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26 enero, 2009

¡¡¿igualitarismo?!!

Hablábamos en al antepenúltima entrada de las posibilidades de manipulación de una palabra como machista que, a fuerza de un uso tan abusivo, se ha convertido en un arma arrojadiza para evitarse el esfuerzo de analizar e interpretar la realidad, siempre mucho más rica y compleja que el simplismo dualista de buenas y malos en que algunos quieren convertirla. Y, si ya el trabajo de clarificación de lo que hubiera de significar machista y machismo parecía ingente, ahora todo se complica con un nuevo término: neomachismo, puesto en práctica por una autoridad política: el señor Lorente, alto cargo del Ministerio de Igualdad quien nos alerta sobre los mitos de un nuevo machismo.

Y os preguntareis cuáles son esos “mitos” del “nuevo machismo”. Tal como recoge el diario Público: “Entre estos, cita el síndrome de alienación parental (SAP) o la defensa de la obligatoriedad de la custodia compartida. Para el experto, estos argumentos surgen de una reacción del patriarcado que reivindica un igualitarismo que no igualdad para "presentarse como víctima o hacer referencia a situaciones de discriminación o a las dificultades para desarrollarse como padres"..
Vaya, los paladines de la igualdad y el nuevo hombre nuevo, no consideran igualdad, sino otra cosa reivindicar la paternidad y la custodia compartida, tampoco que se reconozca el SAP. Tengo para mí, que esto que se presenta como tan nuevo, suena y huele a viejo, muy viejo.

Seguramente penséis que para ese viaje no hacían falta alforjas, que ya todos sabíamos que a diferencia de lo sucede en todo el mundo occidental, el feminismo de género en España se opone a la custodia compartida, como también sabíamos que dado que el SAP es atribuible en su mayoría a la mujer parece que toca movilizar todos los recursos para negarlo y nada mejor para eso que señalarlo como “mito del neomachismo”. Expediente sencillo y económico que evita tratar como se merece un problema médico y jurídico de primera magnitud. El viejo dogmatismo de siempre que, imbuido de verdad revelada pretende imponer sus recetas a los demás so pena de pasar a la lista de neomachista.

Pero lo que hay enfrente no es ideología, es otra cosa, es ciencia médica, es reconocimiento de la realidad, es pelea para que nadie piense que negar el SAP no tiene consecuencias y de las gordas, como dice María Jesús Mardomingo “las consecuencias para los niños son tremendas”. O sea, que el señor Lorente puede quedarse muy tranquilo atribuyendo el SAP a mentes machistas, pero no por eso los niños van a dejar de sufrir sus consecuencias; y eso, para quien desempeña un alto cargo en el Ministerio de Igualdad no debiera ser asunto baladí ni cuestión a despachar con una receta ideológica, porque la ideología puede eligir cada cual la que desea, pero el SAP no debe ser minusvalorado por quien forma parte de las administraciones públicas, porque se trata de una cosa muy seria.

6 comentarios:

  1. Pues nada, habrá que acuñar términos como neohembrismo para esas que abogan por la superioridad innata moral femenina, incapaz de realizar denuncias falsas o maltratar a sus crías. Por cierto, los cometario en Público, cuyos lectores se suponen abonados a todas las falacias "progres", ponen de chupa dominé al Lorente. Ser "progre" no tiene por qué ser sinonimo de idiota y el sentido común muchas veces es el mejor antídoto contra ideólogos acientfícos como el personaje del artículo que comentas. En El País también les ha salido por la culata algunos de sus artículos de "género".

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  2. Uno ya creía haberlo visto casi todo en materia de contradicciones al hablar de igualdad, pero esto que comentas hoy es de lo mejorcito.

    Respecto al SAP, creo que es obvio que existe y que es muy grave. Todo el mundo sabe lo que es malmeter; que ese concepto existe y hay casos entre personas adultas. ¿Por qué habría de ser distinto para un niño?

    Y resulta más incomprensible aún que gente como este tipo niegue su existencia cuando también hay mujeres que lo sufren. ¿Qué hará cuando sea un padre el que ponga a un niño contra su madre? ¿seguir negandolo?

    Ultimamente vengo pensando en qué clase de mecanismos psicológicos hacen que existan personajes como este. Intuyo que detrás de todo esto podría estar la necesidad psicologica de un gran número de hombres de actuar como protectores, incluso a costa del auto-sacrificio, para sentirse realizados.

    Irónicamente, el feminismo se aprovecha continuamente de estas actitudes "patriarcales" para avanzar, pero en cuanto alguien señala esta u otras incongruencias, resulta que es un pos-machista.

    ¿Recordáis como se manipulaba el lenguaje en la novela 1984, para moldear la forma de pensar de la gente?

    http://es.wikipedia.org/wiki/Doblepensar

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  3. La verdad la noticia es breve pero no tiene desperdicio alguno. Sorprende lo rancio y estratosférico del lenguaje, según el cual este señor es un “experto” y el SAP y la custodia compartida son “mitos machistas” derivados del “neomachismo” y al tiempo que se le niega al hombre el derecho a sus hijos se le acusa de “rechazo a las consecuencias de un pacto más igualitario en la distribución de los papeles dentro de la relación”. Además de burro apaleado, diría yo. Sorprende también que en lo relativo a la mujer se considere que la autonomía de las mujeres se construye con menos maternidad, pero luego se les endose los hijos como si de propiedades se tratara.

    Pero quizá deberíamos comenzar por el principio y preguntarnos, este señor es presentado como experto, pero ¿experto en qué? . En psiquiatría infantil no. En custodia compartida tampoco. Su relato tampoco parece un dechado de coherencia y en tan breves líneas que aparezcan dos contradicciones como las señaladas más arriba parecen más que suficientes. En fin se me ocurre que en lo único que este señor parece experto es en “mitos” y no me parece que la Mitología como forma de aproximarse a la realidad sea el mejor bagaje para hablar de la relación y la convivencia de hombres y mujeres.

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  4. Si los argumentos más sólidos para ser tildado de neomachista son denunciar el SAP y apoyar la custodia compartida es que, definitivamente, el discurso "de género" ha perdido los papeles.

    Y si la acusación además viene de un paleohembrista, incluso es un honor para quien la recibe (como dice el dicho: "no ofende quien quiere sino quien puede", o "ladran, luego cabalgamos").

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  5. Más información sobre el último librillo de este maestrillo (noticia recogida nada menos que en el web de sus amiguetes de AHIGE):

    http://boletin.ahige.org/index.php?option=com_content&task=view&id=759&Itemid=1

    Como puede verse, sus declaraciones no tienen desperdicio. Ya en primera frase ("sólo se condena al 2,2% de los maltratadores") el autor demuestra claramente su ciencia infusa.

    Y por supuesto, tanta clarividencia le ha hecho merecedor de algún elogio en los medios, como el de este articulista de "La Vanguardia":

    http://www.lavanguardia.es/ciudadanos/noticias/20090127/53627638839/renovados-hombres.html

    Aunque, curiosamente, los lectores que lo comentan son más que escepticos.

    Ya nos estamos acostumbrando a ello ¿no?

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  6. Que hay un profundo divorcio, en este tema, entre la opinión pública y la clase política y mediática me parece claro, al menos con la opinión pública más activa. No hay más que leer los comentarios en la prensa a las noticias relacionadas con la igualdad para ver ese divorcio.

    La cuestión es que eso sucede sin consecuencias políticas. Quienes no están de acuerdo con el género, no tienen a quien votar y de eso se valen nuestros gobernantes para no variar el rumbo de sus políticas.

    Otra cuestión que me llama mucho la atención es que nadie recuerde a este señor, que ocupa un alto cargo del Gobierno, que las estadísticas no están para manipularlas.

    Por cierto, hablando de estadísticas, en el reciente conflicto en Gaza el 50 % de los muertos eran varones, lo que sumado al 30 % de niños nos da un 80% de varones y niños.

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