encontrado una tienda de informática que discrimine y no venda a mujeres. Empieza a darte cuenta que a los hombres nos están encaminando a ser la fuerza de trabajo, mientras que a las mujeres les facilitan ser las mentes intelectuales.-

Debes saber que, si perteneces a un pueblo o piensas dedicarte a la agricultura t eres hombre, no tendrás formación y estarás el último a la hora de recibir subvenciones. Tanto éstas como los cursos se reservan prioritariamente a mujeres. (art. 26).-

Debes saber que las mujeres emigrantes tendrán preferencia sobre los hombres españoles a la hora de acceder a una VPO de adjudicación directa, algo que no sucede en ningún país del mundo excepto en España. (art. 27).-

Debes saber que RTVE se convierte en un instrumento de publicidad de la mujer, y que va a dedicar sus recursos a promover sus bondades y milagros exclusivamente, así como su ascenso a puestos directivos. (art.32). Si eres hombre, olvídate de ascender: eres fuerza de trabajo, nada más.-

Debes saber que la publicidad que use a la mujer de manera ilícita será perseguida y castigada. No sucederá así con la publicidad que trate al hombre como un estúpido, un ignorante o un imbécil (por ejemplo, los anuncios donde se nos dice “por fin podéis hacer dos cosas a la vez, chicos”). Esa publicidad es permisible e incluso divertida para esta ley. (art.36).-

Debes saber que las políticas de empleo y formación se van a dirigir a mejorar la empleabilidad de las mujeres y su acceso al mercado de trabajo. (art.37) Los hombres no tendremos cursos ni subvenciones, y por supuesto, dado que somos mulos de carga, nuestra empleabilidad no necesita mejorarse. Una nueva muestra del interés que tiene esta ley de convertirnos en fuerza e trabajo, frente a las mujeres intelectuales.-

Debes saber que esta ley permitirá a los sindicatos de tu empresa negociar “discriminaciones positivas” en tu empresa. Si eres hombre y en tu trabajo hay pocas mujeres, empieza a temblar. (art.38).-

Debes saber que las empresas deberán instruir planes de igualdad para que accedan y promocionen mujeres. Si estas en una empresa, debes saber que tu promoción no dependerá de tu esfuerzo y resultados, sino de tu entrepierna y de cuantas mujeres haya por arriba de ti (si hay alguna compitiendo contigo por el ascenso, olvídate). Si vas a incorporarte al mundo laboral o te han despedido, las mujeres tendrán preferencia antes que tú para entrar a trabajar en cualquier parte. Tus hijos lo tendrán mucho más complicado a la hora de empezar a trabajar. (arts. 41-44)-

Debes saber que en el acceso a los puestos de funcionario también podrá observarse que el hecho de ser mujer sea una ventaja. Si eres funcionario, ten claro que el 40% de las plazas de los cursos de formación se reservan a mujeres (el otro 60% son para hombres o mujeres). (arts. 52 y 55).-

Debes saber que no se prohíbe la discriminación del hombre a la hora de hacer un seguro de automóvil (si eres hombre es mas caro), pero sí se prohíbe la discriminación de una mujer al contratar un seguro médico (a las mujeres en edad fértil se les cobra más por la atención en embarazos).(art.66).-

Debes saber que el 40% de todos los puestos de consejos de dirección de este país quedan reservados a mujeres, y que en los próximos cuatro años sólo se incorporarán mujeres a estos puestos. (art.70). Si pensabas ascender, olvídalo. Sin embargo, si en tu empresa hay pocas mujeres, felicítalas porque, independientemente de su valía, van a ascenderlas por ley.-

Debes saber que se crea, aparte del instituto de la mujer, un consejo de participación de la mujer, que se encargará de que todo la anteriormente descrito suceda, y de que los hombres nos limitemos a trabajar y a estarnos quietecitos. (art.73).-

Debes saber que se promocionará la atención a la salud laboral de la mujer, aunque el 90% de los muertos por accidente de trabajo sean hombres. 1 mujer accidentada vale más que 10 hombres según esta ley. (Disp.adic.).

Y ahora que sabes todo esto, párate a pensar si 15 días de permiso de paternidad valen la pena por hipotecar tu futuro y el de tus hijos. Esto ya no pertenece ni a izquierda ni a derecha. Si eres hombre, esta ley te va a convertir en un paria. En un ciudadano de segunda, en un obrero desposeído que no tendrá derecho a recibir nada de su gobierno, ni a promocionar, ni a mejorar, ni a pensar, aunque, eso sí, deberás pagar tus impuestos para que algunas mujeres vivan bien de ellos. ¿De verdad quieres esta situación para ti y tus hijos? ¿Serás un ciudadano de segunda categoría, al estilo del apartheid sudafricano?.Y si eres mujer, piensa en tu pareja, tu novio, tu marido. Piensa en tu padre, en tus hermanos. Piensa en tus hijos, y mira lo que esta ley hará de ellos. Después que este gobierno haya convertido a todos los hombres en sospechosos de asesinato, ahora también los convierte en parias. En desposeídos. En esclavos. Ese es el futuro que est gobierno nos lega.Yo no lo admito. Por mí, por mis hijos, por mi mujer. Porque no soy el animal que este gobierno me quiere hacer creer, Porque soy muy capaz de amar, de pensar, de responsabilizarme. Por todo ello, pero sobretodo por mis hijos, me opongo y me opondré a una ley discriminatoria, fascista, antidemocrática e inconstitucional como es esta. Y encima la ha creado un gobierno que se dice de izquierdas. Increíble.Si crees que lo que has leído aquí vale la pena, dale difusión. Haz circular este correo entre todas aquellas personas que creas pueden leerlo con la suficiente mente abierta. Sólo unidos los ciudadanos que creemos en la auténtica igualdad y en el respeto, podremos parar esto.Un abrazo a todos los lectores. Ánimo.

PD: Quien quiera puede contrastar todo lo que se dice en el correo con el texto del anteproyecto de ley. Verá que es cierto.

08 febrero, 2006

Igualdad por Ley

Editorial de El País de 8/2/2006 Igualdad por Ley
“La llamada Ley de Garantía de la Igualdad entre Hombres y Mujeres, anunciada desde hace meses por el Gobierno, no es una ley de género, puesto que busca erradicar las situaciones de desigualdad en ambos sexos, pero obviamente afecta sobre todo a las mujeres por ser las que más discriminación padecen.”

“Las medidas que propone el borrador no parecen inviables, tanto en lo referente a la igualdad retributiva -la brecha salarial ronda ahora el 30%- como a la conciliación de la vida laboral y familiar -con plena corresponsabilidad entre hombres y mujeres- y la flexibilización de los horarios de trabajo.”

“Pero resulta chocante que en las denuncias de discriminación por razón de sexo la carga de la prueba corresponda a la parte denunciada, es decir a la empresa, y no al denunciante o trabajador. Ello puede deberse a la desigualdad entre las partes, que aconseja exigir a la que dispone de más información la explicación de los motivos de la medida supuestamente discriminatoria. Pero es una medida que puede dar lugar a abusos y que ejemplifica la necesidad de cautelas y de prudencia para evitar excesos que podrían ocasionar situaciones de indefensión.”

He entresacado del editorial de hoy de El País titulado Igualdad por Ley, estos tres párrafos, porque me parecen muy interesantes cada uno de ellos.

El primero porque viene muy a cuento de algo de lo que hablamos aquí, en relación con la perspectiva de género. Obsérvese el párrafo que dice que no se trata de una ley de género,...... Es decir, para la perspectiva de género sólo la mujer puede ser objeto de medidas correctoras de desigualdad.

El segundo no acabo de entenderlo en un periódico generalmente solvente como es El País. La brecha salarial es tan cierta como aquella que dice que un trabajador madrileño gana un 70 % más que un extremeño. Me gustaría saber por que no se plantea también su corrección por ley.

Finalmente el último párrafo deja al descubierto que algo que ya viene sucediendo en la relación hombre mujer, como es la inversión de la carga de la prueba se extiende también al ámbito de la empresa. Para mi una legislación de ese tipo ni es igualitaria ni tan siquiera merece el nombre de democrática, no sé que pensáis vosotros.