A través de la web Cultura 3.0 he seguido alguna de las conferencias (quien quiera aún puede hacerlo en la citada página) que con ocasión del encuentro: Las Dos culturas 2010, tuvieron lugar, a finales del curso pasado, en la Universidad de Cádiz y que, en buena medida, versaron sobre el sistema educativo de nuestro país.
Quiero expresar desde aquí mi decepción porque dos personas por quienes tengo un importante respeto intelectual como son: Fernando Savater, encargado de la conferencia de apertura, y José Antonio Marina, de la de clausura, hayan coincidido de una forma tan clara con la posición oficial sobre la educación en nuestro país, al coincidir ambos en rechazar los informes PISA como medidores válidos del sistema educativo, pues según su opinión dejan fuera la educación en valores, aunque al mismo tiempo, también los dos, coinciden en que la medición de tal cosa no resulta nada fácil.
Lo cierto es que Fernando Savater rechaza los informes PISA ya que un país como Singapur que no respeta los derechos humanos obtiene una buena clasificación y José Antonio Marina hace lo propio, pero en este caso el ejemplo elegido es el de Finlandia –justamente el país que mejores resultados obtiene y del que ni se puede señalar su lejanía de la democracia, tampoco la falta de reconocimiento de los derechos de la mujer- y lo hace por dos motivos, porque el índice de suicidios de gente joven en Finlandia es superior al de España y, porque la violencia de “género” también es mayor. Para José Antonio Marina los informes PISA lo que prueban es que ellos saben hacer las multiplicaciones mejor que nosotros.
Cuando la tutora de mi hijo el curso pasado, en reunión con los padres, nos comentó que más importantes que los contenidos académicos era el formar buenas personas, me quedé pensando que se trataba de una idea personal que no tendría más virtualidad que ser su opinión en aquel momento determinado. Ahora tengo muy claro que es la filosofía que inspira nuestro sistema, conseguir "buenas personas", aunque no esté claro ni el cómo, ni quién se encargará de medir tal cosa, y mientras tanto los resultados en lectura comprensiva, matemáticas, idiomas… nos sitúan muy lejos de la expectativa que un país como el nuestro debe tener.