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29 mayo, 2010

Bibiana Aído y la custodia compartida

En relación con la idea de que el Ministerio de Igualdad quiere abrir el debate sobre la custodia compartida, argumento que incluso fue aducido por María en un comentario a una entrada anterior, como prueba de apoyo a la misma por parte de Bibiana Aído,  quiero traer aquí esta noticia:
Pero también para que nadie se llame a engaño este artículo de Isaac Rosa donde desmonta la aparente neutralidad del argumento que barajan tanto Aído como I.U.
por lo demás si observáis no se trata de hacer iguales a hombres y mujeres ante la custodia sino de buscar una mayor “implicación de los padres”, me supongo que manteniendo intacto todo lo demás.  

Plataforma Ciudadana por la Igualdad

Francisco Serrano Castro Presidente Plataforma Ciudadana por la Igualdad 
MANIFIESTO POR LA IGUALDAD
El objetivo de alcanzar el principio de igualdad y la no discriminación por razón de sexo que consagra la Constitución Española de 1978 ha estado presente en las políticas públicas desde el principio de nuestra democracia. Las iniciativas para lograr una equiparación más justa, en oportunidades y derechos, del hombre y de la mujer, han sido una constante necesaria y deseable, en la medida de la existencia de una evidente brecha en muchos aspectos de las condiciones vitales de hombres y mujeres. Los logros alcanzados en este sentido son hoy, treinta años después, más que evidentes.
Sin embargo, desde hace algunos años se viene aplicando una ideología y unas políticas llamadas “de género” que suponen una grave involución de los valores constitucionales. Se han introducido modificaciones normativas que, tanto en el espíritu como en la práctica, implican una degeneración interesada de tal principio de igualdad, ya que imponen un tratamiento asimétrico por razón de sexo, suponen una vejatoria vulneración de derechos fundamentales para miles de afectados y, en buena medida, no soluciona, sino que agrava, muchos de los problemas que dice combatir, con efectos muy perniciosos para todos, incluidas las propias mujeres. La injusticia sólo genera injusticia, y la violencia sólo engendra violencia.
Todos estamos en contra de la violencia en todas sus manifestaciones, y la aplicación de la ideología “de género” provoca una grave forma de violencia institucional. Decimos no al maltrato a las personas vulnerables, especialmente a los niños y a nuestros mayores, no al maltrato físico, psíquico, no al maltrato desde los poderes gubernamentales, no al uso de recursos públicos para contribuir a generar injusticias, no a la coacción en ningún sentido.
Para hacer frente a la situación de demagogia e injusticia asentada hoy en España, se ha constituido en abril de 2010 una PLATAFORMA CIUDADANA POR LA IGUALDAD, compuesta por ciudadanos independientes, que difundirá y fomentará los principios enunciados, y trabajará por el objetivo de restaurar el sentido común y el respeto de los derechos fundamentales en régimen de IGUALDAD para todos.
Se solicita a la sociedad civil, los poderes del Estado y demás administraciones públicas, la realización de un examen de conciencia y ejercicio de responsabilidad, que conduzca al rechazo del silencio cómplice y al abandono inmediato de las posiciones injustas, interesadas y electoralistas de la ideología de género, que sigue dejando desprotegidas a las mujeres que sí sufren verdaderas situaciones de desigualdad y maltrato -al igual que a hombres, niños y ancianos-, que ignoran deliberadamente los daños causados a tantos hombres inocentes injustamente acusados y tratados como delincuentes, y sobre todo, los ocasionados en menores de edad, muchas veces separados sin sentido de sus padres, hermanos, abuelos, víctimas de la instrumentalización de los conflictos entre sus progenitores y de un tratamiento desigual de la Ley en función del sexo.
Se solicita a los miembros del Parlamento español una completa reformulación de la Ley de Violencia de Género 1/2004 y su sustitución por un instrumento normativo integral relativo al ámbito doméstico y familiar, sin distinción por razón de sexo, que sí resulte eficaz contra todo tipo de maltrato en dicho ámbito. Se solicitan avances hacia modelos de coparentalidad, y la implantación de la custodia compartida como modelo preferente, de forma que los niños no hayan de separarse de facto ni de su padre, ni de su madre, ni de las respectivas familias extensas, potenciación de la mediación familiar, y creación de una Jurisdicción única y especializada de Familia.
Hacemos un llamamiento a todos los profesionales implicados, en especial a jueces, fiscales, equipos psicosociales, abogados, y a las fuerzas de orden público, para que, hasta que se produzcan los cambios legislativos necesarios, actúen con valentía y rigor para minimizar los efectos perversos de la tendenciosa normativa actual, y animamos a los medios, periodistas y comunicadores en general, a desenmascarar la manipulación oficial y a denunciar la injusticia “de género” establecida, venciendo el miedo a las posiciones radicales, en aras de una sociedad más igualitaria y justa para nuestros hijos.
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Y he encontrado  también una crítica a esta Plataforma que quizá merezca la pena considerar

25 mayo, 2010

El género y la custodia compartida

Lo que está pasando con el debate de la custodia compartida en los Parlamentos de algunas comunidades autónomas revela a mi entender dos cosas: que el edificio levantado, prácticamente de una tacada, por el feminismo de género en España, y del que el tema de la custodia compartida es una pieza importante, no sólo no está resultando un producto bien hecho y por tanto con capacidad para durar, incluso para ser exportado a otros lugares del Planeta como se pretendió, sino que está resultando algo tan chapucero en el plano jurídico y tan injusto en lo ético y social que, a pesar de las enormes agarraderas de esta ideología en las principales fuerzas políticas, no están siendo capaces de parar la marea de protestas por una ley que nunca debió ver la luz en los términos en que está y que ahora se hace necesario cambiar.

Pero al mismo tiempo revela a mí entender el error de considerar que este tema se puede desligar de muchos otros: violencia de género, SAP, ley de igualdad,  etc. y no porque socialmente no sean temas que se puedan considerar con independencia unos de otros, sino porque la ideología y la práctica de género en nuestro país,  funcionan como una única cabeza, intencionalmente poco visible, dirigiendo cada uno de esos asuntos. Por eso es posible que no sólo sea difícil el proceso sino que se pueda dar para adelante a leyes engañosas en las que tal como ahora acontece, la custodia compartida no sea posible por la mera presentación por parte de la mujer de una denuncia por malos tratos, incluso que las inercias jurídicas creadas en los últimos años dificulten también desde ahí los procesos de decisión justa, por no mencionar que no se van a quedar cruzados de brazos los potentes equipos de abogados y otros profesionales que actúan en perfecta sintonía con los postulados del feminismo de género.

En esta bitácora en la que llevo escribiendo casi 5 años tuve siempre claro, que la estrategia de género -estrategia que comprende todos los aspectos y ámbitos de lo social, político y cultural, desde la educación hasta las relaciones de pareja, pasando por lo político, laboral, la sanidad, y en general todo lo referido a la  familia-,  es una, y está concebida como un conjunto de prácticas sociales, culturales y políticas,  con la pretensión de situar a la mujer en un nivel de prevalencia en todos los planos de lo social, única manera según ellas,  de hacer justicia a la discriminación sufrida en la sociedad patriarcal.  Es por eso que el hecho de que la protesta masculina se presente tan fraccionada y dividida,  puede hacer muy difícil alcanzar una buena ley que se atenga a los principios de equidad y justicia, o evitar que la Ley contra la violencia de género, incluso la reciente resolución de la comisión de igualdad del Congreso de los diputados sobre el SAP terminen vaciando de contenido aspectos de cualquier ley autonómica realizada con las mejores intenciones.

Neutralizar el poder de género va a significar ponerle delante un poder equivalente, pensar que individualmente, o incluso en forma de colectivos sin conexión unos con otros, se el puede hacer frente, me parece un error del que no tardaremos en darnos cuenta. Por lo demás, y respondiendo a alguna objeción que en algún momento pudo haber existido, en el sentido de que buscar por el lado masculino ese contrapoder puede estar en contradicción con el título de la bitácora, esto es, con la idea de situar a las personas como los destinatarios últimos de todas las iniciativas sociales,  entiendo que no sólo no existe contradicción sino que tengo la impresión de que se trata de la única manera posible de salir de la estrategia de géneros, es decir de la confrontación hombre-mujer. Cuando ambos poderes estén igualados, cuando el poder de los sexos esté en equilibrio y puedan neutralizarse el uno al otro, será entonces posible entender lo social como el conjunto de personas que lo constituyen más allá del género de cada cual.

24 mayo, 2010

Custodia compartida 2


Del editorial de El País de hoy y del artículo de Pere Ríos me gustaría destacar teniendo en cuenta el debate que aquí se ha abierto lo siguiente:

Del primero:

“La demanda de este régimen familiar solo la reclamaban hace 20 años padres varones. La mayoría de las mujeres y la práctica totalidad de las asociaciones feministas la rechazaban por sospechar que se trataba casi siempre de burdas triquiñuelas de maridos despechados que nunca se ocuparon de sus retoños para vengarse de sus esposas o ahorrarse las pensiones de manutención.”

Del segundo:

“La ley española de divorcio fue reformada en 2005, con el PSOE en el Gobierno, pero no tiene nada que ver con la que acaba de aprobar Aragón, impulsada por el Partido Aragonés Regionalista (PAR) y apoyada por todos los partidos políticos, excepto Izquierda Unida, curiosamente la única formación que en su programa electoral de 2008 reclamaba la implantación de la custodia compartida.”

“En ese nuevo escenario de igualdad se considera imprescindible la implicación de los hombres en las tareas de educación y cuidado de los hijos. Algunos intentan tras el divorcio seguir ocupándose como lo hacían antes de la ruptura, pero son una ínfima parte los que logran que se les conceda la custodia compartida. De esa manera, la tendencia judicial es retroalimentar el discurso de que ellos no están capacitados y que con quien mejor están los niños es con la madre. Así, el hombre acaba convertido en un "padre visitador" de sus hijos dos fines de semana al mes.”


“El nudo gordiano de la cuestión es que tanto la ley española como la aragonesa establecen que los jueces decidirán sobre la custodia de los niños valorando siempre el interés del menor. Y es a la hora de interpretar ese interés cuando existen diversas interpretaciones. Algunos grupos feministas, con amplios equipos de abogadas dedicadas exclusivamente a procesos de divorcio, sostienen que con quien mejor están los niños es con las madres. El psicólogo José Manuel Aguilar insiste en que no, que los niños necesitan padre y madre y que los que se separan son los adultos, no los pequeños.”


“Uno de los pocos estudios serios que se han realizado sobre sentencias de divorcio lo concluyó el pasado mes de febrero el abogado sevillano José Luis Sariego. Analizó 400 resoluciones dictadas entre 1999 y 2000 por los juzgados de familia y las audiencias provinciales, elegidas al azar en diversas comunidades. En 371 casos analizados se atribuyó la custodia de los hijos a la madre y en 29 a los padres, siempre por motivos de incapacidad, trastorno mental o adicción de la mujer a las drogas o al alcohol. El estudio no encontró ni una sola sentencia de custodia compartida.”


“La reforma de la ley no entra en los plantes del Ministerio de Justicia. El de Igualdad asegura de manera oficiosa que quiere abrir el debate para modificar el Código Civil, pero oficialmente guarda silencio. A la ley aragonesa seguirá en las próximas semanas otra más ambigua en Cataluña. La Comunidad Valenciana ha anunciado también que seguirá el camino abierto por Aragón, mientras que diversas instituciones vascas y algún ayuntamiento andaluz han reclamado al Gobierno que regule por ley la custodia compartida, porque los tiempos han cambiado.”


"Uno de los pocos reductos no igualitarios que quedan en la sociedad española es la familia", asegura Justo Sáez, presidente de la Confederación Estatal de Madres y Padres Separados. "Alguna conocida me dijo que era tonta si no me quedaba con todo, pero me pareció injusto que hubiera un ganador y un perdedor", cuenta Belén Lagándara. Poco antes de separarse acababan de comprarse un piso en Madrid. Ella podía haber obtenido la custodia de los hijos y dejar a él con una soga al cuello, al obligarle a pagar la mitad de aquella vivienda. Pero no lo hizo, sino que primero pactó la custodia compartida y después negoció con su ex la liquidación de los bienes.





Comentario personal: Asombra que a la luz de este último párrafo, es decir, del reconocimiento de que con la actual Ley la mujer puede hacer prácticamente lo que quiera, incluso dejar en la completa ruina al ex compañero, pueda haber alguien con un mínimo sentido de la justicia que siga apoyando tal atropello jurídico, y más todavía, si quien lo hace pretende pasar por actual y progresista se llame I.U. o mujeres feministas.  

20 mayo, 2010

¿Igualdad?

Hace falta mucha fe feminista para creer que caminamos hacia la igualdad, en la dirección de la superación de los roles familiares y sociales, o hacia la disolución de los sexos confundidos en el género. Todas estas cosas que nos viene anunciando el feminismo desde hace tanto tiempo y que constituirían su principal  leitmotiv  y la razón de su existencia. Todo eso que a los profeministas les sirve para decir que lo que el feminismo anuncia reporta ventajas tanto para los hombres como para las mujeres.

Es cierto que la drástica separación de los sexos existente en las sociedades tradicionales se ha visto superada en las sociedades capitalistas avanzadas, principalmente  por la incorporación de la mujer al trabajo remunerado, lo que por otro lado encaja perfectamente con la dinámica  capitalista de penetración y mercantilización de todos los ámbitos de la vida. Circunstancia esta que arrastra consigo otra serie de cambios,  entre ellos,  la pérdida de peso de la familia en lo que a educación y socialización de los hijos se refiere, que en gran medida se trasladará al ámbito público. (No pretendo hablar de un modelo universal sino del que se está ensayando en  nuestro país)

Por lo demás, si se analiza con más detalle puede comprobarse fácilmente cómo tal cosa no supone una superación definitiva de los roles en el ámbito laboral, mucho menos un mercado de trabajo unificado, sino partido en dos, de tal modo que las mujeres ocuparían con absoluta preferencia el ámbito de la administración pública y los servicios, mientras son lo varones quienes deben seguir desempeñando la inmensa mayoría de los trabajos del sector primario y extractivo, de la industria y la construcción. También los relativos a la seguridad: Ejército, policía, guardia civil, bomberos… más allá de una pequeña participación femenina. Pero incluso allí donde ambos sexos coinciden se producen especializaciones.

La anécdota recogida en otro lugar de la bitácora en relación con la publicación de las cifras de paro femeninas sin referencia alguna ni al paro masculino, ni tan siquiera al total de ambos sexos, aunque simbólica, apunta mejor que ninguna otra cosa a esa concepción egoísta del género de percibir las cosas dependiendo del poder que se tiene, y si hasta este momento se comparaba con la masculina era porque era peor, pero ahora que la administración socialista ha decidido que el empleo que se cree sea para ellas,  han pasado a hablar exclusivamente de lo suyo que es lo único que les preocupa e interesa. Esa extraña ética de exigir reciprocidad mientras se está o se dice estar en peor situación, pero olvidarse de tal cosa cuando las cosas cambian.

Tampoco en el plano de los roles familiares y sociales se observa un viaje hacia una pretendida igualdad que por ningún lado se observa, más bien al contrario asistimos hacia una reafirmación de las diferencias  en base a la pretensión femenina, en buena medida conseguida, de blindar la idea de que los hijos, su educación y formación, ha de ser una tarea femenina de la que conviene mantener alejados  a los hombres lo máximo posible, quienes en el mejor de los casos podrán asumir alguna función subalterna. De forma todavía más estricta se reserva el sexo femenino la determinación de cómo hayan de ser las relaciones de carácter sentimental antes, durante y después del matrimonio, si éste llegase a producirse.  

Por lo demás,  el ámbito público estaría también bajo poder femenino en base a una multiplicidad de elementos que garantizarían ese objetivo: conversión de la ideología de género en filosofía oficial, discriminación positiva, paridad, imposición de la moral de género, prevalencia en los medios de comunicación,  prohibición estricta de ámbitos exclusivamente masculinos al tiempo que se multiplican los de exclusiva presencia femenina… No deja de ser sorprendente, que una retransmisión deportiva no pueda producirse si no es con la presencia de una mujer, pero desde las más altas instancias del Gobierno se puedan organizar encuentros de exclusiva presencia femenina.

Mi impresión es la de que el feminismo pretende en esta etapa histórica reacomodar los roles masculino y femenino  adaptándolos al hecho de la incorporación de la mujer al ámbito público,  pero sin ninguna pretensión de intercambio de papeles, que seguirían estando claramente delimitados y reservarían para el masculino un papel testimonial en lo que a los hijos se refiere, pero mantendrían lo que ha sido su papel histórico de protección, tanto en el plano social como en el individual,  y el desempeño de los trabajos duros y penosos. Quizá ganaríamos tareas en el hogar como  cocinar, pasar la aspiradora o la plancha.  

La mujer se movería entre la administración y los servicios, lo que en cualquier caso le permitiría siempre una relación privilegiada con los hijos y la casa. La conciliación laboral y familiar se constituiría,  sino se ha constituido ya, al menos en el ámbito de la Administración,  en conciliación femenina.  El estado pasaría a ser en buena medida el dispensador de una seguridad que en otros momentos históricos tenían encomendaba los miembros varones de la familia, con el blindaje del que hablábamos en el post anterior. 

En fin, dejo aquí estas notas, consciente de su escaso desarrollo,  por si pudiesen servir de acicate para iniciar algún tipo de discusión que nos permita penetrar y profundizar en ellas, ya que tengo la impresión de que por aquí está el meollo de las grandes cuestiones de las que nos ocupamos en esta bitácora.


Custodia compartida.

Recojo esta noticia de El País en lo que parece un avance en la dirección de la custodia compartida, aún cuando la posible celebración de un hecho así, se vea enfriada por las limitaciones a que se pretende someter tal principio hasta el punto de considerar los simples indicios de un posible maltrato como hechos consumados y al hecho de que siendo la norma que impone la custodia para la madre de carácter estatal la modificación dependa del legislativo autonómico sabiendo que Izquierda Unida y el PSOE se van a oponer al menos en muchas comunidades.  


http://www.elpais.com/articulo/sociedad/Aragon/abre/puerta/legal/custodia/compartida/Espana/elpepusoc/20100520elpepisoc_5/Tes

18 mayo, 2010

Sociedad blindada

Cada día que pasa se hace necesario blindar un nuevo espacio, porque como si de una epidemia se tratase la violencia y el maltrato está en todas partes, se hace preciso blindar a los profesores declarándolos autoridad pública, pero también a los sanitarios, y ahora ya se habla de seguir esta pauta en  todos los ámbitos de la administración pública.  El procedimiento por lo demás sigue un esquema simple basta que en la prensa aparezcan una serie de números que elaboran los interesados en que tal cosa suceda y al poco tiempo eso se ve plasmado en una Ley. No se escapa que son los sectores más feminizados de la sociedad donde esa exigencia aparece antes y con más fuerza y donde acaba por imponerse tal procedimiento. Tampoco que encaja perfectamente con los postulados de género que sostienen una innata naturaleza agresiva del varón hacia la mujer.

Lo cierto es que nuestras sociedades, cada día que pasa, no sólo no progresan en civismo y educación, como por otro lado cabría esperar que estuviera sucediendo como consecuencia de la mayor presencia femenina en el ámbito público y el reforzamiento de su autoridad tanto en el público como en el privado, de la pérdida de autoridad de la figura del padre y de la práctica desaparición de la del maestro, sempiternos ejemplos de educadores en la violencia con sus prácticas autoritarias y represivas, del  endurecimiento del Código penal, de las intensas campañas a favor de la igualdad y contra la discriminación, y de  iniciativas como la educación para la ciudadanía y tantas otras que desde las distintas administraciones se llevan a cabo a favor de un mundo más humano y civilizado, y más bien lo conseguido parece todo lo contrario: multiplicación en número e intensidad de la violencia, también en el ámbito escolar, no digamos en el familiar donde las agresiones de hijos a padres se multiplican cada año que pasa…


P.D.Los adolescentes están pidiendo a gritos autoridad.

16 mayo, 2010

Igualdad

Tengo que reconocer que por momentos  me invade la sensación de que lo busco decir se me escurre de las manos como agua.  La realidad de los sexos es posiblemente una de las cuestiones más complejas de cuantas haya, ya que es una realidad que tiene como una de sus más singulares características que se muestra tanto como se esconde, y porque los sexos más que suplementarios son complementarios y,  aún todavía, porque cuando  uno, llevado de la mejor intención, trata de ponerse en el lugar de la otra, o la otra en lugar de uno, no sea capaz de sustraerse a su condición de género y señale un lugar que no es.


Y porque si ya es complicado el análisis social desde la perspectiva simplemente humana, desde la perspectiva de cada uno de los sexos la tarea todavía se complica más.  Cada tiempo tiene su tarea y  si la del nuestro consiste en la necesidad de clarificar las relaciones entre los sexos a partir de la realidad de los géneros, en el caso de los varones debemos hacerlo forzados por lo que el feminismo, todos los feminismos, han puesto sobre la mesa.  Y son muchas las cosas que hay sobre la mesa a la espera de clarificación y respuesta.


¡Y jugamos con doscientos años de desventaja! Doscientos años en los que la figura masculina ha sido puesta no en tela de juicio, que a fin de cuentas es lo que a todos nos debe corresponder en una sociedad abierta y democrática, sino en la picota hasta un punto que ha hecho que  muchos varones utilicen el término hombre como la más certera expresión de todo aquello que detestan. Recientemente cité el caso de Juan J. Millás y el de José M. Izquierdo quienes, respectivamente, habían titulado sendos artículos como: Vuelve el hombre, para referirse en un caso a Aznar y en el otro a  Mario Conde.


Pero se podría elaborar una lista muy larga. Desde ese humorista para quien el capitalista explotador, el funcionario vago o  el ciudadano descerebrado tienen siempre figura masculina, hasta la mayoría de los guiones de series televisivas, incluida la programación infantil. ¡Quién  pudiera en esos casos pedir invisibilidad o, si no es posible una figura sin sexo, que el protagonista sea una fémina, pero,  ¡os dais cuenta del sacrilegio que cometo  sólo con decirlo incluso el que vosotros cometéis al pensarlo!

No se trata únicamente de someter a análisis crítico las teorías que se han ido gestando desde el lado feminista para explicar su posición como sexo, a mi entender claramente superables en el plano intelectual, aún cuando sea un trabajo, que nos esté correspondiendo hacer, no a quienes pareciera: intelectuales y opinadores sino, a esta sociedad civil que viendo que otros, en teoría más capacitados que nosotros para esa tarea, han renunciado a ella contentándose con saludar las conquistas feministas como si de algo que no fuese con ellos se tratara.  

Claro está que eso acostumbra a suceder hasta el día que alguno de ellos tiene que separarse de su señora y alguien le dice que los hijos no son de ambos  sino de ella…

O constatar que el feminismo liberal está en sus horas más bajas y nos hayamos de confrontar no con el de inspiración marxista o el  constructivista o aún con el de la diferencia,  sino con esta realidad de género que en un país como el nuestro se ha constituido en el principal vector ideológico de todo el espectro político y que, como cualquier otro lobby de presión e intereses, se ha incrustado en la maquinaria política, sindical y del Estado hasta un punto en el que es difícil encontrar, si miramos hacia atrás, una sola iniciativa legislativa o del tipo que sea en la que no se recoja alguna ventaja o prebenda de género.

En fin, que sobre el asunto que nos ocupa hay mucha luz que echar, mucha crítica que hacer y eso al tiempo que se gesta un poder equivalente al que hoy posee el feminismo de tal modo que lo que deba ser el futuro no sea pura imposición femenina sino fruto de una transacción que han de negociar ambos sexos en condiciones de igualdad.