Después
de haber colgado el documento de los hombres profeministas en el comentario a
la última entrada http://www.cime2011.org/home/cime2011_DeclaracionDeBarcelona.pdf he pensado
que al igual que hicimos en la bitácora de Enric merecía la pena hacer otro
tanto aquí y dar a conocer su contenido y las consideraciones que nos merece,
analizando cada uno de los puntos. (En cursiva sus propuestas y en negrilla mi
opinión)
1. Rechazamos el ejercicio del poder patriarcal y renunciamos a los
privilegios que de él se derivan.
Que sientan la
necesidad de cambiar de nombre, ahora se hacen llamar igualitarios, es fruto del profundo desprestigio en el que
se habían sumido como hombres profeministas, y ahora buscan la confusión hablando
de una igualdad que niegan al pedir perdón por su masculinidad.
Sería bueno que aclarasen a qué privilegios se refieren y si tal posición
significaría la renuncia a cargos derivados de su adscripción ideológica, y a
los jugosos puestos y subvenciones de las que ahora gozan.
2.
Denunciamos todas las formas de violencia machista hacia las mujeres,
fomentando la revisión crítica del sexismo interiorizado y desarrollando un
trabajo de sensibilización y prevención de esta violencia entre los hombres;
apostando por la defensa de los Derechos Humanos y la resolución pacífica de
los conflictos.
En relación con la
violencia mi pregunta será siempre la misma: ¿por qué no contra todas las violencias:
la que sufre el niño, el anciano, el discapacitado, la mujer, el varón...? ¿Por
qué sólo contra una violencia con marca de sexo, que inevitablemente marca como
sexista a quien promueve tal cosa?
3. Asimismo rechazamos otras violencias machistas (bullying,homofobia,
transfobia).
De escándalo que sitúen esas formas de violencia como machistas excepto
que lo único que se pretenda sea la confusión y seguir llenando las alforjas de
la culpabilidad.
4. Promovemos la corresponsabilidad de los hombres y los cuidados compartidos, con especial referencia a la responsabilidad
de los hombres en nuestro propio cuidado y el de las personas dependientes y
mayores, apoyando medidas de conciliación de la vida laboral y personal.
Estando de acuerdo con su formulación, ni conozco ninguna acción en
esta dirección, ni que se hubiera protestado de alguna manera porque desde la
Administración los puestos relacionados con la ayuda a los dependientes se hayan reservado para las mujeres.
En cualquier caso debiera formularse un principio general, que por
ningún lado se observa, de que hombres y mujeres si han de repartirse las
tareas deberían ser todas no sólo las de casa, y en relación con las de fuera
no debería admitirse la marca de género del mercado laboral.
5. Impulsamos la paternidad activa y responsable, fomentando la implicación
de los padres y la mejora de las habilidades para la crianza, siendo incluidos
en los cursos de preparación al parto, primeros cuidados y cuidado de la madre.
En este sentido, reivindicamos que los permisos de maternidad y de paternidad
sean iguales, intransferibles y pagados a cargo de la Seguridad Social al 100%
del salario.
Curioso y significativo que no haya una referencia a la custodia
compartida ni a la conflictividad de las separaciones y divorcio siempre en perjuicio del varón. Tampoco en relación con la idea según la cual
los hijos son de las madres. Obsérvese a mayores que pareciera que la paternidad careciera de cualquier significación específica más allá de muleta o apoyo de la madre, y como si no existiese la relación directa del padre con el hijo o la hija.
6. Apostamos por la coeducación en la comunidad educativa para transmitir
valores que ayuden a crecer, también a los chicos, como agentes activos de
igualdad. Esto ha de servir para prevenir el abandono escolar, las conductas
disruptivas, el maltrato entre el alumnado y las actitudes machistas que acaban
perjudicando la formación de la población adolescente.
De nuevo un olvido imperdonable. Se habla de educación y ni se menta
el fracaso escolar masculino y la inadaptación de los chicos a la escuela actual.
7. Apostamos por un lenguaje igualitario, que no represente ni sostenga
el modelo de dominación sexista.
Estando de acuerdo mucho me temo que en su caso suponga el apoyo a la
neolengua que se promueve desde el feminismo institucional y de género
8. Defendemos las cuotas paritarias y de presencia de mujeres y hombres,
tanto en los cargos de responsabilidad pública y empresarial, como en las
tareas de cuidado y enseñanza.
De nuevo otra formulación que se viene repitiendo como mínimo los
últimos diez años pero de la que no se conoce concreción alguna. Cuando desde esta bitácora y otras hemos
pedido equilibrio de plantillas en las enseñanzas de preescolar y primaria su
voz no se escuchó, como tampoco cuando protestamos por el hecho de que todos
los informativos de TV1 estén encabezados por una mujer al igual que todos los
magazines.
9. Reconocemos las diferentes formas de ser hombre, así como los derechos
cívicos y humanos de las distintas expresiones de la sexualidad, superando la
patologización, la homofobia y la transfobia.
En este sentido me gustaría escucharles decir que se oponen a seguir cuarteando y dividiendo a la sociedad en base al sexo y la orientación sexual con una ley de violencia interpersonal específica para cada grupo, porque eso es lo contrario de la igualdad y no discriminación por razón de sexo u orientación sexual.
10. Revisamos las expresiones de nuestra sexualidad basadas en el
dominio, para disfrutar de una sexualidad libre, respetuosa y consentida. Nos
manifestamos, por consiguiente, en contra de la trata de seres humanos
vinculada a la prostitución y a la explotación sexual de menores.
Totalmente de acuerdo. Aunque desde aquí debo pedir que cesa ese afán totalitario manifestado en múltiples ocasiones por el feminismo dominante de privar de voz a las prostitutas so pretexto de que son seres alienados
incapaces para juzgar lo que les interesa. También solicitar que cese la manipulación estadística que constantemente se produce en éste y otro temas relacionados con la violencia.
11. Propiciamos la mejora de la salud física y emocional de los hombres,
visibilizando los costes de las formas dañinas de ser hombre, que reducen
nuestra esperanza y calidad de vida, además de generar graves problemas de
salud pública.
Tampoco se conoce en este terreno ninguna iniciativa ni ninguna de las
denuncias que desde estas páginas venimos realizando en relación con la
ausencia de campañas de sensibilización dirigidas a la población masculina, así como en lo relativo al grave incumplimiento de la Adminsitración en
relación con las propuestas de la sociedad española de psiquiatría en el tema del suicidio.
También habría que
mencionar la necesidad de una campaña de choque contra los accidentes laborales
que cada año siegan la vida a más de 1.000 personas, la práctica totalidad
varones.
Por supuesto y a mayores de todo lo anterior resulta significativo que
no se diga nada en relación con la pérdida de igualdad jurídica de hombres y
mujeres, ni en relación con una ley como la de violencia de género.
En fin, quienes pretenden convertirse en el referente de la masculinidad realizan un vaciamiento tal de la figura masculina y del hombre, que les hace imposible concebirlo como alguien con sustantividad propia y de ahí la pobreza de sus análisis y propuestas.