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14 abril, 2013

El género incomodo



Esta sociedad se está acostumbrando a un uso del término género francamente inaceptable.  Se nos dice que se hace tal distingo con el sexo para reflejar lo que de cultural hay en los comportamientos y las posiciones de hombres y mujeres, niños y niñas en la sociedad, pero llegado el momento su uso no puede ser más torticero.

Pongamos algunos ejemplos: si nuestro sistema educativo a quien expulsase de sus aulas fuese a las chicas, según este curioso enfoque, estaríamos ante una realidad de género que habría que corregir con urgencia. Como lo que sucede es que a quien expulsa es a los  varones entonces nos encontramos en el camino correcto.

Si en algún sector de actividad: política, ciencia, tecnología… se produce mayoría de varones nos encontramos ante una manifestación de esa discriminación de género, pero si tal mayoría se produce cuando analizamos la proporción de universitarios, o la ocupación entre los médicos, la educación o las profesiones relacionadas con el Derecho entonces nada habría que objetar  y más bien sería motivo de felicitaciones que tal cosa se produjese en esos términos. 

Por supuesto desde esta perspectiva de género lo que suceda en las profesiones de riesgo y esfuerzo, en los trabajos duros y pesados, en las ocupaciones relacionadas con la seguridad: fuerzas armadas, bomberos, etc. ahí, sencillamente el foco no apuntaría y en uno de esos juegos sorprendentes de visibilidad-invisibilidad el neofeminismo y lo políticamente correcto decidiría que no conviene hablar.

El género en nuestra sociedad constituye una poderosísima arma en poder de unas pocas con una muy eficaz estrategia: actuar como paralizante de cualquier iniciativa que lo cuestione y como señuelo de una pretendida igualdad que para nada se ve correspondida en la realidad de las cosas y el trato dispensado a varones y mujeres.

Hay todavía una concepción más aviesa del citado término: tal la que subyace en la LIVG, en la que al igual que sucede en el enfoque marxista ortodoxo con el término plusvalía referido al capitalismo, lo que en ella se contiene es la constatación de que los varones estamos abocados a ejercer violencia contra las mujeres con el mismo carácter irreversible que en el sistema capitalista los empresarios explotan a los trabajadores, hasta el punto de que no se acabará con esa situación mientras no se acabe con el sistema. 

P.S. La visualización de este reportaje de la televisión noruega sigue siendo un ejercicio muy saludable

13 abril, 2013

¿Qué está pasando con el "género"?



Para entender lo que está sucediendo con el “género”, sino de modo completo, al menos de forma importante, es necesario un acercamiento a las grandes ideologías presentes en nuestra sociedad. Y ahí observamos que al lado de una derecha acomodaticia que al igual que hizo en relación con otros temas como el divorcio, el aborto o el matrimonio homosexual, una vez en el Gobierno se presta a todo tipo de componendas con tal de evitar un posible desgaste electoral y eso es lo que está pasando en la actualidad con el de Mariano Rajoy y lo que en esta materia prometía como la custodia compartida.

Del otro lado desde el PSOE a todas las fuerzas políticas a su izquierda, sean nacionalistas o no,  han decidido que su bandera es la del neofeminismo y están dispuestos a asumirla al modo que éste exige, sin debate, sin fisuras, aceptando como un creo lo que exigiría mucho estudio y reflexión. También en temas como el SAP, la educación, la custodia de los hijos o tantos otros en los que sería necesario dejar la política en un segundo plano para que fueran los especialistas y expertos en cada una de estas materias quienes de forma desapasionada, siguiendo los criterios de rigor y cientificidad exigibles y posibles en cada una de esas materias, nos dieran pistas sobre lo más conveniente.

Un su lugar todo se ha convertido en un arma arrojadiza donde lo que menos importa es la calidad y solvencia de lo que se dice y propone, sino si se ajusta a las necesidades del voto y se puede utilizar como arma arrojadiza contra el oponente aunque luego todo ese ruido se diluya   en la unanimidad de lo políticamente correcto.  Por supuesto en esta forma de obrar y proceder el balance, el contraste entre lo que promete y luego se consigue, entre lo que se dice que va pasar y luego termina pasando, en el pretendido beneficio social de tal enfoque ni existe ni lleva trazas de que  en algún momento pueda existir. Hablamos de regeneración política pues bien en lo relativo a las políticas de género esta necesidad se hace tan perentoria como en el campo que más necesario sea.


25 marzo, 2013

Género y crisis educativa



La cuestión del género es escurridiza y no se deja atrapar fácilmente. Y quizá ese sea el rasgo que mejor caracterice en lo social  la relación hombre-mujer, en el momento presente. Planos que tan pronto se tocan como se ignoran.  El neofeminismo se niega a cualquier debate social de sus políticas lo que no es óbice, al menos en los últimos tiempos, para que sus intereses y propuestas sean las que se acaben imponiendo. 

La actual crisis educativa exigiría que la variable género fuera imprescindible en su análisis, no solo por el mayor fracaso escolar masculino, o porque el profesorado en las primeras etapas educativas es muy mayoritariamente femenino, también porque el desarrollo emocional y cognitivo es mucho más precoz en las chicas que en los chicos lo que de hecho abre un importante gap en el rendimiento escolar de ambos que terminará siendo clave en el fracaso escolar masculino, también porque alguna respuesta habría que dar al hecho de en un plazo de 25-30 años la evaluación del rendimiento escolar de chicos y chicas se haya invertido completamente, o que caminemos hacia una proporción de universitarios de dos a uno favorable a ellas.

Pero no, frente al silencio femenino en general y de forma más visible frente al espeso silencio del neofeminismo tan atento a otras desigualdades, los analistas  -mayoritariamente masculinos- obvian esa dimensión y pretenden que sea posible un diagnóstico que  ignore que la realidad escolar y educativa de ese modo quedará amputada. Y así llevamos muchos años sin que hasta el presente sea posible un diagnóstico compartido y en consecuencia se elaboren unas propuestas que permitan superar el actual y lamentable estado en que nos encontramos. 

Primero fueron las evaluciones PISA, después las PIRLS-TIMMS y por medio muchas otras tanto nacionales como estatales. En el momento presente salen a luz pública las enormes carencias de formación de las facultades de formación del profesorado y la existencia, en palabras de Enrique Moradiellos de  “…un gremio profesional con aspiración al control unívoco de una materia definida como “ciencia de la educación” o “que la formación universitaria recibida ha descuidado gravemente los fundamentos disciplinares (el conocimiento derivado del cultivo de las disciplinas científico-humanísticas: historia, matemáticas, literatura, biología…) en beneficio del saber formal y procedimental de las “ciencias de la educación” (teorías psicopedagógicas, doctrinas didácticas, praxologías docentes…).

Urge romper ese hielo que hace que los varones guarden silencio frente a la cuestiones de género como si se tratase de materia de exclusiva femenina. Será la única manera de encontrar las respuestas que necesitamos a temas como el de la educación y tantos otros. 

23 marzo, 2013

¿Qué no era verdad?



Sería interesante saber  qué opinan de los últimos acontecimientos todos aquellos firmantes del manifiesto “No es verdad” que, aún cuando negaban que nuestro sistema educativo estuviese tomado por la nueva pedagogía,  en su decálogo proponían como punto número tres, una escuela:

Con metodologías investigativas que promuevan aprendizajes concretos y funcionales, al mismo tiempo que capacidades generales como la de aprender a aprender. Donde el esfuerzo necesario para aprender tenga sentido.

Y no tuvieron reparo en tachar, a todo el que dijera otra cosa, de franquista, retrógrado y enemigo de la escuela. 


16 marzo, 2013

Educación y autoengaño

La capacidad de este país para autoengañarse parece ilimitada. Ahora se trata de una prueba realizada a aspirantes a maestros que deja por los suelos aquello de la “generación mejor formada de nuestra historia”, y pequeñas todas las críticas vertidas sobre nuestro sistema educativo.  Vivimos rodeados de burbujas y no me refiero solo a la inmobiliaria. En este país casi nadie toca realidad, de tal modo que, en casi cualquier plano: económico, de la educación… bien puede resultar que lo que ayer se decía blanco inmaculado resulte hoy más negro que el hollín. 

Conviene no olvidar que han sido innumerables los informes que han ido alertando del estado de nuestra educación a lo largo de varios lustros, pero también es cierto que una ministra del ramo hace muy poquitos años y cuando ya se conocían varios informes PISA no tuvo empacho en declarar que: “teníamos el mejor sistema educativo de nuestra historia”. Por cierto la misma que para quitar hierro al bajo nivel en lectura y comprensión lectora habló de que los jóvenes tienen su propio lenguaje: el chat, el sms…  En los mandatos de Zapatero fue imposible un mínimo reconocimiento por parte de las autoridades educativas de que el sistema no funcionaba y había que reformularlo. Más bien todas las iniciativas llevadas a cabo en esta etapa incidían en la misma dirección que lo hacía inviable, fiándolo todo a la prolongación del tiempo de escolarización, medida que ya se había comprobado que no daba resultado.

En este asunto de la educación ocurre algo parecido a lo que sucede con el descrédito de la política y los políticos, que siendo necesario un cambio en profundidad, dependemos para ese cambio de quienes en buena medida son responsables de su actual situación. Que, el haber hecho públicos estos resultados, se pretenda saldar con la dimisión de la Consejera de Educación de Madrid, como piden algunos sindicatos, deja claro que lamentablemente en instituciones con gran poder decisión se sigue pensando que ante las malas noticias lo mejor  es matar al mensajero. Mientras tanto desconocemos el diagnóstico de quienes así hablan, también de sus propuestas para salir de la situación de marasmo educativo en que nos encontramos. Y conviene recordar que por parte del profesorado son la única representación con la que cuentan a la hora de las grandes decisiones al no contar con ningún cauce de comunicación directa.

La verdad aunque sea a empujones y por la puerta de atrás parece que se abre paso. Resulta muy difícil seguir negando que la realidad es más dura de lo que nos quisieron hacer creer no solo desde el Ministerio también desde una parte del profesorado. Aunque para no hacerse excesivas ilusiones de que sea ésta la definitiva a mí me siguen dejando anodado algunas frases de  esta información, por ejemplo: “Hay alumnos, aunque no se puede generalizar, que vienen sin conocimientos básicos que tendrían que haber adquirido en primaria y secundaria. Es un lastre que traen y que aquí no se trata, porque en una facultad en lo que hay que profundizar es en didáctica”.