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19 marzo, 2009

Padres en apuros

Esta colaboración en La Voz de Galicia vuelve a cuestionar el marco legal que nos estamos dando para regular las relaciones padres-hijos, y los problemas que cada día con mayor frecuencia y gravedad se están produciendo como consecuencia de la desconexión existente entre el legislador y la realidad social

Interesante me parece la campaña en favor de igualar los permisos de maternidad y paternidad

5 comentarios:

  1. Anónimo11:02 a. m.

    De este artículo de Ventura Pérez Mariño, lo único que lamento es su tardanza pues ya casi todo el mal está hecho, y su benevolencia cos los políticos verdaderos causantes de casi todo lo ocurrido, sólo hay que recordar las posiciones de la vicepresidenta en relación con el juez Tirado o el aprovechamiento por parte de Zapatero de las visitas de los padres.

    http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2009/03/20/0003_7602447.htm


    Alberto

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  2. El Día del Padre empezó como un invento de los grandes almacenes para vender corbatas y colonias. A este paso, acabará convertida en una jornada reivindicativa más.

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  3. Anónimo6:45 a. m.

    Es cierto que una determinada proposición debe valorarse por su contenido, y no por la persona o institución de que proceda, pero la campaña en favor de igualar el permiso de maternidad y el de paternidad viene promovida por una amalgama de asociaciones que es para echarse a temblar: son --horror-- las mismas que han fomentado un sistema penal distinto para hombres y mujeres.

    Nada hay más peligroso que una afirmación como "la igualdad consiste en tratar de forma desigual a lo desigual". Tal afirmación, lógicamente, implica que hay alguien que se atribuye a sí mismo la capacidad para juzgar sobre qué es y qué no es "igual". Aplicar semejante principio al Código Penal supone reconocer que hombres y mujeres son diferentes en derechos y deberes en lo que se refiere a dañar al prójimo. Sorprendemente, quienes tal disciminación han impuesto en lo penal, se convierten ahora en promotores de esta campaña para igualar el permiso de maternidad y el de paternidad.

    ¿Es más grave que un varón golpee o asesine que el que lo haga una mujer? Yo creo que no. Sin embargo, creo que sí hay una razón biológica bien obvia para aceptar que el embarazo, el parto y la lactancia tienen un coste natural mucho mayor para la mujer que para el varón. Por más que algunos crean que basta con tener una mayoría parlamentaria suficiente para que sea posible derogar la ley de la gravedad, las leyes naturales están por encima de las legislaciones humanas, y los varones, por muy iguales en derechos y deberes que sean a las mujeres, de momento no pueden tener "derecho" ni a gestar, ni a dar a luz ni a proporcionar lactancia natural.

    Vengo a decir, con todo esto, que la "discriminación positiva" me parece inaceptable en todas aquellas cuestiones para las que el sexo debe considerarse como un accidente natural tan irrelevante como el color de ojos o la forma de las uñas de los pies, pero, del mismo modo, creo que el hecho de premiar de una u otra forma el hecho de gestar, parir y amamantar no debe considerarse ninguna "discriminación por razón de sexo": sólo las mujeres pueden hacerlo, para ellas tiene un altísimo coste, y como para la sociedad supone un beneficio, es natural que se las compense en la medida de lo posible. Y nótese que lo que me parece justo es que se compense a alguien por el hecho de gestar, parir y amamantar, no por el hecho de ser mujer. Es cierto que sólo las mujeres pueden hacerlo, pero también es cierto que muchas otras prefieren no hacerlo y, por ende, no necesitan compensación. En cierta medida, me parece comparable al hecho de que en determinadas profesiones, como la de bombero, dado que se precisan de unas determinadas condiciones físicas, no debería considerarse "discriminación sexista" el hecho de que hubiera muchísimos más hombres que mujeres: no han sido seleccionados para tal misión por su sexo, sino por una característica física determinada que estadísticamente abunda más en los varones que en las mujeres. Otro tanto se podría decir de procesos selectivos en los que se busque –por ejemplo—a individuos con un olfato sensacional, para ser catadores de perfumes: la gran mayoría con toda probabilidad serán mujeres, porque las estadísticas demuestran que su olfato suele ser más fino.

    Hay algunas feministas "de género" que llegan a la hilarante conclusión de que el costo físico del embarazo y el parto es una mera consecuencia de los estereotipos culturales; tal tipo de afirmación sólo se debe, obviamente, a que entre este tipo de feministas la maternidad es algo tan infrecuente como la lógica. Cualquiera que haya vivido un embarazo y un parto sabe que no es lo mismo el costo que tiene para el padre que el que tiene para la madre. Con ello, obviamente, no quiero decir que no deba aumentarse --y mucho-- el período de permiso de paternidad, pero, por una vez, tengo que reconocer que hay una buena base lógica para entender por qué la maternidad requiere una prima mayor que la paternidad. La maternidad --permítaseme que insista-- es en efecto muy costosa para las mujeres: en términos puramente biológicos este coste no puede compararse con el que tiene para el varón. El varón, por mucho que quiera, no puede hacerse cargo ni de los nueve meses de gestación, ni de los dolores y riesgos del parto, ni de la esclavitud que durante los primeros meses supone la lactancia materna (tan recomendable para el bebé).

    El varón sí puede, desde luego, colaborar en todo lo demás y, tras el período de lactancia, no hay ningún motivo objetivo para que su implicación (en tiempo y en atención) no sea equivalente a la de la madre.

    El feminismo que entre nosotros se estila es, por desgracia, un feminismo de mujeres sin hijos. Por este motivo las feministas siempre sacan estadísticas en las que muestran las diferencias entre el porcentaje de "mujeres" que ocupan determinados cargos o profesiones frente al porcentaje total de las mujeres en la sociedad. No sacan jamás estadísticas en las que se revele cómo estas mujeres "empoderdadas" en su mayoría no han tenido hijos o han tenido menos que la media. Si en todas esas "paridades" que tanto se reclaman se exigiera que la "paridad" se calculase no sobre el mero hecho accidental de ser "mujer", sino sobre el hecho de libre elección de ser "madre", casi ninguna de las políticas de cuota ocuparía el puesto que ocupa.

    Concluyendo. No creo que en nuestra sociedad se discrimine a las mujeres por el mero hecho de serlo, pero sí creo que no siempre se compensa adecuadamente a las mujeres que asumen los costes de la maternidad (del mismo modo que, por cierto, tampoco se compensa proporcionalmente a los varones que asumen los costes –menores pero no desdeñables—de la paternidad). Pero, lamentablemente, estamos en una galaxia ideológica en la que todo lo que pueda sonar a “natalismo” se considera tabú. Y este es el truco de la gran mayoría de nuestras feministas oficiales: no pueden reconocer que el problema al que se enfrentan las mujeres son los costes (biológicamente inevitables) de la maternidad, porque ello destruiría su mito de que el problema de las mujeres es la “mentalidad machista”, y ellas precisan de tal mito para seguir disfrutando de sus prevendas, ellas que asumen los costes de la maternidad en un nivel estadísticamente muy inferior al del conjunto de las mujeres.

    (Athini Glaucopis)

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  4. Antes de nada agradecerte la información. Tuve la misma sensación que tú en cuanto a quien la promovía. Es posible que busquen por aquí un banderín de enganche que compense tanta campaña en favor de cursos de planchado para los hombres.

    A mí, sin embargo, me parece que la idea puede ser muy buena. Fortalecer los lazos con los hijos en esos momentos creo que puede ser muy importante y tengo la sensación de que son perfectamente compatibles la labor del padre y la de la madre. Cuando nació mi hijo algunas cosas como bañarlo las hacía yo.

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  5. Athini, me da la impresión de que planteas la maternidad como algo que supone costes y sacrificio, cuando en realidad si fuese así nadie tendría hijos, por muchas ayudas que hubiese. El coste de un embarazo es mayor en una mujer, pero probablemente la satisfaccion de la maternidad y la realización personal sea también mayor en la mujer.

    Tengo muchas dudas sobre este tema (igual que en tantos otros) y creo que todas giran en torno a la idea de que tener un hijo es única y exclusivamente una decisión personal, y no tengo claro hasta qué punto el coste de esa decisión personal debe recaer en el resto de la sociedad.

    Puede que sea pertinente aquí un fragmento de esta entrevista a Edurne Uriarte


    M.H. Al margen de esa teoría dominante, ¿se considera feminista?

    E.U. Sí, pero rompedora en muchos aspectos. Creo que voy mucho más lejos.

    M.H. ¿En qué sentido?

    E.U. Probablemente, en decir lo siguiente: en igualdad de oportunidades, muchas mujeres han optado por los roles tradicionales. Por dar prioridad al matrimonio o a la maternidad, pero también por querer ser modelo, musa, princesa, actriz… Me parece muy respetable elegir la maternidad frente a la vida profesional, pero es una decisión libre. Si queremos tener las mismas cotas de poder que los hombres, debemos hacer carreras tan entregadas como ellos. Eso significa cambiar la organización de nuestras vidas, porque las carreras no van a cambiar para adaptarse a las mujeres que quieren las dos cosas.

    M.H. ¿Ellos tienen las dos cosas?

    E.U. No. Los hombres han sacrificado a menudo la paternidad y el disfrute personal para triunfar profesionalmente.

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