Twittear
Mostrando entradas con la etiqueta género igualdad. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta género igualdad. Mostrar todas las entradas

20 mayo, 2010

¿Igualdad?

Hace falta mucha fe feminista para creer que caminamos hacia la igualdad, en la dirección de la superación de los roles familiares y sociales, o hacia la disolución de los sexos confundidos en el género. Todas estas cosas que nos viene anunciando el feminismo desde hace tanto tiempo y que constituirían su principal  leitmotiv  y la razón de su existencia. Todo eso que a los profeministas les sirve para decir que lo que el feminismo anuncia reporta ventajas tanto para los hombres como para las mujeres.

Es cierto que la drástica separación de los sexos existente en las sociedades tradicionales se ha visto superada en las sociedades capitalistas avanzadas, principalmente  por la incorporación de la mujer al trabajo remunerado, lo que por otro lado encaja perfectamente con la dinámica  capitalista de penetración y mercantilización de todos los ámbitos de la vida. Circunstancia esta que arrastra consigo otra serie de cambios,  entre ellos,  la pérdida de peso de la familia en lo que a educación y socialización de los hijos se refiere, que en gran medida se trasladará al ámbito público. (No pretendo hablar de un modelo universal sino del que se está ensayando en  nuestro país)

Por lo demás, si se analiza con más detalle puede comprobarse fácilmente cómo tal cosa no supone una superación definitiva de los roles en el ámbito laboral, mucho menos un mercado de trabajo unificado, sino partido en dos, de tal modo que las mujeres ocuparían con absoluta preferencia el ámbito de la administración pública y los servicios, mientras son lo varones quienes deben seguir desempeñando la inmensa mayoría de los trabajos del sector primario y extractivo, de la industria y la construcción. También los relativos a la seguridad: Ejército, policía, guardia civil, bomberos… más allá de una pequeña participación femenina. Pero incluso allí donde ambos sexos coinciden se producen especializaciones.

La anécdota recogida en otro lugar de la bitácora en relación con la publicación de las cifras de paro femeninas sin referencia alguna ni al paro masculino, ni tan siquiera al total de ambos sexos, aunque simbólica, apunta mejor que ninguna otra cosa a esa concepción egoísta del género de percibir las cosas dependiendo del poder que se tiene, y si hasta este momento se comparaba con la masculina era porque era peor, pero ahora que la administración socialista ha decidido que el empleo que se cree sea para ellas,  han pasado a hablar exclusivamente de lo suyo que es lo único que les preocupa e interesa. Esa extraña ética de exigir reciprocidad mientras se está o se dice estar en peor situación, pero olvidarse de tal cosa cuando las cosas cambian.

Tampoco en el plano de los roles familiares y sociales se observa un viaje hacia una pretendida igualdad que por ningún lado se observa, más bien al contrario asistimos hacia una reafirmación de las diferencias  en base a la pretensión femenina, en buena medida conseguida, de blindar la idea de que los hijos, su educación y formación, ha de ser una tarea femenina de la que conviene mantener alejados  a los hombres lo máximo posible, quienes en el mejor de los casos podrán asumir alguna función subalterna. De forma todavía más estricta se reserva el sexo femenino la determinación de cómo hayan de ser las relaciones de carácter sentimental antes, durante y después del matrimonio, si éste llegase a producirse.  

Por lo demás,  el ámbito público estaría también bajo poder femenino en base a una multiplicidad de elementos que garantizarían ese objetivo: conversión de la ideología de género en filosofía oficial, discriminación positiva, paridad, imposición de la moral de género, prevalencia en los medios de comunicación,  prohibición estricta de ámbitos exclusivamente masculinos al tiempo que se multiplican los de exclusiva presencia femenina… No deja de ser sorprendente, que una retransmisión deportiva no pueda producirse si no es con la presencia de una mujer, pero desde las más altas instancias del Gobierno se puedan organizar encuentros de exclusiva presencia femenina.

Mi impresión es la de que el feminismo pretende en esta etapa histórica reacomodar los roles masculino y femenino  adaptándolos al hecho de la incorporación de la mujer al ámbito público,  pero sin ninguna pretensión de intercambio de papeles, que seguirían estando claramente delimitados y reservarían para el masculino un papel testimonial en lo que a los hijos se refiere, pero mantendrían lo que ha sido su papel histórico de protección, tanto en el plano social como en el individual,  y el desempeño de los trabajos duros y penosos. Quizá ganaríamos tareas en el hogar como  cocinar, pasar la aspiradora o la plancha.  

La mujer se movería entre la administración y los servicios, lo que en cualquier caso le permitiría siempre una relación privilegiada con los hijos y la casa. La conciliación laboral y familiar se constituiría,  sino se ha constituido ya, al menos en el ámbito de la Administración,  en conciliación femenina.  El estado pasaría a ser en buena medida el dispensador de una seguridad que en otros momentos históricos tenían encomendaba los miembros varones de la familia, con el blindaje del que hablábamos en el post anterior. 

En fin, dejo aquí estas notas, consciente de su escaso desarrollo,  por si pudiesen servir de acicate para iniciar algún tipo de discusión que nos permita penetrar y profundizar en ellas, ya que tengo la impresión de que por aquí está el meollo de las grandes cuestiones de las que nos ocupamos en esta bitácora.


27 septiembre, 2009

¿Igualdad o realidad a medida de un patrón sesgado?

Sin considerarme un especialista en estos temas de la lengua lo que si tengo claro es que la actual confusión hombres –genérico humano- y, hombres –varones- actúa clarísimamente en nuestra contra. Sólo dos pequeños ejemplos, si la realidad nos dice que el contacto de los niños en las primeras etapas de la vida es mucho mayor con el lado femenino –madres, cuidadoras, maestras…- y eso mismo es aducido por las mujeres para reivindicar sus derechos en caso de separación, pero también como prueba de su entrega generosa “al otro”, resulta que cuando comienzan los problemas y resulta que los adolescentes dan muestras de falta de educación, respeto y norte en la vida es entonces cuando la responsabilidad es de: los padres, la escuela, los profesores… Incluso el machismo de las nuevas generaciones nada tendría que ver con quienes con más contacto tuvieron, sino con la abstracción patriarcado.

Otro ejemplo sería cuando se trata de hablar de un comportamiento antisocial. Para este caso citaré una situación real de hace muy pocas fechas cuando Julia Otero en su programa de radio entrevistaba a un especialista en violencia juvenil a propósito del crecimiento exponencial de las agresiones de hijos a padres. El citado especialista en todo momento utilizó el genérico: chicos, adolescentes, hijos, etc. para referirse a los agresores, sin que por supuesto a Julia se le ocurriese pedir que no se invisibilizase a las niñas, chicas, agresoras, etc. En ese contexto chicos, agresores, niños, etc. a la audiencia nos sonó en todo momento a varones.

La invisibilidad en muchos momentos es la mejor defensa y garantía y esa es un arma que a los varones nos está vedada. Cierto es que, según muchos estudios, las mujeres nos superan ampliamente en las habilidades de tipo verbal. Si hiciéramos un seguimiento del uso de las palabras: mujer y hombre, padre y madre, chico y chica, en los medios de comunicación social, veríamos con claridad meridiana que el uso de los masculinos aparecería siempre que se estuviese hablando de una problema pudiendo aparecer o no los femeninos correspondientes y también, que en el caso de estar hablando de una virtud o algo positivo el femenino estaría garantizado pudiendo o no aparecer también el masculino.

Y aún cuando a lo que Manu se refiere en su último comentario, es a la conciencia de género, que en el caso de las mujeres es algo que se ha ido forjando a lo largo de los dos últimos siglos, creo que lo anterior algo tiene que ver con ella. Entre los hombres esta conciencia de género no se ha desarrollado; de tal modo que en un mundo en el que la ideología de género ha conseguido partir en dos lo social: mujeres por un lado y hombres por otro, los varones siguen aceptando de grado o por fuerza el rol histórico: principales proveedores, labor de seguridad y protección, trabajos duros y pesados, guerra y en general situaciones conflictivas… al tiempo que justamente esas situaciones son las que permiten su caracterización como violentos, padres ausentes, discriminadores en lo salarial y desde luego explotadores y abusadores

Un trabajador de la construcción con trabajo a tiempo completo en las estadísticas aparecerá como formando parte del grupo dominante por: trabajo a tiempo completo y, quizá, por salario por encima de la titulación académica, también como padre y marido ausente por menor dedicación a los hijos y la casa; por el contrario, una empleada de oficina a tiempo parcial aparecerá en todas las estadísticas como discriminada, por contrato basura (esa es la consideración que les merece el contrato a tiempo parcial), por discriminación salarial: seguramente gane menos que él, y también por mayor dedicación al hogar y los hijos. La esperanza de vida de ambos es bien diferente, como también lo es la probabilidad de accidente laboral, como también que de haber sido pareja y producirse separación ella se quedase con los hijos y la casa y una pensión compensatoria, como también las posibilidades de ocio y cuidado personal… pero, ¡ojo! él forma parte de la parte dominante de la sociedad ella de la parte explotada y discriminada. En la sombra de los números de las estadísticas de género constituirían la más genuina representación del patriarcado.

Cuando el feminismo habla de los roles no lo hace para relevarnos del nuestro, no, no lo hace para pedir relevarnos en los trabajos de la construcción, en los de protección o seguridad, o para dejar que nosotros nos quedemos en puerto mientras ellas se enrolan en pesqueros de alta mar. No lo hace porque envidie unas manos llenas de callos y prefiera vernos con la manicura hecha y las uñas pintadas. Tampoco lo hacen para ofrecernos un papel más destacado en la casa y con los hijos, más bien al contrario llegada la ocasión se aferran a su papel de madres de una forma que a uno le hace pensar cómo habrá que interpretar la trayectoria ideológica del feminismo cuando atribuye al patriarcado la condena al papel de reproductoras y el hogar.

Por eso, me parece que lo relevante para los hombres sería efectivamente poner en cuestión nuestro rol tradicional, pero también claramente aquel al que el feminismo institucional nos quiere condenar y que básicamente se queda con lo peor de ambos, ya que del lado femenino parece que están dispuestas a cedernos la plancha, la cocina y la colada apartándonos de los hijos, y del nuestro no les importa dejarnos la seguridad y la guerra, los trabajos duros y pesados y en todos los casos las situaciones conflictivas. ¡Ojo! en su caso se reservarían la casa como hogar, los hijos y dentro del trabajo social los trabajos administrativos y los de dirección y control. Tampoco parece que les incomoden los que tienen que ver con la conformación de la conciencia social sea: como madres, cuidadoras, maestras, psicólogas o en la carrera judicial y el ámbito político. Desde luego el papel de dueñas de la moral sería incuestionable que les pertenecería.

En cuanto a las normas que regirían esta sociedad serían aquellas que mejor garantizasen el cumplimiento de los objetivos de la agenda de género incluyendo discriminación positiva, paridad, trato privilegiado en lo jurídico y lo penal, etc. Una situación plagada de derechos y de la que no se derivaría ninguna obligación. Una situación en la que jamás cabría considerar al varón como discriminado o en desigualdad de oportunidades ya que, en caso de producirse éstas, serían de su exclusiva responsabilidad, en contraste con la desigualdad femenina, siempre fruto de una sociedad patriarcal al servicio de los hombres. Se trataría en suma de presentar como igualdad lo que en última instancia sólo sería una realidad a la medida del patrón feminista. Donde la mujer no llegase por sus medios una medida discriminatoria vendría a remediar la situación, donde el hombre no llegase se hurgaría en la herida.

Cómo hayamos podido llegar tan lejos no es sencillo de comprender, en cualquier caso lo que a estas alturas parece innegable es que el feminismo se ha convertido en un sindicato de intereses dispuestos a arrancar de cualquier situación un privilegio, del que el último hasta el momento lo tenemos en las ayudas al cine realizado por mujeres. Medida que en los comentarios de la calle prácticamente nadie está dispuesto a apoyar, en particular las mujeres deseosas de que se las considere por lo que hacen y no por su sexo, pero de la que no me cabe la menor duda que se terminará imponiendo porque para estos casos el divorcio entre la gente y la clase política se agranda y porque aquello de que las medidas políticas, mejor que no aparezcan como imposición, en lo relativo a la agenda de género, hace mucho tiempo que ha pasado a la historia.

25 septiembre, 2009

Discrimina, ¿por qué no?

En la anterior entrada cuando decía que el feminismo institucional no podía entenderse como un problema ideológico, sino como algo que iba más allá y lo situaba en su naturaleza actual como una cuestión fundamentalmente política, lo hacía no sin cierto resquicio de duda porque me daba cuenta de que eso significaba cambiar de forma importante el enfoque en lo que a tratamiento del tema se refiere.

Con lo que no contaba es con que fuera la propia ministra de igualdad quien me ofreciera en bandeja un ejemplo palmario de lo anterior con sus declaraciones sobre la discriminación positiva al cine hecho por mujeres al compararlas con la ayudas al cine en catalán.

Es decir, se apoyan unas medidas discriminatorias al cine hecho por mujeres y no hace falta ni tan siquiera “justificar” por qué se hace, o qué tipo de desigualdad, si la hubiere, se trata de corregir, basta con decir que si otros “colectivos” reciben ayudas por qué no las mujeres.

Se ha pasado del porque... al por qué no como si tal cosa. Lo cierto es que a estas alturas nuestro ordenamiento jurídico está tan lleno de discriminación del varón que si una ley no la contempla, parece que estuviera justificado que el feminismo la considerase discriminación de género.

En cuanto a la reacción de la gente, si echamos una ojeada a los comentarios es fácil ver que en la inmensa mayoría de los casos, sea el comentario de una mujer o de un hombre es de claro rechazo a tal medida, rechazo mostrado quizá no con tanta contundencia pero si de forma mayoritaria en bastantes otras ocasiones. Lo lamentable de la situación es que se trata de una posición sin representación política.

P.D. Añado este enlace porque puede tener algún interés: http://www.elpais.com/articulo/sociedad/discriminacion/positiva/bien/motivada/elpepusoc/20090926elpepisoc_1/Tes

22 septiembre, 2009

Más de lo mismo

Aunque todo lo que recoge esta noticia lo hemos abordado en esta bitácora en diferentes ocasiones no está de más volver a traerlo ya que por ningún lado se atisban medidas, por otro lado difíciles de concebir en las fuerzas políticas mayoritarias, que tengan por intención abordar el grave problema de la escuela en España, escuela que traiciona uno de los grandes objetivos de la misma desde la Ilustración: servir de ascensor social para los más desfavorecidos. Así lo confirma la constatación de que vale para quienes por familia y medio social se mueven en un medio con estudios, pues quien haya nacido en un medio social de menos nivel se ve condenado a permanecer en él de por vida.

! Ojo¡ a la componente de género de los resultados y a ese 86% de mayor abandono escolar en los hogares monoparentales.

Lo peor del feminismo no es tanto lo que defiende, aún cuando juega demasiadas veces con la trampa, como por lo que oculta, y este dato de las familias monoparentales debiera servir de toque de aviso de que desconocemos demasiadas cosas de lo que verdaderamente está pasando..

Esta otra
también constituye más de lo mismo

19 septiembre, 2009

Punto de encuentro

Ya sé que sonará muy vago pero a los hombres lo que nos falta es un punto de encuentro. Al menos es mi percepción, que tengo la impresión no se escapa mucho de lo que en verdad sucede. En esto hay que reconocerle al género que ha sabido hacerlo muy bien, por un lado, unir a las mujeres como una piña y, por otro, conseguir que los hombres, cuando no se miran con recelo entre sí, eludan considerar que existe un tema llamado hombres. Otras veces he tratado el tema de las diferencias abismales en cuanto a la conciencia de género de las mujeres y los hombres y no pretendo repetir lo ya dicho. De momento dejo esto aquí por si os sugiere alguna cosa o sencillamente pensáis que se trata de una idea que no puede conducir a ninguna parte.

En mi opinión el tema del género o del feminismo institucional como se prefiera llamarlo no es ya un problema ideológico, o sólo ideológico, o fundamentalmente ideológico, porque va mucho más allá y se trata de algo que está en las instituciones, en las leyes, en el campo social. Es un problema de poder político, también ideológico, pero fundamentalmente político. Al lobby feminista no sólo no le preocupa que se esté cuestionando su base ideológica, por otro lado lo suficientemente elástica como para defender la paridad de las listas electorales o de los consejos de administración de las empresas, para luego hacer trizas ese principio allí donde puede, léase por ejemplo: control de la programación de televisión, control de la publicidad, imposición de protocolos sobre cómo se debe informar en los temas relativos al género, consejo de mujeres para vigilar el impacto de géneros de los presupuestos generales del Estado, legislación sobre separaciones, primeras etapas de la educación, instituciones públicas exclusivas de la mujer: instituto de la mujer, consejerías de la mujer, etc.

En cualquier caso la actitud defensiva en la que nos movemos los hombres frente a las andanadas del feminismo lo que ponen de manifiesto es que ni tan siquiera estamos en los comienzos sino más atrás. Y en esta situación el gol del feminismo está en consagrar una nueva división social de género en la que los hombres seguiremos jugando el papel de protector y principal proveedor de la familia –es verdad que ahora desde una dimensión mucho más social-; en las ocupaciones de más esfuerzo y riesgo, con algún premio ocupando puestos de ejecutivos en la economía y la política, pero siempre y cuando todo ello haya recibido el visto bueno y la aprobación de dicho lobby, quienes en un discreto segundo plano y eludiendo las responsabilidades directas habrán señalado el rumbo a seguir. En algún momento yo también pensé que preocuparía a las ideólogas del género el día que las estadísticas de la destrucción de empleo no fueran mayoritariamente femeninas sino masculinas; hoy que sucede eso, y dichas ideólogas reaccionan como lo hacen, me doy cuenta lo equivocado que estaba.

01 septiembre, 2009

A propósito de la última entrada de Buenamente.

Hace ya muchos años, a finales de la década de los sesenta del siglo pasado, pareció haberse descubierto la clave que explicaba las diferencias entre los sexos. Se trataba de los juguetes y los juegos. Y durante décadas se impuso la dictadura de que los padres que querían la igualdad debían regalar a sus hijos e hijas los mismos juegos si de verdad se deseaba la igualdad de sexos. Finalmente todo aquel esfuerzo se demostró inútil y el feminismo, principal impulsor de tal idea, ante el evidente fracaso atribuyó el resultado a los estereotipos de género omnipresentes en la sociedad… y hasta hoy. Esa fue toda la autocrítica de que fue capaz. De tal modo que su discurso antes y después del fracaso sigue siendo el mismo pero sin que nadie haya parecido tomar nota de tal asunto.

Por eso aunque me parece muy interesante la última entrada de Buenamente en la que se pone en su lugar la argumentación de género en torno a las que Fernández de Quero denomina “mujeres patriarcales”, me gustaría decir que no tengo mucha confianza en que ese debate pueda surtir algún efecto ni en las posiciones de Fernández de Quero -desde Ahige en más de una ocasión se ha declarado su pensamiento como subsidiario y subordinado a lo que el feminismo establezca en cada momento-, ni en las de ese feminismo; pues si por algo se ha caracterizado su historia no es ni por su capacidad para el debate y la autocrítica ni por haber aceptado alguna objeción al propósito último de sus propuestas que no es otro que “cambiar al hombre” -para lo que se hace necesario que la mujer asuma los principales resortes de poder de la sociedad, sin que importe mucho ni las contradicción lógicas ni la ideológicas en que se pueda incurrir en la búsqueda de dicho objetivo.

No en vano a lo largo de sus casi dos siglos de existencia del feminismo han ido variando sus objetivos conforme consolidaban sus conquistas y de la igualdad jurídica de los comienzos se ha ido pasando a la igualdad “real” que si en un primer momento se situaba en el acceso en pie de igualdad a los terrenos laboral y educativo, más tarde supuso apuntarse a la discriminación positiva equiparando su situación social a la de negros y gitanos por citar sólo dos ejemplos; y ahora, que tanto en lo laboral como en lo educativo mantienen una posición de privilegio -no de otro modo se puede calificar el incorporarse o no al mercado laboral a voluntad, o el renunciar a los trabajos duros y pesados para ocuparse abrumadoramente en la administración y el sector servicios… En lo que se refiere a que las mujeres cobran menos por el mismo trabajo espero que alguien alguna vez aporte alguna prueba de que tal cosa es así porque habrá demostrado que en dicho asunto es posible saltarse todos los mecanismos jurídicos, políticos y económicos sin que nadie sea capaz de poner remedio a tal anomalía- y ahora, que se ha establecido una democracia paritaria, nada de lo anterior es suficiente y se sigue promoviendo la asimetría y la ventaja en las leyes llámense éstas: de divorcio, de violencia de género, de igualdad o cualquiera otra, además de reservarse espacios de su exclusivo uso sea en la administración y lo público, sea cada vez en mayor medida en los ámbitos privados.

Del mismo modo, si en un primer momento las feministas no dudaron en trabajar codo con codo con aquellos hombres y organizaciones que apoyaban sus fines, sin que la barrera del sexo constituyera un obstáculo insalvable para la defensa de unas ideas, esa posición ha ido deslizándose paulatinamente hacia el rechazo a que el hombre pudiera formar parte de sus organizaciones primero, y a sostener ahora, que el hombre constituye el principal obstáculo al avance de sus políticas, de ahí la necesidad de “cambiarlo”; o que de una pretendida conquista de civilización válida para ambos hayamos pasado a la voluntad más o menos explícita de que el mundo sólo caminará correctamente cuando lo haga de la mano de las mujeres y lo más lejos posible de la de los hombres. Lo que no parece existir es voluntad ninguna de que el hombre deje de ejercer las tareas de siempre y que en muchos casos se utilizan para recordar su perfil “neanderthal”: trabajos duros y pesados, guerra, servicio militar allí donde continua siendo obligatorio, defensa y protección… sin que se aprecien pasos, más bien al contrario, en la dirección de procurar el contacto y la relación con los hijos sea en el ámbito familiar o en el escolar hasta el punto de que para muchos niños y niñas no se topan con la figura masculina hasta transcurridos algunos años de su vida.

Quizá un pequeño ejemplo de cómo entiende el feminismo la igualdad nos lo esté dando la programación y el reparto por sexos de las presentadoras de la televisión pública en donde, como si de un continuo se tratase, una mujer sucede a otra sin que al parecer eso represente contradicción ninguna con lo dicho y repetido machaconamente hasta ayer mismo en el sentido de que sin paridad ni había igualdad. ¡Ojo! todo esto sucede ante el silencio y la aparente aquiescencia de todos y todas. Otros ejemplos los tendríamos en los análisis y propuestas del Instituto de la mujer, o del propio Ministerio de igualdad, y en general de las organizaciones feministas, estén éstas constituidas al amparo de lo público o no. Desde luego ni con toda la fe del mundo es posible concebir que Bibiana Aído, Montserrat Comas o Miguel Lorente pretendan conducirnos hacia una sociedad de iguales.

Y para no caer en la trampa de una ideología que puede que sobre el papel hable de que todas las diferencias entre el hombre y la mujer sean culturales pero que en el terreno práctico se guarda bien de sacralizar tal cosa -no en vano la escuela actual privilegia las capacidades verbales frente a las espaciales o el razonamiento matemático, y la actitud frente a los conocimientos, lo que redunda en claro beneficio de las niñas y en perjuicio de los chicos- entiendo que el debate debe superar de una vez por todas el dilema de si hay o no diferencias biológicas entre los sexos.Quizá pueda discutirse hasta dónde llegan esas diferencias, pero seguir debatiendo su existencia me parece un absurdo que no puede conducir más que a una pérdida de tiempo. Tan absurdo como negar que una igualdad sin equidad pueda merecer tal nombre.

Como tampoco tiene sentido seguir admitiendo que un tal “patriarcado” es responsable de todo lo malo que ocurre en la sociedad, como si ésta no estuviera constituida por personas y colectivos con responsabilidades nítidas y precisas. Ni el patriarcado es responsable del fracaso escolar o la obesidad infantil, ni los hombres somos responsables del consumo de productos de belleza o tratamientos de cirugía estética por parte de las mujeres. Como tampoco será el patriarcado quien nos diga cómo salir de la crisis, o qué debemos hacer con la idea de Europa o con la articulación federal o no de nuestro Estado. Es hora ya de acabar con esa ficción que permite al feminismo y las mujeres presentarse siempre como víctimas al tiempo que sirve para ocultar una actitud absolutamente egoísta y como de secta que nunca pasa de la reivindicación de género dejando no se sabe para muy bien quien la respuesta a los grandes problemas sociales: crisis económica, fracaso escolar, articulación del Estado, Europa… Ni el feminismo ni las mujeres pueden seguir actuando como si lo suyo fuera la reclamación sindical dejando para otros lo que es de todos.

Por eso soy muy escéptico en torno a este asunto. También en este caso hombres y mujeres estamos utilizando lenguajes diferentes y los equívocos son continuos y permanentes. Las mujeres para el logro de sus objetivos ni precisaron partidos políticos propios, ni un ideario plenamente explicitado, ni de alguien que liderase su movimiento, ni que éste sea abierto y de masas. Las prácticas actuales en las que la actuación a través de otros y la organización en forma de lobby demuestran que se pueden obtener tan buenos o mejores resultados como por medio de procedimientos propios de otros movimientos sociales de factura masculina. Es más, esta forma de proceder les está permitiendo no sólo eludir cualquier tipo de responsabilidad o trasladarla a otros, sino realizar cualquier tipo de autocrítica o explicar el porqué de un criterio ahora y otro distinto un poco más tarde. Se trata de una forma de invisibilidad, evitando el primer plano en las situaciones comprometidas, que no reporta más que beneficios y ventajas.

De ese modo la responsabilidad sobre lo que pase será siempre de los demás. El objetivo del feminismo era de naturaleza claramente política y de poder, y éste en nuestro país lo tienen plenamente garantizado, sin que por lo demás sea fácil su crítica al tener que dirigirla hacia una especie de abstracción llamada feminismo de género que sin estar en un lugar preciso está un poco por todas partes y sin necesidad de darse por aludido puede realizar tranquilamente sus políticas y ensanchar constantemente su poder.

28 agosto, 2009

Algunas paradojas del patriarcado

En más de una ocasión el Presidente del Gobierno se tiene referido a la parte femenina de su gabinete como mejor o más trabajadora que la parte masculina, incluso últimamente ha dicho que ellos, refiriéndose a sus ministros, eran más vanidosos que ellas, las ministras. Nadie ha querido dar importancia a estas palabras y que yo sepa nadie las ha contestado. Creo que huelga decir que si lo que hay de laudatorio o reprobatorio en dichas manifestaciones fuera no en la dirección que han sido formuladas sino en la contraria el revuelo que se hubiera armado hubiera sido de órdago.

En un país con más de cuatro millones de parados y donde la destrucción de empleo ha sido fundamentalmente masculina encontramos 21 modalidades de fomento de la contratación femenina, pero ni una sola forma de fomento del trabajo de los varones. Es más, en este contexto el tema ha dejado de ser motivo de controversia a todos los niveles también para los sindicatos. A mayores cabe decir que la principal fórmula de creación de empleo en manos de las administraciones públicas, las políticas relacionadas con la Ley de dependencia, están concebidas y en esa dirección van los esfuerzos del Gobierno para que los puestos de trabajo que se puedan crear sean ocupados por mujeres.

Como señala Buenamente en la más reciente entrada de su bitácora: “... el Ministerio de “Igualdad” anunció la creación del Consejo de Participación de las Mujeres en el que las organizaciones feministas tendrán una abrumadora presencia. El futuro Consejo de Participación del que la óptica masculina estará ausente emitirá informes y dictámenes sobre leyes que tengan que ver con temas de “igualdad”, analizará los Presupuestos Generales del Estado desde una perspectiva de género y propondrá al Gobierno iniciativas legislativas, entre otras funciones.” Quizá añadir que esa misma desproporción y ventaja la tienen las organizaciones de mujeres en relación con los medios públicos de comunicación gracias la Ley de igualdad, y que aún cuando hubo una tímida protesta por parte de la Asociación de prensa, el tema parece que ha caído definitivamente en el olvido.

La componente de género del fracaso escolar español es más que evidente y así lo ha puesto de manifiesto en reiterados trabajos el profesor Lacasa en la revista Magisterio. Baste decir como resumen de esta cuestión que la cifra de fracaso masculino duplica a la de las chicas, o más gráficamente todavía: que un varón andaluz, manchego o valenciano tiene entre 4 y 5 veces más posibilidades de fracaso escolar que una chica estudiante del mismo nivel que realice sus estudios en el País Vasco o Asturias. Este dato, a pesar de su contundencia y de la facilidad de su aprehensión es ignorado sistemáticamente por todos los estudios de tipo oficial y sin empacho ninguno nuestras autoridades educativas, y no sólo ellas, se refieren a nuestro sistema educativo como un sistema igualitario.

El tema de la educación, constituye por lo demás, la piedra de toque de una cierta anomalía y ceguera intelectual que parece haberse apoderado de amplios colectivos y personas en nuestro país, empeñadas, a pesar de que todas las evidencias apuntan en otra dirección en negar los males que lo aquejan: fracaso y abandono, ausencia de excelencia, clasismo, sexismo... Y en esta relación incluyo no sólo a los partidarios de la filosofía Logse, también a buena parte de las organizaciones sindicales de la enseñanza y otros colectivos de signo pedagógico. Afortunadamente los estudios internacionales han realizados un diagnóstico certero de nuestro sistema educativo.

En fin como veis los mismos temas de siempre sin que, por lo demás, podamos decir que hemos avanzado algo...

26 agosto, 2009

Noticias que se las traen

Obsérvese el tratamiento dado por dos medios de prensa distintos a noticias que tienen que ver directamente con la igualdad.
http://www.abc.es/20090826/sociedad-/agresoras-suecia-200908261252.html
http://www.lavozdegalicia.es/genteytelevision/2009/08/26/00031251296829883742254.htm
Para que luego los papanatas sigan jugando con ideas que ya eran viejas en el siglo pasado.

08 mayo, 2009

¡ Qué vergüenza !

Hace unos días en una discoteca granadina se realizó una subasta de chicas. Antes se había realizado una de chicos. Para las autoridades y los medios de comunicación el único acto sexista y machista es el que se refiere a la subasta de las chicas. ¡Vergüenza de concepción del ser humano!

26 marzo, 2009

Estudio tareas hogar

Hace unos meses recogía en esta entrada la anécdota de un Conselleiro de la Xunta de Galicia que luego de reconocer que él en casa “hacía más bien poco” firmó un acuerdo con la Universidad de Santiago para realizar un estudio sobre el reparto de las tareas del hogar. Pues bien, con fecha 10 de febrero se comunicaron a la prensa sus principales conclusiones que encontraréis aquí: http://www.vigometropolitano.com/news/291/ARTICLE/13944/2009-02-10.html

Lo que me sorprende del estudio es que los datos estadísticos con los que trabaja eran ya conocidos, pues estaban recogidos en el trabajo realizado por el INE con el título: Encuesta del empleo del tiempo 2002/03.
El estudio completo lo encontraréis en Documentos y de todos los datos que suministra la encuesta hay dos que me resultan de difícil asimilación: uno, que los hombres dedicamos a cuidados personales el mismo tiempo que las mujeres, y dos, que no encuentro en qué lugar estaría recogido lo que comúnmente las mujeres denominan "ir de tiendas".

Pero aún suponiendo que el estudio no tenga tacha y que los datos vayan a misa, sorprende que ese Conselleiro que dice que en su casa hace más bien poco, a la vista de los resultados se despache de esta forma: "... denunció que la diferencia de género desembocó «en formas de estratificación marcadas por la subordinación social, la explotación económica, la infrarrepresentación política y la marginación cultural». http://www.usc.es/smucea/Las-mujeres-gallegas-dedican-el-doble-de-tiempo-a-las-labores-del-hogar-que-los-hombres

Y aunque el titular con el que pretenden resumir el contenido las redactoras: "Las mujeres dedican el doble de tiempo que los hombres a las tareas del hogar." es el mismo que se utilizó profusamente en 2003 el estudio lo que demuestra justamente es que de ninguna manera se puede hablar de doble jornada de la mujer y que si lo que buscaban era un titular se podían haber ahorrado el trabajo y esperar a la viñeta de Forges en El País de hoy.

13 noviembre, 2008

Lógica apodíctica

Dice Manu en su último comentario: “Hablando de Obama, escuchaba el otro día en la tertulia mañanera de Onda Cero a una señora (creo que una tal Mamen) decir que el hecho de que no se eligiese a Hillary era una muestra de la discriminación que sufren todavía las mujeres en EEUU, que es mayor que la que sufren los negros, por supuesto. Por otra parte, decía, Obama no es un negro de verdad, ya que técnicamente es mestizo y se crio de forma acomodada. En fin... por si esto no era suficiente, remató su exhibición repitiendo el mito de la discriminación salarial, que ese día volvia a ser noticia en El Mundo.”

Y si traigo esto a colación es porque en más ocasiones yo he leído lo mismo: el hecho de que Hillary Clinton hubiera perdido la nominación frente a Barack Obama indicaba eso, que en los EE.UU la discriminación hacia las mujeres es mayor que hacia los negros. Afirmaciones de este tipo son habituales del lado del feminismo y lo más frecuente es que queden sin ningún tipo de contestación. Entre otros motivos porque, mientras del lado femenino siempre habrá quien realice una lectura de “género” de lo que sucede en la sociedad, del lado masculino tal cosa no existe, más bien al contrario, lo que conduce a una especie de lógica apodíctica que va sembrando la vida social de “verdades incontestadas” que nadie se toma la molestia de estudiar.

Y así, afirmaciones tan absolutamente falsas como que las mujeres ganan menos que los hombres han llegado hasta los textos de Educación para la ciudadanía, sin citar nunca el estudio en que se basan ni tampoco explicando cómo eso es posible contra el Estado de derecho, los sindicatos, la inspección de trabajo y las leyes económicas que rigen la contratación de los trabajadores o, que las mujeres sufren más accidentes que los hombres y los que sufren ellas se producen mayoritariamente mientras trabajan en el hogar y los de ellos en el gimnasio y las actividades de ocio; para continuar con que las mujeres sufren más la pobreza que los hombres, o que, ellas tienen una doble jornada que ellos no, etc. etc.

Eso digamos en el plano de lógica de todos los días, porque en el terreno de los estudios de género conceptos como el de “techo de cristal” basados en conjeturas nunca demostradas y que responden mucho más a la lógica de la lucha ideológica y política que a la académica, para no hablar de la lógica científica, circunstancia ésta que, sin embargo no los priva de circular en medios académicos y universitarios junto a cualquier otro tipo de investigación. Qué decir de esos investigaciones sociológicas basadas en datos estadísticos en los que para explicar el comportamiento de hombres y mujeres, se las encuesta exclusivamente a ellas, tal como sucede con las estadísticas de violencia doméstica, las de acoso laboral o sexual, y tantas otras, haciendo que el sesgo estadístico, en lugar de ser una circunstancia a evitar, se haya convertido en una variable más.

Porque en última instancia lo que rige el comportamiento del feminismo se basa en un principio apodíctico, según el cual la única prueba válida para demostrar que la mujer no sufre discriminación es que ella gane, porque si no es así la discriminación queda demostrada.

08 noviembre, 2008

La mano negra

¿Quién decide lo que es o no igualdad? ¿Quién determina cuando un anuncio es sexista? ¿Y, sobre todo quién tiene capacidad para que ese anuncio cese fulminantemente de emitirse? ¿Quién establece que el que los varones fracasen el doble que las mujeres en la ESO no es asunto de igualdad y sí lo deba ser que las mujeres accedan en la misma proporción a las carreras técnicas? ¿Quién decide que las mujeres deben ocupar paritariamente los consejos de administración de las sociedades mercantiles pero no esos campos de la actividad laboral en los que no importa que ellos sean absoluta mayoría, como si ellas sólo pudiesen ocupar aquellos que en tiempos se llamaron de cuello blanco? ¿Quién ha establecido que para elaborar la encuesta sobre acoso laboral uno de los ítemes considere que un piropo es una forma de acoso y eso circule como si de verdad revelada se tratase, al tiempo que se siga exigiendo de los hombres un comportamiento galante y caballeroso cuando una mujer así lo decida? ¿Por qué la Organización Mundial de la Salud niega el reconocimiento del Síndrome de Alienación Parental, en pefecta consonancia con el feminismo de género?

Ahora que está de moda hablar de la mano negra del capitalismo debiéramos quizá reflexionar sobre otra mano negra, la que rige los destinos de la igualdad. Pues si, como está poniendo de manifiesto la actual crisis económica, bajo dicho eufemismo lo que se buscaba era tapar y esconder los chanchullos millonarios y las trampas de quienes debían velar por la salud del sistema económico, aplicada al terreno de los sexos tendría que ver con el interés de muchas y muchos por mantenernos rehenes y en la ignorancia de lo que haya que entender por igualdad, sin que sea posible la duda o el interrogante, sin que sea posible formular una pregunta salvo que de antemano se espere la callada por respuesta. En suma, sin que sepamos quien ha declarado el tema tabú y quienes se han erigido en las hechiceras y los hechiceros facultados para interpretar los caminos que se pueden transitar y los prohibidos.

05 noviembre, 2008

Obama ha ganado sin cuota

Ha ganado Obama sin necesidad de cuotas ni privilegios especiales. Su victoria le pertenece a él y a los suyos. Si a mi me hubieran preguntado hace 15 o 20 años "quién crees que llegará antes a la presidencia de los EE.UU una mujer o un negro", me parece que hubiera contestado una mujer. La historia admite más de una forma de ser escrita y este hombre y los suyos optaron por una, las feministas en nuestro país han optado por otra. De momento, a mi entender, no hay color entre una y otra. O mejor, el color es el del ciudadano Obama. Desde aquí le deseo suerte porque creo que va a necesitar mucha.