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24 enero, 2012

Papá y la educación de los hijos


En El cerebro masculino de Louann Brizendine, uno de los epígrafes es: El padre se hace, y otro, Papá y mamá son diferentes, y un tercero: Solo con papá, en el que se recoge lo siguiente: “Los investigadores de la Ohio State University han observado que las convicciones del padre acerca del grado de participación que debe tener en la educación del niño no cuentan; es la madre la que lleva la voz cantante. Descubrieron que las madres pueden alentar a los padres abriendo la puerta de su participación, o pueden ser críticas y cerrar la puerta.”


Inger Enkvist, en un comentario sobre la obra de un profesor francés de secundaria, Alain Bentolila, señala: Denuncia la abdicación de los padres y de las familias en cuanto a la educación de los jóvenes, pues estos necesitan al adulto como mediador para poder entrar en la cultura. Leyendo con aprecio un texto con un niño, el adulto muestra que el texto es digno de aprecio. Un abuelo que escucha o que cuenta algo es algo muy diferente a un flujo de palabras sin control (…) No se trata sólo de una opción, sino que los hijos necesitan aprender lenguaje, lectura, pensamiento y conducta tanto como necesitan alimentos y techo.”

Antes de continuar con el desarrollo de la entrada relacionada con nuestro sistema educativo quería traer aquí estas dos citas para situar en qué contexto se está desarrollando la educación en la generalidad de los países occidentales, y el papel que la sociedad y el neofeminismo están reservando a la figura paterna en lo que se refiere a ésta y los hijos. 

12 enero, 2012

Educación dispersa


De la entrevista a Inmaculada Montalbán una de las cosas que dijo me quedó flotando en la cabeza mucho tiempo después de haberla leído, y  es esa de los "agentes por la igualdad" que tendrían por misión enseñar y actuar en los institutos “cuando los jóvenes inician comportamientos machistas.”

La educación en nuestro país está en los niveles que está y todos conocemos: elevadísimo fracaso y abandono escolar  y  ausencia de excelencia, con dificultades y problemas en todos los tramos educativos, incluida la Universidad, de tal modo que por ejemplo en relación con esta última no somos capaces de colocar ninguna entra las 100 primeras del mundo.

Problemas a los que se ha añadido uno y es el que tiene que ver con la problemática de género, en una doble vertiente. La primera, cada día los institutos y escuelas se llenan más de folletos, trípticos, carteles, anuncios, etc. relacionados con esta problemática al tiempo que se programan montón de actividades extracurriculares en horario escolar, que comprenden charlas y proyecciones sobre diferentes ángulos de ese problema y siempre por cuenta de un pretendido o pretendida experta que finalmente viene a resultar alguien relacionado con alguna agrupación, ong o profesional relacionado con los grupos de activistas feministas.

La segunda vertiente de esta cuestión es la dispersión normativa, de tal modo que para estudiar la regulación de nuestro sistema educativo no basta con ir a las leyes de educación, sino que hace falta ir a la Ley integral contra la violencia de género para estos agentes por la igualdad; a la Ley de interrupción voluntaria del embarazo, para lo relativo a la educación sexual y reproductiva; incluso a la Ley de economía sostenible que es donde quedaron recogidas algunas de las disposiciones aprobadas bajo el mandato del ex ministro Gabilondo. Y no sólo normativa, también de funcionamiento de tal manera que la competencia en lo relativo a la Educación sexual la tiene el Ministerio de sanidad.

El resultado no puede ser más caótico y contrario a cualquier principio de economía y simplicidad y las implicaciones tantas, que resulta difícil entender como este aspecto de nuestra realidad educativa está tan poco atendido en los estudios sobre la misma. Si Inger Envikst reclama para su país: Suecia, una menor dispersión de los esfuerzos de la escuela en actividades de todo tipo para concentrarse en la tarea educativa de forma primordial, qué no se debería estar diciendo en nuestro país, donde lamentablemente todos los problemas de aquélla están aquí ampliamente agrandados.

Pero una segunda derivada de esta cuestión, ¿por qué no se incluyen en el currículo esas actividades para ser impartidas por el profesor de la especialidad como corresponde y se dejan de la mano de personas ajenas al discurrir diario de la tarea educativa? ¿De dónde nace esa desconfianza hacia el cuerpo de profesores que la propia Administración ha determinado que son los idóneos para impartir las materias que tienen que ver con la formación integral del alumno, pero al que se le arrebatan cuestiones como la sexualidad o la igualdad?

¿Por qué el feminismo de género necesita siempre unos “aparte”? Sea con la petición de un tratamiento especial en las leyes que regulan las actividades y materias más variopintas,  sea con la exigencia de organismos específicos de género en cada nivel y, casi cada instancia de la Administración pública… Pero también ¿qué concepción se tiene del acto educativo, tal como lo plantean recuerda a un recorta y pega, cuando se interpreta que unas charlas o  actividades pueden sustituir con ventaja a la educación reglada y continua a lo largo de los años a efectos de promover determinados valores, o modificar actitudes y comportamientos?

15 abril, 2009

Inger Enkvist ante el Parlamento Catalán


Dejo aquí el enlace que me envió Athini sobre la intervención de Inger Enkvist, una especialista sueca en educación, ante el Parlamento Catalán. Aún cuando la intervención se produce a propósito de la nueva Ley catalana de educación, lo que dice puede ser de interés para todos.
Este es el vídeo: