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22 marzo, 2018

Comentario a dos TEDs


Consciente de que la entrada anterior es un poco ladrillo, quisiera en esta aligerar un poco el mensaje y para eso voy a comentar dos TEDs https://es.wikipedia.org/wiki/TED. Son conferencias en inglés pero están bien subtituladas en español.

El primero va sobre educación. ¿Qué pensarías si a lo largo de la charla sucediese que las dos personas más sobresalientes fueran dos varones, un niño con rasgos de genio y un adulto director de un famoso ballet también un ser excepcional? ¿Y fuesen la madre y la maestra quienes personificasen a quienes incapaces de entender la genialidad de Shakespeare le recriminasen por su forma de hablar y le pidiesen que lo hiciese de forma que no confundiese a todos? ¿Y llegado el momento de comparar los cerebros masculino y femenino el conferenciante encontrase al primero lleno de virtudes y al segundo propio de un ser torpe?

¿Qué dirías de todo ello y del constante regocijo del público? Seguramente, que habría sido tachado de machista ¿verdad? Pues ese TED existe, no ha tenido ningún problema, al contrario es el más visto de todos. Lo único que cambia de lo relatado más arriba es que las dos personas excepcionales son una niña y una mujer, quienes recriminan a Shakespeare son su padre y su maestro y el cerebro privilegiado es el de ella y no el de él quien, por supuesto  debe conformarse con el de torpe.

El segundo versa sobre la voz y la comunicación humanas con sus inmensas posibilidades. En esta charla el autor ilustra con la imagen de siete varones lo que él considera los siete pecados capitales de la comunicación: el chismorreo, hablar mal de los demás; la manía de juzgar al otro, sin ser capaz de escuchar; la negatividad, nada tiene arreglo; la queja, de todo y contra todos; las excusas y el echarle la culpa a los demás de lo que nos pasa; la exageración y la mentira; y finalmente, el dogmatismo y la confusión de nuestros deseos con la realidad.

¿Qué diríamos si todos y cada uno de estos auténticos socavones de la comunicación estuvieran personificados con la figura de una mujer? Seguramente enviaríamos al conferencia a un curso de género ¿no? Vale, no os preocupéis no habrá que tomar esa decisión. El TED existe y es también uno de los de más éxito, pero quienes personifican esos socavones de la comunicación son varones. O sea que no pasa nada.
Resulta irónico que en esta sociedad de lo políticamente correcto sea necesario decir ellos y ellas pero para ilustrar los siete pecados capitales de la comunicación baste con la imagen masculina.

Todavía una cuestión más. ¿Toleramos los hombres mejor la crítica y el uso de la figura masculina para este tipo de ejemplificaciones negativas? ¿Es de ahora o es de siempre? ¿Al hacerlo así no estaremos contribuyendo intensamente a esa imagen bipolar de los sexos, en la que unos son un desastre y las otras la personificación del bien, la belleza y la bondad?  



16 marzo, 2018

Nacionalismo de género



Soy de la opinión de que el feminismo posmoderno es una forma de nacionalismo con su cosmovisión binaria y maniquea de nosotras y ellos; su victimismo, la culpa de todo lo que nos pasa es de los otros; su superioridad moral y su desprecio por el otro. Algunas ensayan a colar de rondón expresiones como: Todas las personas somos feministas. Quien tenga dudas que analice el paralelismo entre lo que sucede en Cataluña y el mensaje feminista, verá que pronto se le disipan. Ambos son discursos desde la emoción y la visceralidad ante los que la racionalidad se muestra muy poco efectiva incluso cuando, como ahora sucede en Cataluña, quedan demostradas sus mentiras.

Y en ambos el objetivo declarado tiene poco que ver con el realmente buscado. Mientras se nos decía que lo que se pretendía era un mejor acomodo en España en realidad se venía trabajando desde el principio en la perspectiva del Estado propio. Roto el silencio impuesto a la mitad de la población por los gestores de la idea de un “sol poble” queda sin embargo pendiente su reconocimiento, aunque nada indica que se vaya a producir y la idea de que menos de la mitad son suficientes para decidir el futuro de todos sigue en pie. El feminismo habla de igualdad pero cada día parece más claro a la vista de muchos que en realidad la pretensión es bien otra.

Ambas son ideologías identitarias en un caso por razón del territorio y en el otro por razón de género y dada su inspiración posmoderna niegan tanto la biología como los valores ilustrados. Según ambas todos los valores son ideológicos y políticos y la ciencia y la verdad quien la establece es el Poder, por lo que lo que en realidad lo que importa es su detentación, el empoderamiento en lenguaje feminista. Ambas son construcciones sociales en marcha: en un caso de la nación y en el otro del género y para ambas el control de la educación y los instrumentos de conformación de la opinión pública son absolutamente decisivos.

Nunca la educación ha sido tan ideológica, ni nunca la frontera entre la mentira y la verdad se ha roto de forma tan escandalosa. Vivimos en el mundo de la posverdad donde lo sentido prevalece sobre los hechos, porque en este reino de la subjetividad la propia idea de hecho, objetividad, verdad… carece de cualquier significación. ¡Incluso el principio de no contradicción parece estar superado! También las ideas de simetría y reciprocidad parece que nada tengan que ver con un igualdad que mientras por un lado se proclama por el otro solo busca la ventaja y el privilegio. Véase el contenido de este enlace a modo de ejemplo.

http://www.terceracultura.net/tc/genero-y-salud-mental-importan-tambien-los-hombres/comment-page-1/#comment-43109

Con desprecio por la ciencia y el valor de los hechos: no solo sosteniendo que los sexos son construcciones sociales, también negando valor a los datos y la contrastación empírica. Google explica que es imposible la discriminación salarial femenina en su empresa porque las retribuciones las establece un algoritmo en el que no está la variable sexo, la inspección de trabajo después de perseguirla durante años en miles de empresas no encuentra situaciones que pudieran interpretarse como discriminación femenina, pero nada de eso importa. La verdad es una convicción o una querencia contra la que nada pueden hacer ni la razón, ni la lógica, ni los datos.

Es como si nos hubiesen privado a todos de la capacidad de pensar y razonar y a fuerza de oír una y otra vez eslóganes que se repiten año tras año ya no importase ni tan siquiera preguntarse si son verdad, exigir incluso su demostración. Nada de eso parece pertinente en los temas de género donde lo que no se explica como verdad “sentida” se nos impone a fuerza de repetición. Que no se acabe de ver cómo se las arregla el mercado para discriminar a las mujeres, ni por qué rendija se cuela la variable sexo en las retribuciones, ni por qué no acaban de encontrar esa discriminación los inspectores de trabajo, cuando todos esos instrumentos se muestran eficaces en la detección de otros incumplimientos e ilegalidades, parece no importar nada. Nada más firme que un prejuicio bien asentado.

Sorprende todavía más ese fanatismo ideológico en quienes consideran al mercado como el más neutral de los mecanismos de fijación de precios, y después de comprobado el completo fracaso de la planificación centralizada. Porque es el mercado quien acaba fijando las remuneraciones de hombres y mujeres en el sector privado que es a estos efectos el sector que interesa porque solo las más extremistas ven también discriminación en los sueldos de los funcionarios. Pero digo más si hombres y mujeres debemos cobrar lo mismo, por qué no los mismos sueldos para madrileños y extremeños o para maestros y fontaneros o albañiles o camareros…

Y por supuesto en esa concepción binaria del mundo ambas necesitan un enemigo a quien hacer culpable de todos sus males, en un caso el Estado español, en el otro los hombres. El juego de luces y sombras que todo comportamiento humano acaba constituyendo se resuelve con extraordinaria facilidad: todas las sombras pertenecen “a ellos” “los otros” mientras que “nos” “nosotras” representamos la luz y el bien. El maniqueísmo de buenas y malos, la pretensión de identificar lo masculino con lo tóxico y lo femenino con la bondad y el bien, se hace patente en cada uno de sus actos. Que se pretenda que los comportamientos punibles de las mujeres son responsabilidad de los hombres de su entorno o que queden excluidas de la cárcel no son más que la prueba más clara de esta intención.

https://evolucionyneurociencias.blogspot.com.es/2017/12/el-libre-albedrio-de-las-mujeres.html

Tiene razón Cayetana Álvarez de Toledo cuando denuncia la pretensión de este movimiento de convertir a las mujeres en menores de edad, a las que no solo se les niega su individualidad y por eso mismo sus derechos como personas, sino que además se les impone qué está bien y qué está mal. Lo importante es la pertenencia al grupo, a uno de esos dos teóricos bloques en que han convertido los sexos, con negación de la común humanidad. Solo desde ese artificio negador de la naturaleza humana, es posible concebir a los sexos como construcciones sociales en los que sus diferencias responden a meras convicciones sociales, por eso mismo perfectamente intercambiables.

Pretender que hombres y mujeres podemos ser idénticos y que por ello mismo habremos de estar empatados en premios literarios y artísticos, en el sueldo que cobramos y en general en todas los ámbitos de la sociedad y la vida no es más que una pretensión absurda condenada al fracaso, como por otro lado demuestran reiteradamente los hechos, pero es que si además quien eso proclama lo hace disimulando las ventajas propias en determinados ámbitos y las desventajas del otro en otros tantos, además de absurda resulta un completo fraude intelectual y moral.

15 febrero, 2018

Censura y código penal


Que vivimos tiempos de oscurantismo y regresión moral debiera ser claro para todos: miles de firmas para retirar el cuadro de Balthus, Thérèse dreaming, del  Metropolitan Museum of Art de Nueva York, la retirada efectiva cuadro  Hilas y las ninfas, de J. W. Waterhouse, de  la Manchester Art Gallery, porque en opinión  de su directora esa pintura convierte a la mujer en objeto y puede inspirar sentimientos de acoso sexual. La puesta en cuestión de Egon Schiele por su forma de representar la sexualidad femenina y que sus cuadros fueran censurados  cien años después.

Y tantos otros episodios del mismo signo que se suceden a nuestro alrededor como algo inevitable y en silencio, porque como siempre ha sucedido ¡ay! de quien se atreva a poner en cuestión que ese debe ser el orden natural de las cosas. Ese silencio es más significativo en aquellos que, sin embargo, se han distinguido por el ruido que han montado cuando esa censura lo era sobre algún espectáculo que no pasaba de panfleto infumable, pero al parecer  más acorde con sus criterios estéticos y sus posicionamientos políticos. 

Algo más casero pero no menos significativo sería esa pretensión de algún medio de comunicación de convertir a Pablo Motos en la bestia negra del feminismo por atreverse a realizar preguntas a las invitadas de El Hormiguero, que según las dueñas de la moral le delatan como feroz machista. Llama la atención lo indefensa que está la sociedad frente a esta epidemia de censura y represión al parecer absolutamente justificada por el bien que se trata de proteger, argumento no menos obtuso que el dado en cualquier otro momento de la historia para justificar acciones de las que todos más tarde dicen sentir vergüenza.    

En relación con la actual discusión sobre la prisión permanente revisable quienes ahora se oponen son sin embargo quienes  azuzan al endurecimiento de penas para los delitos sexuales y de violencia de género y, lo cierto es, que  el sistema penal se viene endureciendo desde los inicios de la democracia con gobiernos de la derecha y de la izquierda, y si ahora lo hace con Rajoy antes lo hico con Zapatero, con el resultado de que tenemos el régimen penitenciario más duro de toda la U.E. con el agravante de que la presunción de inocencia para unas se ha convertido en presunción de veracidad y para los otros en presunción de culpabilidad.




10 febrero, 2018

Modelo de la venganza y superioridad moral


Os ayudará a entender a esa izquierda posmoderna que ha abrazado todas las causas identitarias abandonando definitivamente su mejor seña de identidad: la lucha a favor de los desfavorecidos y por la igualdad. Y cómo, transmutada, ha dado paso a esa otra cuya aceptación callada de la pérdida de derechos tantas otras veces reivindicados: presunción de inocencia o garantías jurídicas para todos, resulta tan difícil de entender.


La izquierda en esa constante pérdida de esencia, ahora mismo se mantiene callada ante la censura si esta viene de la mano del feminismo y lo políticamente correcto.  Acepta y promueve la imposición de formas de pensamiento único desde el poder, algunas encubiertas bajo el formato de lenguaje no sexista. Una izquierda así debiera preguntarse al servicio de quién se ha puesto y si no resulta una impostura seguir reclamando una historia con la que nada parecen tener que ver. 

P.S. El episodio protagonizado por Irene Montero y su "portavoza" y las reacciones de destacadas "miembras" del PSOE quizá ayude a ejemplificar de qué hablamos cuando hablamos de posmodernos y posmodernas y la distancia sideral entre sus propuestas y aquellos a quienes dicen querer representar. 


06 febrero, 2018

Efectos colaterales

Ojo a esa directora de la Manchester Art Gallery que ha ordenado descolgar y esconder el cuadro  Hilas y las ninfas, de J. W. Waterhouse
Se trata de un cuadro de asunto mitológico del siglo XIX y debe ser retirado de las paredes del museo porque muestra a unas jóvenes desnudas.


En opinión de la directora esa pintura convierte a la mujer en objeto y puede inspirar sentimientos de acoso sexual. 
¿Qué está sucediendo para que un cuadro que había superado el filtro de la moral victoriana ahora mismo no sea capaz de escapar a la rígida moral feminista? 



05 febrero, 2018

Entrevista a Jordan Peterson

Un poco por casualidad he descubierto a Jordan Peterson un psicólogo clínico canadiense y profesor en la universidad de Toronto que habla con enorme solvencia sobre los hombres jóvenes de hoy y la necesidad que tienen de madurar -jóvenes que en muchos casos no han escuchado una palabra de aliento en su vida-, pero también de brecha salarial, posmodernismo, igualdad de género etc. y ha sido todo a través de este video:  https://www.youtube.com/watch?v=aMcjxSThD54 , video que se ha vuelto viral y a estas alturas lleva más de seis millones de visitas. Que lo disfrutéis.

Hay una versión subtitulada que contiene publicidad de un grupo chileno. Supongo que no es un peaje muy alto si se puede disfrutar de las explicaciones de Jordan Peterson y la mala leche de las preguntas de la periodista que a mi entender no sale bien parada del intento de hacerlo descarrilar. La página es: https://medium.com/@Carnaina/por-qué-la-gente-no-puede-oír-lo-que-dice-jordan-peterson-e04493db8eed


Por supuesto tengo intención de profundizar en el conocimiento de este señor y sus posiciones en relación con los temas citados más arriba y otros. De momento he encargado su último libro. Para cuando lo haya leído procurare dar cuenta  de mi opinión a través del blog. Lo dicho, que lo disfrutéis.  



03 febrero, 2018

Machismo: ventajosa confusión

En pocos casos se consigue una ideología tan elástica e imprecisa que sirva para denunciar por el mismo motivo una cosa y su contraria. El feminismo sin embargo lo ha conseguido. Cuanto todo parecía indicar que la prohibición de azafatas en la F1 iba en la dirección correcta véase  esta información: http://www.lavanguardia.com/gente/20180201/44455087106/azafatas-formula-1-machista-miss-barcelona.html

El término machista lo mismo vale para un roto que para un descosido. Si eres mujer y algo no te gusta con toda tranquilidad puedes decir que es “machista” en la completa seguridad de que estarás acertando, después de todo el principio de no contradicción fue formulado por un machista, en una civilización machista. O sea que para el feminismo, al menos el posmoderno, no rige.
Alguien puede alegar que la opinión de más arriba es la de una persona, pero no hay problema  buceando un poco cualquiera puede encontrar  multitud de otros ejemplos, como este:

Del que se desprende que es machista porque la mayoría de los currantes de ese sector a lo largo de la historia han sido varones, lo que en reciprocidad nos llevaría a preguntarnos, si el mundo del motor es machista por el predominio de hombres el desfile de Victoria’s Secret  qué sería… Vaya, también para este caso la respuesta es: machista.

Aunque a mí me faltan muchas otras fotografías como esa referidas a tantas otras profesiones ¿machistas? como  puedan ser las relacionadas con la construcción, el trabajo bajo los plásticos o tantas otras. Me temo, sin embargo, que al igual que sucede con la petición de paridad por arriba, también en este caso, esa petición será compatible con la aceptación callada de una profunda disparidad por abajo.


Y ahí tenemos a toda la intelectualidad biempensante, dando cobertura a esta nueva conglomerado de afirmaciones interesadas e inconexas bajo el paraguas de principios como la igualdad o el ensanchamiento de las libertades. En esta asfixia de posmodernidad en que vivimos todo eso y mucho más es posible.  Las políticas de identidad son peligrosas como observamos para el caso catalán, aunque me temo que hay demasiados interesados en no extraer todas las lecciones del experimento.