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24 marzo, 2018

Escuela de idiomas



En la escuela de idiomas de mi ciudad los únicos varones que tienen trabajo son los bedeles que atienden la fotocopiadora. El resto del personal docente y no docente son mujeres. El alumnado es también mayoritariamente femenino. Por si lo anterior no fuese suficiente o quizá por ello, mensualmente se hace un homenaje a una escritora de alguna de las lenguas que se imparten en la escuela. Los escritores están excluidos. Podría abundar en otros detalles como el trato dado a mujeres y varones en los libros de texto, pero creo que con lo anterior es suficiente, a efectos de formular algunas preguntas.

Desde el punto de vista de género ¿cómo debemos catalogar esa situación?

Si la respuesta fuese que hay que aceptar las cosas tal cual son, la siguiente pregunta es ¿por qué para este caso sí y para otros no? ¿Se debería como mínimo estudiar por qué sucede esto y si la situación tendría algún viso de reversibilidad, o quizá haya que silenciar que esto sucede en este y otros ámbitos de la vida, tanto del sector público como del privado, poniendo muy seriamente en cuestión que el interés por la igualdad y la paridad vayan más allá de algunos puestos y sectores especialmente golosos por privilegiados?

Porque es evidente que aquí también hay brecha salarial y laboral y no a favor de los varones.




2 comentarios:

  1. Anónimo8:45 p. m.

    En las facultades de letras es un diálogo de lo más repetido:
    -- Hay que poner discriminación positiva, porque por culpa del machismo las mujeres son minoría en las ingenierías.
    -- Entonces habría que poner discriminación positiva a favor de los hombres en las facultades de letras… Aquí mismo, sin ir más lejos, somos muchas más profesoras que profesores…
    -- De eso nada. Nosotras no tenemos la culpa de que esos machistas no quieran estudiar letras…

    Siempre es lo mismo: una vez aceptado el dogma de la terrible imposición heteropatriarcal, a dos situaciones idénticas se le pueden dar explicaciones contrarias. Desde que la "discriminación" puede ser "positiva", no cabe ningún recurso a la lógica.

    (Athini Glaucopis)

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  2. El feminismo es una cuestión de fe, aceptada incluso por algunos de aquellos que defienden que la razón y la lógica son el camino... pero para otras cuestiones. Al igual que sucede con otros nacionalismos se trata de una realidad paralela en la que no rigen las reglas de la razón y la lógica convencionales, sino una que sirve exclusivamente a sus intereses y fines.
    La discriminación positiva se planteaba como una medida transitoria que como se observa se ha convertido en permanente. La violencia de género tenía como ámbito de aplicación las relaciones de pareja, ahora se aplica a todo tipo de relación… siempre que el varón implicado sea heterosexual. Lo que queda fuera del feminismo es ignorancia. Y así en un largo etcéteraaaa.

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