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05 mayo, 2010

Debate educativo 1

No me resisto a no entresacar algunas citas del Informe McKinsey en un momento como el presente en que se discute el  Pacto educativo y circula por la red un Manifiesto de Profesores y Maestros para señalar: que tal como recoge el Informe es posible mejorar el rendimiento del sistema educativo y hacerlo en pocos años siempre que se identifiquen con claridad las variables decisivas; que la calidad del conjunto del sistema depende en gran medida de los resultados obtenidos en Primaria; que los sistemas educativos mejores son al mismo tiempo los más igualitarios y que ambos aspectos van unidos; y,  que todo ello depende de la capacidad del sistema para atraer hacia la profesión docente a los mejores profesionales ya que como en varios apartados del informe se recoge la calidad del sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes.
Y ahora las citas:

La evidencia disponible sugiere que el principal impulsor de las variaciones en el aprendizaje escolar es la calidad de los docentes.

Considerada en conjunto, la evidencia sugiere que, aun en un buen sistema, los alumnos que no avanzan con rapidez durante sus primeros años de escolaridad por no gozar de docentes de suficiente calidad tienen escasas posibilidades de recuperar los años perdidos.

Los sistemas con más alto rendimiento de los estudiados reclutan a sus docentes en el primer tercio de cada promoción de graduados de sus sistemas educativos: el primer 5% en Corea del Sur, el 10% superior en Finlandia y el 30% superior en Singapur y Hong Kong.

En Finlandia, los alumnos no ingresan a la escuela hasta los siete años y asisten a clase solo de cuatro a cinco horas diarias durante los dos primeros años de escolaridad. No obstante, a los 15 años de edad son los mejores del mundo en pruebas de matemática, ciencias, lectura y resolución de problemas, 50 puntos por encima de sus vecinos noruegos.

En todos los sistemas que estudiamos, la capacidad del sistema educativo para atraer a las personas más capacitadas a la docencia tiene estrecha relación con el estatus de la profesión.

Los nuevos docentes de todos los sistemas estudiados han mencionado el estatus de la profesión como uno de los factores más relevantes que los llevó a tomar la decisión de seguir esa carrera.

Los sistemas educativos con más alta eficiencia reconocen que la única manera de mejorar los resultados es mejorando la instrucción: el aprendizaje ocurre cuando alumnos y docentes interactúan entre sí, y por ello mejorar el aprendizaje implica mejorar la calidad de esta interacción.

Conseguir a las personas más aptas para ejercer la docencia y desarrollarlas hasta convertirlas en instructores eficientes permite a los sistemas educativos contar con la capacidad que necesitan para ofrecer una mejor instrucción que lleve a mejores resultados. Los sistemas educativos con mejor funcionamiento van aún más allá, y ponen en práctica procesos diseñados para asegurar que todos los niños sean capaces de aprovechar esta mayor capacidad. Estos sistemas fijan altos objetivos a alcanzar por todos y cada uno de los niños, y luego controlan su rendimiento en comparación con las expectativas, interviniendo allí donde estas últimas no son satisfechas. Los sistemas educativos con alto rendimiento intervienen eficazmente a nivel de cada escuela, e identifican aquellas que no tienen un rendimiento satisfactorio con el objetivo de elevar los estándares de eficiencia.

Los sistemas de excelencia intervienen a nivel de cada alumno, y desarrollan dentro de las escuelas procesos y estructuras capaces de identificar cuándo un estudiante está comenzando a retrasarse, interviniendo para mejorar el rendimiento del niño.
La medida en que un sistema educativo puede aprovechar los beneficios de una mejor formación depende de su capacidad para hacer uso eficaz de ella: el sistema debe garantizar que todos los niños, y no solo algunos de ellos, tengan acceso a una excelente instrucción. Asegurar que todos los niños se beneficien con una formación de alta calidad no es solo un fin importante en sí mismo, sino que las evaluaciones llevadas a cabo en todo el mundo indican que el buen funcionamiento de todo un sistema depende de que así sea.

A modo de conclusión: 1) la calidad de un sistema educativo tiene como techo la calidad de sus docentes, 2) la única manera de mejorar los resultados es mejorando la instrucción, y 3) lograr altos resultados universalmente sólo es posible poniendo en práctica mecanismos que aseguren que las escuelas brinden formación de alta calidad a todos los niños.


1 comentario:

  1. Anónimo8:32 p. m.

    ¡Ay si en las escuelas, institutos y universidades estuvieran expuestas al público las notas que en su día habían recibido los profesores del centro!

    ¡Ay si se expusieran las notas que recibieron los "especialistas" que hoy mangonean el sistema educativo!

    (Athini Glaucopis)

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