Hablábamos en al antepenúltima entrada de las posibilidades de manipulación de una palabra como machista que, a fuerza de un uso tan abusivo, se ha convertido en un arma arrojadiza para evitarse el esfuerzo de analizar e interpretar la realidad, siempre mucho más rica y compleja que el simplismo dualista de buenas y malos en que algunos quieren convertirla. Y, si ya el trabajo de clarificación de lo que hubiera de significar machista y machismo parecía ingente, ahora todo se complica con un nuevo término: neomachismo, puesto en práctica por una autoridad política: el señor Lorente, alto cargo del Ministerio de Igualdad quien nos alerta sobre los mitos de un nuevo machismo.
Y os preguntareis cuáles son esos “mitos” del “nuevo machismo”. Tal como recoge el diario Público: “Entre estos, cita el síndrome de alienación parental (SAP) o la defensa de la obligatoriedad de la custodia compartida. Para el experto, estos argumentos surgen de una reacción del patriarcado que reivindica un igualitarismo que no igualdad para "presentarse como víctima o hacer referencia a situaciones de discriminación o a las dificultades para desarrollarse como padres"..
Vaya, los paladines de la igualdad y el nuevo hombre nuevo, no consideran igualdad, sino otra cosa reivindicar la paternidad y la custodia compartida, tampoco que se reconozca el SAP. Tengo para mí, que esto que se presenta como tan nuevo, suena y huele a viejo, muy viejo.
Seguramente penséis que para ese viaje no hacían falta alforjas, que ya todos sabíamos que a diferencia de lo sucede en todo el mundo occidental, el feminismo de género en España se opone a la custodia compartida, como también sabíamos que dado que el SAP es atribuible en su mayoría a la mujer parece que toca movilizar todos los recursos para negarlo y nada mejor para eso que señalarlo como “mito del neomachismo”. Expediente sencillo y económico que evita tratar como se merece un problema médico y jurídico de primera magnitud. El viejo dogmatismo de siempre que, imbuido de verdad revelada pretende imponer sus recetas a los demás so pena de pasar a la lista de neomachista.
Pero lo que hay enfrente no es ideología, es otra cosa, es ciencia médica, es reconocimiento de la realidad, es pelea para que nadie piense que negar el SAP no tiene consecuencias y de las gordas, como dice María Jesús Mardomingo “las consecuencias para los niños son tremendas”. O sea, que el señor Lorente puede quedarse muy tranquilo atribuyendo el SAP a mentes machistas, pero no por eso los niños van a dejar de sufrir sus consecuencias; y eso, para quien desempeña un alto cargo en el Ministerio de Igualdad no debiera ser asunto baladí ni cuestión a despachar con una receta ideológica, porque la ideología puede eligir cada cual la que desea, pero el SAP no debe ser minusvalorado por quien forma parte de las administraciones públicas, porque se trata de una cosa muy seria.
Las feministas de género dicen tener su razón de ser y su objetivo último en la conquista de la igualdad. Los hechos sin embargo no hacen más que desmentirlas. Quisiera desde este blog no solo denunciar la deriva neofeminista, también combatir la estigmatización de los hombres y reivindicar la dignidad de lo masculino.
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26 enero, 2009
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