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27 marzo, 2008

Paradoja

Creo que el feminismo ha demostrado sobradamente que es capaz de vigilar y defender los intereses de la mujer. No hace falta esgrimir pruebas, los resultados de sus políticas están a la vista de todos. La conciencia de género les ha permitido aunar esfuerzos y conseguir cuanto se van proponiendo, y digo van proponiendo, porque las demandas se amplían día a día, y una vez alcanzado un objetivo sólo queda ir a por el siguiente.

Demostrado está también que los hombres carecemos de algo parecido a esa conciencia y no sólo no somos capaces de pensarnos como grupo social sino que en nuestra disgregación infinita muchos trabajan denodadamente del lado contrario. En este contexto es perfectamente comprensible que lo que debiera ser Instituto para la Igualdad, se llame Instituto de la mujer, o que al lado de los estudios de antropología exista una cátedra de estudios de la mujer, o que los grupos sociales que sólo admiten féminas no sean calificados de sexistas.

En este contexto un poco esquizoide es también comprensible que aún cuando los trabajos más duros y arriesgados sean desempeñados por hombres, si de alguna discriminación se hable sea hacia la mujer, que sin embargo puede, sin reproche social alguno, incorporarse al mercado de trabajo o no hacerlo, hacerlo más tarde que el hombre y para las mejores ocupaciones, y retirarse cuando lo considere oportuno. Y además demostrar con estadísticas oficiales que el paro les afecta más. En Ferrol sin embargo hay una gran demanda de trabajo para la construcción naval que no se da cubieto y al mismo tiempo una gran tasa de paro femenina y eso sin contradicción estadística. Ni que decir tiene que si hay que buscar conciliación de vida laboral y familiar en quien se piense sea en ellas, porque total la paternidad está tan desprestigiada que añadirle la condición de padre ausente ya no puede empeorarla más.

En fin, en este mundo de constantes paradojas, donde quienes se han constituido en poderoso lobby de poder acusan a los demás de no se sabe qué complicidades para impedir el progreso de las mujeres, y donde quienes gozan de privilegios dicen que los privilegiados son los de enfrente, donde quienes niegan el debate y discusión acusan a los otros de prepotentes, … en este mundo donde las paradojas no parecen tener límite, como si del mundo al revés se tratase, es en el que nos ha tocado vivir y desenvolvernos y para los que no estamos de acuerdo con la verdad oficial y el pensamiento políticamente correcto el camino a recorrer se nos aparece largo pero la tarea seguramente merezca la pena.

4 comentarios:

  1. Anónimo10:43 p. m.

    No estoy de acuerdo con la primera de las afirmaciones: "el feminismo ha demostrado sobradamente que es capaz de vigilar y defender los intereses de la mujer". No creo que sea posible defender realmente los intereses de "la mujer" sin defender simultáneamente los de "el hombre", y no porque crea en una justicia inmanente, sino porque la gran mayoría de las mujeres están muy fuertemente vinculadas a sus maridos, a sus padres y a sus hijos varones, de tal forma que los perjuicios que las "políticas de género" les puedan producir a ellos redundan también en ellas.

    Hace algún tiempo, Rosa Montero comentaba que recibía montones de cartas de madres que, habiendo sido militantes feministas, descubrían ahora cómo sus hijos varones eran depredados inmisericordiosamente por sus ex-esposas.

    Todo el dinero que, pongamos por caso, se pueda perdonar en impuestos a las mujeres, tendrá que salir de los bolsillos de los hombres..., pero resulta que la mayor parte de los hombres son esposos de mujeres con las que comparten sus rentas. Una medida así, en última instancia, sólo beneficia a las mujeres solteras (o a las parejas de lesbianas), pero no beneficia en nada a aquellas mujeres que tienen trabajos con ingresos equivalentes a los de sus maridos, perjudica, en última instancia, a aquellas mujeres (que son la gran mayoría) con salarios inferiores a los de sus esposos, y perjudica especialmente a aquellas mujeres (entre las que están las de las clases más humildes) a las que, por la razón que sea, no les compensa trabajar fuera de casa.

    Nuestro feminismo institucional, en fin, beneficia a una minoría de mujeres (solteras y con actividad profesional, preferentemente dentro de la administración pública: el perfil, oh casualidad, de la típica militante feminista), y perjudica a la gran mayoría de las mujeres. Nótese, por cierto, el descuido en el que tiene (no en la retórica, pero sí en la práctica) a las medidas que realmente beneficiarían a la gran mayoría de las mujeres, como la creación de muchos miles de guarderías, o la facilitación de los trámites para las consultas pediátricas...

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  2. Siempre que se hace una generalización como la que yo hago en mi escrito, al hablar de la mujer, como si todas las mujeres estuvieran en la misma situación, sucede lo que tu señalas, ya que la realidad siempre es más plural, tiene más matices de los que contiene una frase como esa. En mi descargo diré que mi intención en ese contexto iba más en la dirección de señalar la enorme distancia existente entre la conciencia de género de mujeres y la de los hombres, muy mayoritaria entre ellas y prácticamente inexistente entre nosotros.
    Quizá si hubiese más debate y algunas ideas estuviesen más consolidadas, el debate podría hacerse en un nivel mucho más matizado y cercano a la realidad, lo que sucede es que, hay tan poco debate, que parece que hubiera que comenzar por lo más general. Es más, es muy posible que haya quien no comparta la frase pero su objección sea en otro sentido, como pudiera ser que no se tuviera claro que singifica eso de conciencia de género y si es verdad que hay esa diferencia entre los sexos.
    Tu objección incluso se podría completar desde otra perspectiva, cual es si el camino tomado por este feminismo en los últimos tiempos, buscando la confrontación abierta con el hombre, no terminará redudando en su propio perjuicio y por ende en el del conjunto de las mujeres, cosa que a mi parecer es cierta. En mi caso al menos, mientras considerá que el feminismo luchaba por la igualdad no me cupo duda en apoyarlo, ahora dudo muchísimo más que ese sea su objetivo, pero también tengo claro, que en los últimos tiempos los ataques a lo masculino y al hombre van mucho más allá de cualquier propósito de igualdad y están afectando a la dignidad de lo masculino incluso de la paternidad y eso es lo que me mueve a contestarlo allí hasta donde sé y puedo.

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  3. Me da a mi que estas paradojas aparecen porque carecemos de una definición clara de feminismo en la que todos estemos de acuerdo, lo cual veo como una tarea imposible y el principal problema al que nos enfrentamos para poder mantener un debate productivo.

    Para empezar porque personas que se consideran a si mismas feministas dan definiciones distintas, e incluso incompatibles, del feminismo.

    Curiosamente, cuando se elogian los avances conseguidos por el feminismo, se acepta graciosamente por todas las feministas sin distinción. Sin embargo, cuando se critican la deshonestidad y las injusticias que se provocan en nombre del feminismo, resulta que eso es culpa de las otras definiciones de feminismo, nunca de la propia.

    ¿Es feminismo la lucha por la igualdad entre hombres y mujeres? En caso afirmativo, ¿entendemos esa igualdad como igualdad formal ante la ley o como igualdad estricta, la cual requiere discriminación positiva?

    ¿Es justificable defender la igualdad entre hombres y mujeres e ignorar los casos en los que los hombres se ven perjudicados?

    ¿Es realmente necesario defender expresamente la igualdad entre hombres y mujeres? ¿No sería más productivo defender simplemente la igualdad entre todas las personas?

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  4. ¿Qué opinas de esta noticia?

    http://www.20minutos.es/noticia/364084/0/clandestino/galiardo/mesquida/

    Los guardias civiles se sienten ofendidos ante el cartel de esta película, en el que un kale borroka obliga a un guardia civil a practicarle una felación a punta de pistola.

    ¿Alguien se habría quejado si la víctima no llevara tricornio? Lo dudo.

    ¿Alguien habría dicho algo si la víctima fuese una mujer? Sí, sin ninguna duda. Juzgando por la reacción ante otros casos menos graves, en este se habría armado una muy gorda

    Si las asociaciones que normalmente se quejan de la imagen de la mujer en la publicidad no han dicho nada, es porque saben que la película es de contenido gay, por lo cual asumen que la víctima es masculina, aunque por el cartel sin más no se podría saber.

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