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12 mayo, 2010

Insólito

Después de que lo hiciera la oposición, luego de que se lo recordara una y cien veces Fernández Ordoñez y muchos otros economistas, más tarde de que se lo pidiese primero y se lo imponga ahora la Unión europea, al Presidente Rodríguez Zapatero lo llama Obama para pedirle que deje de anunciar que dice que va a hacer y haga algo. Insólito, realmente insólito para el Presidente pero también para el conjunto del país que parece no saber estar exigiendo a sus gobernantes lo que es su obligación: resolver los problemas de los ciudadanos y no enmascararlos. Estoy convencido que es necesario replantearse el funcionamiento de las prácticas gubernamentales pero de muchas otras instituciones sociales que no están sabiendo estar a la altura.


P.D. Viñeta de El Roto

5 comentarios:

  1. Yo todavía me estoy frotando los ojos. Lo que no entiendo es cómo a alguien a quien se le obliga a rectificar de esa forma, con la humillación que eso supone, no dimite de una vez.

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  2. Anónimo11:12 p. m.

    La noticia, es verdad, merecería el calificativo de "insólita", pero no para quien haya leído tu anterior 'post' sobre la forma de "gobernar" de Zapatero. Al fin y al cabo, él es un "hombre de fe" que aplica aquello de "doctores tiene la Iglesia" a todas las cuestiones. Para la "igualdad", todo que digan las feministas es dogma de fe. Para la gestión autonómica, lo que digan los nacionalistas periféricos. Ahora bien, sobre todo esto Zapatero tiene un referente máximo que es Obama, nuevo profeta entre los profetas: una llamada suya bastará para salvarnos.

    (Athini)

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  3. Quizá tengas razón Athini y una política como la de Zapatero sólo puede conducir a la posición de "mandado".
    Mandado de Obama, de la Unión europea, de los sindicatos, de las feministas...

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  4. Anónimo2:20 p. m.

    Sorprende la contumacia en la negativa a la reducción de ministerios, si tenemos en cuenta que cesaron a varios directores generales y otros altos cargos para ahorrar 16 millones de euros y parece que entre ellos había gente bien competente. La petición parece prácticamente unánime y sin embargo sin que se sepa por qué no hay respuestas como si se tratase de alto secreto de Estado.

    En un asunto en el que debería tener completa libertad para nombrar y cesar parece moverse preso de extraños reflejos que lo llevan a mantener a quien está cuestionado y a cesar a quien goza de la aceptación general, como pasó con Magdalena Alvarez y Caldera, o en esta legislatura con el cese de César Antonio Molina de quien ni su sustituta acaba de entender las razones de su cese.

    Pero buscar lógica en todo este asunto no parece un asunto fácil.

    Alberto

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  5. Me parece muy interesante el siguiente artículo de Antón Costas hoy en El País

    http://www.elpais.com/articulo/opinion/Zapatero/lobo/factura/crisis/elpepuopi/20100514elpepiopi_4/Tes

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