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24 noviembre, 2012

Los profeministas se quejan del trato de las neofeministas


Así lo expresa José Ángel Lozoya en esta entrada http://heterodoxia.wordpress.com/2012/10/21/politicas-de-igualdad-de-mujeres-y-hombres/#more-10697. Y lo hace en los siguientes términos:

“Me llamo la atención ser el único hombre invitado como ponente en una congreso para “las políticas de igualdad de mujeres y hombres”  y mi ponencia la única que defendió la necesidad de incorporar a los hombres al objetivo de la igualdad o el papel que los más igualitarios podemos jugar en este proceso. Es como si los hombres no existiéramos más que como colectivo con el que compararse para mostrar las desigualdades que siguen padeciendo las mujeres, como si la conquista de la igualdad fuera responsabilidad de las feministas y solo interesara a las mujeres, como si el único papel útil de los hombres por la igualdad fuera el de solidarizarnos con sus reivindicaciones y repetir sus análisis, como si las feministas que han impulsado desde las instituciones las políticas de igualdad no tuvieran responsabilidad alguna en los resultados no deseados derivados de su aplicación y por tanto no mereciera la pena valorarlos.” (El subrayado es mío)

Fue un congreso de mujeres para las mujeres en el que los hombres éramos un añadido políticamente correcto que me hizo sentir como imagino ha de hacerlo el pariente pobre en una amplia reunión familiar, pese a que me trataron con toda la cortesía que cabe esperar en gente bien educada, y me permitió momentos de mayor complicidad con algunas feministas con las que me reencontré y otras a las que no conocía que se interesaron”
Pero si esto es lo que expresa en la entrada algún párrafo de la ponencia merece ser destacado, por ejemplo éste:

Con el objetivo de combatir el sexismo, la escuela adopta a menudo un enfoque que convierte la masculinidad en sospechosa e intenta modificarla echándosela en cara a los niños, para que se adapten –o se sometan- a una idea difusa de igualdad, en la que ellos tienen que ceder siempre ante las niñas, sin obtener ningún beneficio a cambio, ni ofrecerles modelos alternativos. El resultado es que los niños sienten que se les trata peor y son menos felices que las niñas en la escuela, cooperan menos, su autoestima es más baja, tienen problemas de atención y desciende su rendimiento académico.” 

El párrafo viniendo de un profeminista no puede ser más expresivo. Me golpea la frase: para que se adapten –o se sometan-. Y lo que no entiendo es cómo alguien que relata lo anterior de lo que se queja es del poco protagonismo que le conceden a él y sus amigos en un congreso. Por qué  le sorprende que la masculinidad se convierta en sospechosa, cuando a él mismo le dispensan sus propias correligionarias el trato que relata. Cómo entender el candor de quien no quiere darse cuenta de que estas cosas han sucedido siempre así, y si alguno de nosotros las denunciaba, ser ellos los primeros en acusarnos de machistas.

Cómo, a pesar de la gravedad de lo que ahí se relata sus posiciones no se han movido ni un milímetro en los últimos 10 años. Cómo siguen sin darse cuenta de que en realidad ese papel del que habla es el que siempre han jugado porque además es el que han elegido: solidarizarnos con sus reivindicaciones y repetir sus análisis. Eso es lo que siempre han hecho. Cómo a pesar de una cosa y otra la reflexión no vaya un poco más allá y dé la impresión de que una vez pasado este momento todo continuará del mismo modo hasta que  pasados unos cuantos años escuchemos una queja en términos similares. 


12 comentarios:

  1. Las palabras de José Ángel me recuerdan a unas parecidas leídas a Warren Farrel en uno de sus libros, en las que mostraba su desengaño por los años que pasó colaborando con NOW (National Organization for Women). Al final se sintió mera comparsa. Quién sabe, quizás en algún momento, reflexiones como las de José Ángel empiecen a ir un poco más allá. El que nunca irá más allá es Miguel Lorente. Las entradas de su blog y las respuestas que da a tus comentarios (o los silencios ante otros) muestran a las claras el lado más obscuro de los neofeministas.

    Interesantes las reflexiones que sobre la escuela se hace José Ángel. Creo incluso que en algunas CCAA se han establecido pautas para los juegos en el recreo y así crear llamados "espacios de igualdad".

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  2. Anónimo12:27 p. m.

    Aunque no sea ésta la entrada más adecuada para el siguiente enlace, lo coloco aquí por su máximo interés. Ignoro si Emilio u otro participante lo han comentado ya. Está escrito por una mujer.

    http://www.enplenitud.com/madres-que-asesinan-a-sus-hijos.html

    Pedro

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  3. Tienes razón Plutarco en la enorme cantidad de preguntas que dejó sin contestar Lorente. Parece más significativo por lo que no dijo que por lo que finalmente se le pudo arrancar. Aunque resultase excesivamente burdo cuando pretendía comparar la cientificidad de la perspectiva de género a la ginecología o la veterinaria.

    En cualquier caso no respondió con claridad –o quizá sí- a si considera o no que todas las vidas valen lo mismo y la violencia lo es sea cual sea el sexo de quien la perpetra. Y lo que es de traca es la explicación que da para justificar que siendo Delegado del gobierno para la violencia de género hablase de que en España solo se condenaba al 2'2 % de los maltratadores. No fue capaz de aportar un solo dato. El anumerismo de este señor alcanza cimas difíciles de concebir.

    En relación a la que dice J.A. Lozoya de la escuela a mí me parece tremendo. Piénsese que de seguir en ese asunto criterios semejantes a los que se usan para hablar de violencia de género, debería estar reconociendo una violencia institucionalizada contra los niños equiparable en todo a ella, sin embargo lo cuenta despojándolo de cualquier significación en ese sentido. ¡Tan profunda es la convicción de que violencia es solo la que se ejerce contra las mujeres y las niñas!

    Lamentablemente no creo que nos encontremos ante nada parecido al proceso de Warren Farrell, muchas de las cosas de ese escrito las decían hace ya 10 años sin que nada desde aquel momento les haya hecho modificar su punto de vista neofeminista. Para encontrarnos ante algo parecido a Warren Farrell hay que ser capaz de juzgar con la misma vara de medir a ambos sexos y en este caso nada hace sospechar que algún día pueda ser así. Máxime si tenemos en cuenta el ofrecimiento recogido en el último párrafo de la ponencia donde se ofrece junto con sus compañeros “…para asesorar en el diseño, y asumir la coordinación, de cualquier iniciativa pública con pretensiones igualitarias dirigida a los hombres.”

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  4. Anónimo3:00 p. m.

    No se si esto tiene algo que ver (supongo que si, claro) pero me vais a permitir publicarlo aqui. Y disculpar porque aún no he leido el post, pero vi este blog por internet y creo que es altamente interesante también.

    http://xianagf.wordpress.com/2012/11/20/a-quien-le-importan-los-derechos-de-los-hombres/

    Nacho, oviedo

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  5. Anónimo3:48 p. m.

    El post es cuando menos, interesante. ES una critica, nada velada además, al neofeminismo por parte de alguien completamente inmerson en esas dinámicas neofemiistas. Tiene su imporantacia, y es de agracecer al señor ese que lo haya expresado en su blog. Blog por otra parte excesivamente complaciente con los postulados feminstas-institucionales que seguimos viendo.

    Nacho, Oviedo

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  6. Keyser Söze9:46 a. m.

    Todo se resume en que para estos hembristas el hombre no puede optar sino a dos papeles sociales: el del enemigo feroz o el del tonto útil. No me extraña que estos compañeros de viaje se den cuenta ahora de que les han adjudicado el segundo: lo único que nos debe sorprender es que algunos sean, en realidad, tontos inútiles y no se hayan dado ni se vayan a dar cuenta.

    Aprovecho ahora para decir que ayer me pillé un soberano cabreo con lo del día del jenaro. No porque no crea en la existencia de la violencia machista sino por el concepto poliédrico en que el hembrismo ha fundado su iglesia. Me da ganas de asomar a la ventana y gritar: "¿Hay alguien que pueda explicarme en qué consiste esto del jenaro?". Y es que yo creo que hay muchos (entre un 98 y un 99% de hembristas, según estimaciones hechas por mi menda de acuerdo con el muy científico método Lorente: dato extrapolable al conjunto de la población) que no tienen ni idea de en qué consiste eso que tanto nombran por activa y por pasiva. Desconocen las teorías queer, según las cuales el sexo es algo accidental y lo que importa es el jenaro que uno elige para si; ignoran que el jenaro, lingüísticamente, es un calco traido del inglés que en castellano no encuentra ni puede encontrar acomodo; se niegan a ver que la violencia contra las mujeres excede del ámbito doméstico y que la violencia doméstica es mucho más que la mera violencia de hombre contra mujer; aceptarán sin crítica alguna lo que les digan acerca de que la educación y los papeles sociales son todo y la genética y la herencia nada; corrompen el ya por si mal castellano (con fallos tanto en morfología como en fonética, en semántica, en sintaxis, en vocabulario) que hablaban y lo convierten en una jerga en la que las elipsis y las parábolas se juntan con los latiguillos y las repeticiones machaconas... Todo ello en aras de ese jenaro del que nada saben realmente. Y no sigo porque yo mismo me estoy liando ya y pare usted de contar.

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  7. Ninguna Iglesia se monta sin misterio, y ésta no podía ser diferente. Si desde un primer momento se aclarase la signicación de la palabra género es muy posible que la propia LIVG tuviese alguna dificultad más para ser aprobada.

    Manteniendo esa indefinición es mucho más fácil darle significación según el interés del momento, pero al mismo tiempo obliga a mirar a sus creadoras. No es una palabra de todos en la que todos tengamos claro su significación, sino una palabra que tiene propietarias y que administran esa propiedad en función de sus intereses.

    En lo demás soy de los que opina que nuestra tarea es más efectiva cuanto más ponderados y ecuánimes seamos. Creo francamente que al menos en el terreno ideológico les podemos ganar la batalla en su propio campo de juego y por tanto extremaría la cortesía y el uso del lenguaje, porque, a veces, según qué cosas, no nos favorecen nada.

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  8. Anónimo7:06 p. m.

    Me voy a permitir la licencia de dejaros esto que me acabo de encontrar en

    http://xianagf.wordpress.com/2012/03/12/masculino-generico/

    Es un debate sobre como evitar el uso del masculino genérico.
    Respuesta de Belén

    Belén ENLACE PERMANENTE
    13/03/2012 12:41 PM
    Hola a todos. Está visto que este tema dista mucho de estar resuelto, y me encanta ver que suscita un debate tan sano. Sin embargo, no tengo más remedio que discrepar con la mayoría de vosotros. Quede por delante que soy mujer, y no me siento en absoluto discriminada ni ignorada cuando se me incluye en sintagmas como “los alumnos”, “los ciudadanos”, etc. De hecho, hasta que desde el plano político no se propuso tal cosa, yo no me lo había planteado.
    Estoy de acuerdo con que muchos elementos de nuestra herencia lingüística son frutos del sexismo (una vez tuve que hacer un estudio del refranero español y era alucinante el machismo que pervive ahí camuflado de “sabiduría popular”). Pero el masculino genérico no es uno de esos elementos opresores. El masculino genérico es en realidad hijo directo del neutro latino, que en su declinación más común hacía el plural en -um. Por un proceso que cualquier etimólogo os puede explicar mejor que yo, la “m” con el paso del tiempo cae, y la “u” se abre en “o”. De esta manera, el neutro adquiere la misma terminación que el masculino. Sin embargo, son dos evoluciones paralelas, y no una sola.
    La lengua es un ente vivo. Obviamente somos los hablantes los que la nutrimos y moldeamos, pero la experiencia ya nos ha enseñado que lo que se intenta meter con calzador, nunca suele tener mucho futuro. Yo sinceramente veo que las soluciones que proponéis no resuelven en absoluto el problema. ¿Cómo se pronuncia “l@s ciudadan@s”? ¿Y “lxs alumnxs”? ¿”L+s polític+s”? Es totalmente artificial proponer una solución que solo se pueda aplicar en el plano escrito, ¿no? Y la opción de la “e”… pues peor me lo ponéis. Sed sinceros. ¿De verdad os veis a vosotres mismes hablando con la e todo el tiempo? Artificial a más no poder, eso sin contar con los problemas normativos que acarrearía (por ejemplo, ¿el genérico de amigo sería “amiges” o “amigues”?
    No quiero herir sensibilidades con lo que voy a decir ahora, pero si os movéis por ámbitos donde la gente sabe cómo funciona la lengua, os aseguro que nadie se siente discriminado por el uso del masculino como genérico. Pero es normal que los políticos hayan tomado esto (como hacen con todo) como un arma arrojadiza, le han dado un color y un signo, y quien nunca antes se ha parado a pensar en la lógica de nuestra lengua es fácilmente convencible de que la terminación en -o es una huella de la sociedad castradora y el machismo recalcitrante y todo ese discurso que ya nos sabemos.
    La lengua de por sí es pura. Somos nosotros los que la pervertimos o, como en este caso, los que creemos ver en ella perversión. ¡Un saludo!


    Arturo

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  9. Tú recoges eso de otro debate, pero es que yo esta tarde en esta entrada de Pseudópodo: http://pseudopodo.wordpress.com/2012/11/26/la-sintaxis-enferma/ he leído el siguiente comentario de Eulez:

    "A mí lo que me revienta de este tema es la manía de los sectores más reivindicativos del país con lo del genérico plural. Hemos pasado del aceptable aunque repetitivo “nosotras y nosotros”, al hortera nosotr@s o al increíble nosotrxs. La última moda es directamente hacer “discriminación” inversa y decir “nosotras”, directamente. Es decir, o bien tenemos a gente que no sabe redactar un párrafo con el más mínimo sentido o bien tenemos a gente que directamente manipula el lenguaje porque piensan que es discriminatorio de alguna manera. Uno de los más graves problemas de España es que buena parte de la izquierda es así en esto y en otras cosas: o ignorante e inútil, o manipuladora y demagógica. Y si lo criticas, eres un facha."

    A la gente le empieza a irritar la manipulación que continuamente se produce sobre este tema pero mientras tanto en los institutos se entregan cosas con esta denominación: carpeta del alumnado, carpeta del profesorado. El problema del género no está en lo que defiende sino en lo que tiene la capacidad para imponer sin consultar a nadie, como si de palabra divina se tratase. Un día llegas al instituto y pasas de profesor o profesora a profesorado. Los atentados son dos: uno, a la lengua, y otro a los procedimientos cuando se impide la deliberación y sencillamente se impone desde la prepotencia y el anonimato.

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  10. Anónimo3:59 p. m.

    Mirad que bien. Ahora resulta q denunciar por maltrato es gratis. Pero si quieres denunciar por falsa denuncia tienes que pagar. This is Spain.

    http://www.20minutos.es/noticia/1661202/0/alberto-ruiz/tasas-judiciales/violencia-de-genero/

    Iván.

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  11. Anónimo5:35 p. m.

    Ya verás cuando empiecen a denunciar ciertas señoritas ricas y famosas -modelos, actrices, duquesas, princesas, presentadoras, abogadas, mujeres jueces...-, y encima no las cuesta nada. Al tiempo.

    Juan Ronaldo

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  12. Anónimo4:51 p. m.

    en los últimos días se ha dado la noticia de que la mujer que asesinó a su marido en Tafalla ha recibido un indulto parcial, y no tendrá que pisar la cárcel. Otro caso más de la distinta vara de medir.

    Xabi

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