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21 mayo, 2007

¿Baile de cifras, o de máscaras?

Ayer publicaba la prensa los resultados de una encuesta del Ministerio de Trabajo y Seguridad social http://www.tt.mtas.es/periodico/Laboral/200705/LAB20070520.htm
según la cual, entre otros muchos datos, aparecía el de que menos del 1% de los encuestados declaraba padecer acoso sexual.

Los datos que está difundiendo el Instituto de la Mujer hablan sin embargo de un 15 %.
Como el tema es muy serio, seria conveniente que se dejara de jugar irresponsablemente con estos temas. Si la distancia entre ambos porcentajes, alcanza la dimensión que alcanza, todo es más difícil de entender si tenemos en cuenta que es el mismo ministerio quien encarga ambas encuestas.

Vengo denunciando desde hace tiempo la manipulación estadística que permanentemente se produce en el tema de la igualdad. Lo que nunca pensé encontrarme es con algo tan escandalosamente grotesco.

19 mayo, 2007

Sobre la discriminación positiva.

Para un aficionado como yo, que ni soy filósofo, ni jurista, ni ocupo uno de esos lugares desde los que se conforma la opinión pública, no deja de ser “chocante”, por no utilizar otro término, el “abandono” en el que se encuentra el debate sobre la igualdad por el lado masculino.

Me sorprende que desde el lado de los hombres no exista análisis alguno sobre la actual deriva del feminismo, (cosa bien diferente a lo que sucede por el lado de las mujeres); como me sorprende el silencio existente frente a un concepto como el discriminación positiva, que habiendo nacido con un propósito bien definido y delimitado, cual el de luchar contra la segregación racial y la protección de ciertas minorías, y que habiendo sido trasladado desde su origen los EE.UU. a la Unión europea con una intención algo diferente, como la de facilitar el acceso de la mujer a determinados puestos de la Administración pública; al menos en nuestro país, no ha parado de crecer y a estas alturas resulta difícil precisar cuales sean sus límites, que parecen no existir, y mucho menos su objetivo, ya que lo aquí está sucediendo con ambas nociones no tiene nada que ver con su formulación en el origen.

De hecho la discriminación positiva nació con la intención de reducir las desigualdades de tipo laboral y escolar que sufrían ciertas minorías en los EE.UU. Sus notas justamente eran tres, la de estar destinada a minorías, la de centrarse en determinados ámbitos como el laboral o el escolar, e implícitamente estar concebida con un carácter limitado y temporal. En nuestro país, sin embargo ninguna de las tres parece respetarse, pues difícilmente hoy se puede sostener el carácter de minoría a un grupo social como el que representan las mujeres, aún a sabiendas de que se trata de una noción más de tipo cualitativo que cuantitativo; en cuanto al ámbito de aplicación se han rebasado todos los límites para llevarla también al terreno legal y penal, y por ningún lado se percibe ni su carácter limitado ni tampoco su prescripción en el tiempo. En mi opinión, sin embargo es fácil vislumbrar, algunas de las notas negativas que desde el primer momento se intuían. Paternalismo y minoría de edad, desigualdad individual, y lo que en mi opinión resulta más difícil justificar y un importante paso atrás: la división de la humanidad en dos géneros, cuando justamente de lo que se trataba era de superar las diferencias, no de cristalizarlas. Cuando hemos superado la separación por raza creamos la separación por género.

Teniendo en cuenta el carácter central de una noción como ésta me gustaría animaros a expresar vuestras opiniones en relación con estos asuntos y, si fuera posible, establecer algún diálogo que nos sirviera para avanzar en la definición de lo que esta pasando.

03 mayo, 2007

Miscelánea

Oigo decir a las feministas que la paridad en las listas electorales era una necesidad imperiosa. Lo cierto es que toda la legislación de género de esta legislatura, al igual que la preexistente, ha sido aprobada por unas Cámaras compuestas mayoritariamente por hombres, y parece que de una forma bastante generosa con el feminismo. En esos círculos se habla de la legislación más avanzada del mundo.

Recientemente el Tribunal Constitucional se ha dividido en dos, -y creo que es la primera vez que la división es por razón de sexo-, cuando se refería a los derechos económicos de una mujer. De un lado se situaron las 2 mujeres, del otro los hombres. Si mala me parecía la división partidaria, ésta no me parece mejor. La verdad no conozco lo que sucede en otros países pero si la ley y el derecho se puede interpretar de forma tan interesada... habrá que repensar eso de la Justicia.

Al señor López Aguilar parece no acompañarle la suerte. Cuando ministro de Justicia propuso la custodia compartida en la Ley de divorcio y se la chafaron las compañeras de su mismo grupo. Ahora va de candidato a Canarias y se descubre que el programa electoral es copia del de Citadans per Catalunya. Pareciera como si se la quisieran jugar en todas partes.

Decía una feminista el otro día en la radio que “feminismo de la diferencia no equivalía a diferencia de derechos”.
Temo que aquí hay alguien con una concepción curiosa de lo que significa igualdad.

Leire Pajín ante las cámaras de Tele5 explicó que era incompresible que en pleno siglo XXI hubiese un programa de televisión como “Caiga quien caiga” en el que entre los presentadores no hubiera una sola mujer. Como todos sabéis, se trata de un programa de creación, en una empresa privada. Pues bien, no he oído nada en relación con que el Informativo de la noche de la TVG, la televisión pública de Galicia, esté presentado por 3 mujeres, a las que hay que añadir la del tiempo que también lo es. En este caso se trata de un informativo y en una televisión pública. ¿Será que no le habrá llegado la información a la señora Leire Pajín?

Tengo para mí que se está aportando a la civilización un nuevo principio según el cual yo puedo denunciar de los hombres que hagan determinadas cosas sin que eso implique para mí que cuando yo esté en esa situación respete lo que antes exigía.

Reparáis en que las mujeres son las responsables de casi todo lo bueno que sucede en este mundo y de nada de lo malo. Por el contrario los hombres somos los responsables de todo lo malo y casi nada de lo bueno. Reparáis en que 200 años después de los primeros pasos del feminismo, nuestra ministra de Cultura dice que le gustan los piropos y le abran la puerta del coche, el lema las mujeres y los niños primero está más vigente que nunca, por mucho que Maitena siga en sus viñetas acusando de machista al camarero (añadiría yo, o camarera) que pasa la cuenta al comensal masculino, lo cierto es que el gesto parece seguir repitiéndose. Para los chicos en edad de ligar el disponer o no de dinero juega un papel importante para tener éxito con las chicas (serían buenas encuestas y datos sobre estos aspectos de la sociedad, para el caso francés algunas existen).........

Se habla por parte del feminismo de que es necesario un nuevo “contrato social”. Me parece bien. Lo que ya no me parece tan bien es que lo que se me ofrezca sea un contrato de adhesión. Las cláusulas del contrato deben ser discutidas y aceptadas por las dos partes en un proceso abierto y democrático y eso no sucederá mientras las feministas entiendan que ellas son las depositarias de la verdad y que a los hombres lo que nos toca es acatar y firmar.

30 abril, 2007

Perplejidades

Últimamente me ha tocado ser testigo de ciertas perplejidades en relación con los temas “de género”. Por una lado el profundo desconcierto que han producido las declaraciones de José Sanmartín, director del Centro Reina Sofía para el Estudio de la Violencia, en el sentido de que España está a la cola de Europa en muerte de mujeres por violencia de género, siendo los países nórdicos allí donde más intensa es esta violencia. Yo no es que sea un especialista, pero el dato no me coge de sorpresa porque lo había leído más veces, incluso por comparación con otros países como EE.UU o Canadá donde también es más elevada que aquí.

Pero las perplejidades no vienen sólo por ahí. Incluso personas acostumbradas a trabajar con encuestas y números, se sorprenden al comprobar que estadísticas serias ponen en cuestión lo que creían verdades incontrovertibles como que las mujeres cobran menos por el mismo trabajo, o que trabajan más horas que los hombres debido a la doble (a veces se habla incluso de triple) jornada laboral. Mi percepción es que en general el nivel de desconocimiento sobre estos temas está bastante generalizado, dado que la labor pedagógica ha sido sustituida por la propaganda machacona de determinados tópicos y prejuicios. Cabría ver en todo esto sin embargo, un aspecto positivo, si sirviese para despertar el interés y la curiosidad por profundizar en su conocimiento, única forma, por otra parte, de ponerles arreglo.

¿Adiós al monopolio de la verdad?

Desde hace bien poco tiempo y gracias a Athini y Wonka todo el mundo tiene la ocasión de comprobar que lo que el feminismo institucional pretendía establecer como verdad incontestable, en relación con la violencia doméstica, el acoso laboral o la famosa doble jornada de la mujeres, se están demostrando datos interesados obtenidos gracias al casi exclusivo monopolio que sobre ese tipo de encuestas y estadísticas mantiene. Otras autoras y autores ya habían puesto en cuestión la honestidad intelectual con que tales estadísticas se estaban confeccionando, y habían puesto seriamente en cuestión los datos conocidos, pero hacía falta esta confirmación para que quedase claro que la crítica no se hacía por hacer, o porque el neomachismo galopase de nuevo.

Nos hemos enterado de que los hombres también sufren violencia doméstica, (www.wonkapistas.blogspot.com entradas de 6 y 8 de febrero de 2007), que las estadísticas europeas sobre acoso en el trabajo desdicen las de nuestro Gobierno, (misma bitácora, entrada del 23 de febrero); o que, ahora se demuestra con estadísticas de 25 países que, a pesar de la pregonada doble jornada de las mujeres, los hombres trabajamos el mismo tiempo que ellas, con la diferencia de que nosotros trabajamos más fuera de casa y, a la inversa, ellas lo hacen más en el cuidado de la familia y el hogar (ídem, entrada del 18 de abril de 2007).

Claro que si me preguntáis que incidencia va a tener esto en el cuerpo social tengo para mí que nula. Primero porque difícilmente estos resultados llegarán a una parte significativa a la población, pero segundo porque para combatir el prejuicio alimentado por el feminismo institucional en relación con estos temas me parece que van a hacer falta muchas encuestas de ese tipo, dado el complejo entramado de intereses ideológicos y políticos que hay en relación con estos temas. De hecho los 200 años de experiencia feminista a nivel mundial no han pasado en balde.

En relación con la violencia doméstica ya diversos autores y autoras habían clamado al cielo por el cuestionario, la metodología utilizada y el hecho incalificable de no incluir al hombre como posible sujeto pasivo de la misma (Elisabeth Badinter en “Por mal camino” o Marcela Iacub y Hervé le Bras en un artículo publicado en Les Temps Modernes nº 623 de abril del 2003, con el título de Homo mulieri lupus? Para el caso francés realizado con el mismo patrón que el que luego aplicaría el Instituto de la mujer en nuestro país.)

Lo mismo se puede decir del hecho de excluir al hombre de las encuestas de acoso sexual en el trabajo como hace el estudio recientemente llevado a cabo por el Instituto de la Mujer, (http://webs.uvigo.es/pmayobre/textos/varios/1informe_acoso_sexual.pdf)

y realizar campañas financiadas con fondos públicos en las que a pesar de que las denuncias por este hecho, no alcanzan el 1%, las portavoces del Instituto de la mujer hablan de un 15 % de mujeres acosadas y lamentan que no haya más denuncias.

Y aquí es necesario un inciso. En estas encuestas, por ejemplo la de acoso sexual, que se confeccionan con las declaraciones de mujeres y que por tanto recogen una apreciación subjetiva, y donde el acoso se define de forma tan laxa que una mirada lo es, (en la entrada de 5/5/2006 analizo esta cuestión con más detalle) cómo calificar que se promueva la denuncia, efecto: ¿sugestión?, ¿llamada?. Por cierto no he oído ningún comentario por parte de las autoras del estudio español al estudio de la U.E. Fourth European Working Conditions Survey, dónde no sólo se rebaja la cifra de acoso laboral sino que además se señala que los hombres lo padecen tanto como las mujeres.

En fin en menos de 2 meses una serie de estudios dejan bien a las claras que lo que muchos y muchas veníamos denunciando desde hace años ahora se ve corroborado por la estadística, pero mucho me temo que, al igual que antes, esto pueda significar cualquier cambio de rumbo en la ideología de género, tampoco en la acción del Gobierno en relación con estos temas.

Que no pretendan convencernos de que por ahí debe ir la historia. Es demasiada la chapuza, es demasiado evidente la falta de equidad y justicia de muchas de las propuestas, demasiados los principios modificados para ser sustituidos por no se sabe muy bien qué, demasiado evidente la influencia del lobby feminista (leed la entrada de Joaquín Leguina, http://www.joaquinleguina.es/de-la-igualdad-y-sus-complicaciones y demasiada mezcla de intereses como para pensar en un proceso ejemplar, en un proceso que sentará precedentes para la legislación de otros países.

28 abril, 2007

Un año de la ley contra la violencia de género

Una serie de organismos, como el Instituto de la Mujer, el Observatorio para la violencia de género, o la Comisión para la Investigación de los Malos Tratos a las Mujeres, son los encargados de “entender” en el asunto de la violencia doméstica. Según su terminología, doméstica y de género, para diferenciar la ejercida por el hombre sobre la mujer de las otras, ya que al parecer aquélla es la única merecedora de un tratamiento diferenciado.

Todos están compuestos por mujeres de probada militancia feminista y, que se mueven en el denominado por Elisabeth Badinter feminismo institucional, con ideas muy precisas sobre esta violencia, y cuya ideología de forma abreviada podríamos resumir diciendo que en la sociedad patriarcal en que vivimos el hombre ejerce violencia contra la mujer para mantener su dominio, la mujer cuando la ejerce contra el hombre es en legítima defensa. Esta violencia, la del hombre sobre la mujer, es de una naturaleza distinta a cualquier otra como pueda ser: la ejercida de madres a hijos, o en las parejas homosexuales, de las mujeres hacia los progenitores o personas a su cuidado, etc.

Estas instituciones de hecho son las encargadas de definir esta violencia, medirla estadísticamente, proponer la legislación a aplicar, vigilar su cumplimiento, transmitir la información a los medios y la forma en que deben hacerla llegar a los ciudadanos, e incluso formar en estas materias a policías, jueces, fiscales y otro personal relacionado con la aplicación de la ley, en un círculo que se cierra sobre sí mismo.

Como fruto de su trabajo tenemos las encuestas de violencia doméstica -de las que el hombre ha sido excluido como sujeto pasivo de la misma-, que nos hablan de que en nuestro país existen 2.000.000 de maltratadores, también las propuestas sobre el contenido de la Ley contra la violencia de género (que en el momento de su discusión en las Cámaras levantó un gran número de pronunciamientos en contra; de la RAE por la denominación; del Consejo de Estado; de los penalistas y de buena parte de la carrera judicial y otras personas, pero eso no impidió su aprobación en los términos definidos por la ideología citada más arriba, es decir, con la denominación por ellas querida, con diferenciación del trato penal a hombres y mujeres, con la creación de tribunales especiales, y diferenciando la de género, en el sentido definido más arriba, del resto.

Si la Administración y la Justicia en un Estado de Derecho han de ser imparciales y se debe evitar cualquier tipo de contaminación con los asuntos tratados, qué es lo que hace que esta materia nada suceda de ese modo. Cómo es posible que un Estado democrático y de derecho haga suyos los planteamientos de un grupo ideológico, y traslade no sólo a la legislación sino a todas las fases de un asunto como este de la violencia doméstica sus postulados. En cualquier caso es lo que está sucediendo en nuestro país. En El País de 26.4.2007 se recogía el primer año de vigencia de esta Ley de la siguiente forma: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/minutos/detiene/hombre/violencia/genero/elpepusoc/20070426elpepisoc_2/Tes y quiero entresacar de todo ello los datos:

“Este año ha habido 21 muertas por violencia de género y 68 el año pasado. En España se detuvo en 2006 a 45.296 hombres por violencia de género. En el mismo año se celebraron 37.521 juicios que derivaron en 26.313 condenas. Del total de los procedimientos judiciales cerrados en 2006, el 43%, casi la mitad, fue archivado”

Y en esta relación falta el número de las denuncias que se elevó a 146.780

Sobre lo anterior la señora Sanahuja dice:

"Antes, a las mujeres que denunciaban malos tratos se las mandaba a casa sin muchos miramientos, ahora, por fortuna, ya no es así, pero detenemos en un porcentaje excesivo, la policía, los jueces y los fiscales estamos actuando con miedo. ¿Qué pasa si no detenemos y luego ocurre algo?, me dicen en las escuelas de policía que he visitado. Esto no puede ser", añade.

Pero Sanahuja insiste: "El miedo está llevando a un número excesivo de detenciones sin indagaciones previas mínimas. Y en los juzgados de guardia se ve de todo, desde personas con enfermedades mentales que denuncian a quienes les cuidan en momentos de crisis, hasta los tentados de utilizar esta vía penal para favorecer el proceso civil de un divorcio, por ejemplo".

Como colofón a todo lo anterior merece la pena destacar que los datos anteriores fueron presentados a la prensa por la presidenta del Observatorio para la violencia doméstica y de género, Montserrat Comas, de la siguiente forma: “ Siete de cada diez maltratadores han sido condenados”. Es decir, a lo señalado más arriba habría que añadir que aún cuando uno haya sido absuelto, sigue siendo tratado por esta señora como maltratador. Más escarnio imposible. Aunque también cabe recordar que con los datos en la mano la información se habría podido presentar como: 6 denuncias por cada condenado y preguntarse a continuación qué tipo de sociedad y justicia estamos creando que tan fácil resulta denunciar a alguien de un delito tan ignominioso.

No debemos olvidar por ejemplo el caso del padre de Alba, aquel hombre que cuando se encontraba en el calabozo como consecuencia de una denuncia falsa de su ex - mujer, se enteró de que su hija estaba al borde de la muerte por una paliza de la que resultaron acusados su madre y su compañero sentimental. Extremar la vigilancia para que las mujeres no sufran violencia no puede conducir a situaciones de ese tipo.

Para combatir los problemas sociales los atajos siempre terminan siendo más una trampa o un espejismo que una solución. Si a nadie se le ocurre poner la política antiterrorista en manos de la Asociación de Víctimas del Terrorismo, o meter en la cárcel a todos los empresarios a los que les muere un trabajador en accidente laboral, no entiendo por que en los asuntos de violencia doméstica se actúa como se está actuando. La violencia doméstica es una lacra que entre todos tenemos que eliminar, pero desde luego no se gana en confianza en los procesos emprendidos cuando concurren todas las circunstancias señaladas más arriba.

26 abril, 2007

Feminismo gubernamental

¿Por qué todo lo relacionado con el feminismo gubernamental es tan chusco y extraño?

En uno de los últimos programas de entrevistas de Jesús Quintero, Carmen Calvo, la ministra de cultura, dijo que a ella, que era feminista, le gustaba que le dijesen piropos y le abriesen la puerta del coche, extendiéndose en que feminismo no es lo contrario de machismo....

Yo me pregunto, ¿cómo es posible que toda una ministra desconozca que su Gobierno ha pasado una encuesta en la que los piropos están considerados acoso sexual? ¿ Hasta ese punto llega el extraño proceder de su Instituto de la Mujer que no sólo no se digna explicar al común de los mortales quién y qué avala las preguntas de sus cuestionarios sobre esta y otras cuestiones sino que esas explicaciones no llegan ni al Consejo de Ministros?

¿Habrá que considerar a la señora ministra una de esas personas que sin sentirse acosadas hay que incluir en el llamado acoso técnico que propugna el citado Instituto? ¿Es tan grande el divorcio entre las propuestas de esa institución y la calle que pueden pasar estas cosas? Y si es tan grande ¿no deberían hacer algo?

21 abril, 2007

Volver a la Ilustración

Leo, de Gregorio Peces-Barba: Volver a la Ilustración (El País, 16 de abril de 2007) http://www.almendron.com/tribuna/?p=15055 , y compartiendo la mayor parte de las cosas que dice en él, como cuando afirma “La defensa del individuo y de su autonomía moral constituye un desiderátum de civilización que debe ser el objetivo de la pedagogía de la libertad en el ámbito educativo y también en el social y político.” O cuanto dice en relación con abandonar del debate político el odio y el desprecio del otro, las descalificaciones totales y sin remisión en: “.. la búsqueda de caminos alternativos marcados por la tolerancia, la amistad cívica y el juego limpio.” Así como “La Ilustración supuso la conquista de la autonomía moral de las personas y la superación del paternalismo de la teología como gran controladora del pensamiento y de la acción humana. La persona supo caminar por sí misma y toda la cultura de las luces produjo un gigantesco esfuerzo por salir de la minoría de edad y para aprender y saber.”

Y alabando su pertinencia para el análisis de la realidad política y de los partidos en nuestro país en el momento presente, entiendo que, con lógica parecida, todo lo contenido en él, conviene a una realidad quizá algo menos evidente, más desconocida en su significación profunda y del largo plazo, cual la que se refiere a todo lo que tiene que ver con las políticas de género, y una ideología como la que representa el feminismo institucional al que, según mi opinión, le son aplicables las grandes consideraciones contenidas en el artículo, en lo que representa de vuelta a la minoría de edad, negación del otro, leninismo, etc.

Esta es la ideología que subyace en leyes como la de igualdad o contra la violencia de género, donde el individuo, la persona humana, ha desaparecido, para quedar subsumida en una categoría, la de género que lo determina de forma absoluta. Es la división de los seres humanos en dos categorías, dos clases, que dependiendo de en cual de ellas se nos integre supondrá una diferente consideración jurídica, política, moral. Es una ideología en la que la idea de derecho a lo que más se asemeja es a la concepción leninista del mismo, no sólo porque se entienda como la principal arma de transformación social, también por el escaso respeto hacia las garantías jurídicas y la presunción de inocencia. Una ideología que no se caracteriza, por su amor y respeto a la verdad, y en la que pareciera que todo vale. La manipulación constante de las estadísticas de discriminación salarial, acoso laboral o violencia doméstica, es un hecho denunciado por otras feministas y estadísticos y profesionales de distintos campos relacionados con la materia.

Una ideología que no admite de buen grado la pluralidad de opiniones y que se ha autoerigido en la gestora de la moralidad pública: sus posiciones en relación con la prostitución, y en particular la negación del derecho de expresión a las mujeres que la desean ejercer libremente, deja bien a las claras que su falta de respeto por la autonomía de las personas, no se queda en el mero plano teórico; pero al tiempo muestra la hipocresía de su planteamiento como si su negativa a regularizar la prostitución redundase en cualquier otra cosa que no sea el perjuicio de quienes la ejercen, como si por el hecho de no reconocerla fuese a desaparecer.

Una ideología que admite de muy mal grado la discrepancia y la diversidad de opiniones. La persecución a que se ha sometido a la señora María Sanahuja, decana de los juzgados de Barcelona, y a cuantas desde otras visiones del feminismo han osado discrepar de sus planteamientos es una muestra de lo que digo. Una ideología en fin, que ha optado por manifestarse lo mínimo imprescindible, porque seguramente es consciente de que sus toscos postulados no resistirían la luz pública, y que en coherencia, dirige todos sus esfuerzos a mantener estas cuestiones en al ámbito de las creencias más que en el de las ideas.

Y, llegados a este punto, quisiera recoger aquí, la perplejidad ya expresada por Elisabeth Badinter e Ivon Dallaire, en el sentido de que siendo los hombres los más perjudicados por estas políticas, sean los que menos disconformidad expresan. No en vano quienes en mayor número y con más fuerza están poniendo en evidencia a este feminismo son otras mujeres, en su mayor parte con otra visión y práctica del feminismo. Quizá apuntar que para explicar este extraño comportamiento haya que pensar no sólo en el miedo a ser tachado de machista o retrogrado, también en la práctica seguida en partidos políticos y organizaciones sociales durante decenios, consistente en considerar que deberían ser las mujeres quienes se ocuparan de estos temas y, como no, en el buen cuidado que este feminismo puso y sigue poniendo en mantener este territorio como coto privado.

Una última cuestión, el señor Peces-Barba en su apoyo entusiasta a una asignatura como Educación para la Ciudadanía, ha llegado a desarrollar los contenidos de la misma, en línea con lo recogido en el artículo citado más arriba, planteamiento que a mí particularmente me gusta. Pues bien, debiera saber que, al menos en mi Comunidad, en lo que más se está insistiendo es en la atención preferente que esta asignatura debe dar al tema de la “igualdad”. Y mucho me temo que de lo que se esté hablando es de igualdad de género, con lo que finalmente podría resultar que cuando se apuntaba a una asignatura para la formación de ciudadanos del siglo XXI, pueda terminar convirtiéndose en una asignatura marcadamente ideológica cuyos contenidos fundamentales versen sobre la perspectiva y el enfoque de género; es decir, dándole la vuelta completamente al planteamiento del señor Peces-Barba, y al que correspondería a una materia que lleva por título: Educación para la ciudadanía.

16 abril, 2007

Fracaso educativo

En el último número de Magisnet.com dos artículos nos recuerdan: el primero, http://www.magisnet.com/articulos.asp?idarticulo=2509 el altísimo fracaso escolar en nuestro país, y un segundo, que estudia la década 1991-99 http://www.magisnet.com/articulos.asp?idarticulo=2524, rebate de forma contundente el último argumento esgrimido por las autoridades educativas para disfrazar, cuando no negar, la grave crisis de nuestro sistema educativo, cual es el determinismo de que la educación de nuestros alumnos hoy depende del nivel educativo de sus padres.

El artículo demuestra bien a las claras que ese determinismo desde luego no funcionó en la década estudiada por lo que, sería bueno que se comenzase a modificar la doctrina oficial en relación con este asunto y se empezara a asumir de verdad que un país como el nuestro no se puede permitir un sistema educativo con un nivel de fracaso escolar del 28´5 % (20’7 % en chicas y 35´9 en chicos), sin nivel de excelencia, lo que nos sitúa en posiciones próximas a países como Méjico o Turquía y a años luz de países como Finlandia, Japón o Corea.

Desde luego no se debe a la casualidad que la política en relación con el I+D+i no sea capaz de despegar, o que nuestro nivel de productividad sea de los más bajos de Europa, ni tampoco que el desequilibrio de nuestra balanza comercial sea cada vez mayor, porque todas esas cosas están relacionadas y los únicos que parecen no querer verlas sin anteojeras son nuestras autoridades educativas.

En relación con el diferencial entre chicos y chicas sería bueno que se dejara de explicar en base a ocurrencias y se comenzasen a arbitrar medidas efectivas, pues si como media para toda España el nivel de fracaso de los chicos es del 35´9, en varias comunidades está en el entorno del 50% y ese sólo dato debería ser suficiente para encender todas las alarmas. Que algo así pueda ser considerado o no diferencia de género lo dejo para las expertas en la materia, pues para mi sería suficiente que se tomase nota del dato y se abordase como es debido.