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02 noviembre, 2009

Algo está cambiando

Algo está cambiando. Es verdad que de forma poco perceptible, pero algo está cambiando en el tema de la igualdad y la legislación de género. Sería iluso pensar que se trata de algo sustancial porque de momento no lo es, la legislación de género está toda en pie sin que quepa pensar otra cosa que lo va a estar durante muchos años, pero casi todo se mueve: la prensa, la justicia, la opinión pública…

Donde parece que nada se mueve es en el plano político donde ningún partido ha dado el más mínimo paso hacia la autocrítica y la necesidad de modificar algunas leyes manifiestamente injustas como la de divorcio, la de violencia de género, o la de igualdad que, como podemos comprobar un día sí y otro también, supone que está bien que seamos paritarios allí donde el feminismo institucional crea que debe ser, porque donde la mujer goce de una situación privilegiada es porque se lo tiene bien merecido y si la situación es buena no importa que ellas representen el 90 %.

Quizá lo que mejor ejemplifica esta situación sea el Ministerio de Igualdad que como todo el mundo sabe vela por igual por los intereses de las mujeres y los hombres.

El rechazo generalizado que en los foros de Internet provocan estas leyes demuestra algo de lo que estoy diciendo, aunque luego haya un trecho muy grande entre la actitud demostrada ahí y, por ejemplo, el acto de votar. De hecho los partidos políticos nada detectan en ese sentido porque en el momento que eso suceda sí comenzarán a dar algún paso. En cualquier caso queda mucho por cambiar y mucho por revisar y criticar.

De momento nos movemos entre una izquierda que quiere capitalizar como sea el hecho de que históricamente ha sido ella quien ha apoyado al movimiento feminista y las reivindicaciones de las mujeres y una derecha acomplejada que sabe que el granero de votos que representan las mujeres es demasiado grande y está muy bien organizado, como para atreverse a mantener una posición clara en este asunto. Por lo demás, despotricar contra los hombres y lo masculino es rentable electoralmente.

Lo que acaba de confirmar mi percepción de que algo se mueve es que el feminismo, que lleva muchos años alejado de cualquier diálogo o acercamiento a la opinión pública, porque lo suyo era moverse en clave de lobby, parece que necesita tomar contacto con la gente y se ve abocado a suscitar debates en algún medio con el ánimo de mostrar lo necesario que resulta para esta sociedad. Eso sí, en clave plenamente feminista, es decir preguntando qué es lo que los demás estamos dispuestos a hacer por ellas.