Twittear

14 octubre, 2011

Novatadas y prejuicios

En lo de la novatada de Santiago, en la que tres estudiantes varones sufrieron lesiones en los ojos por el uso de sosa cáustica,  muchos sabíamos desde el primer día  que las causantes habían sido chicas, y lo sabíamos, en mi caso porque me tocó de cerca, pero mucha otra gente debería saberlo porque se trataba de una novatada en la que se enfrentan entre sí los  chicos y chicas que son nuevos en los colegios mayores y que goza ya de una cierta tradición.  

Lo cierto es que todos estos días y van muchos ya desde el suceso, he seguido la noticia en los medios y he comprobado cómo, sistemáticamente, se apunta directa o indirectamente contra los chicos y cuando se menciona a las chicas es para presentarlas como víctimas. Lo cierto es que para el caso que nos ocupa los agredidos fueron chicos y las agresoras chicas, pero esto la sociedad sigue sin saberlo porque desde todos los ángulos los medios de comunicación ocultaron lo que los protagonistas, sus familiares y todo el entorno de colegios mayores y Universidad sabían porque como digo se trataba de una batalla de chicas contra chicos que se repite todos los años.

En este caso, como en muchos otros, el prejuicio, las ideas preconcebidas y por qué no decirlo la tendencia a ocultar o minimizar la falta o el delito cuando la protagonista es una mujer han pesado y lo han hecho de forma que resulta difícil entender cómo después de tantos días seguimos sin noticias de las autoras aún cuando parecía que con este caso se pretendía dar un escarmiento que acabase con una “tradición” que todo el mundo desea erradicar. 

En los dos enlaces de más abajo, está la denuncia que el padre de uno de los chicos acaba de presentar, http://www.lavozdegalicia.es/galicia/2011/10/14/0003_201110G14P12991.htm
y en la otra la opinión de un juez http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2011/10/12/0003_201110G12P18991.htm que también fue político que sin reparo ninguno pontificó hace bien pocos días sobre una posible culpabilidad masculina en estos términos:  

¿Quién es el responsable?. Desde luego, y en primer término, algunos «mayores» que durante esos días se sienten más hombres porque pueden obligar a los nuevos a hacer lo que se les ocurra (las chicas son mucho más civilizadas). Para estos, la apertura de un expediente disciplinario por las autoridades y la denuncia ante los tribunales habrían de servir para que el próximo año se lo pensasen.

8 comentarios:

  1. Anónimo7:44 p. m.

    Gracias por la información: a mí ni se me había pasado por la cabeza que las autoras hubieran sido chicas.

    Pérez Mariño, por su parte, como siempre: pontificando sin tener la más mínima idea. Es impresionante que un individuo así haya llegado a magistrado (sin presentarse a una oposición, por supuesto: estrictamente por méritos políticos, pero esto, naturalmente, es un dato que los medios de comunicación ocultan piadosamente), y es increíble que en ciertos sectores aún goce de predicamento después de haber demostrado, primero en el parlamento, y después en la alcaldía de Vigo, que es uno de esos perfectos inútiles, incapaz de crear otra cosa más que disensiones.

    (Athini Glaucopis)

    ResponderEliminar
  2. Desconocía los detalles de esta noticia, pero va en linea con la tendencia de embrutecer a los dos sexos por igual, quizás un nuevo objetivo de las feministas de cuota. Gracias por el detalle.

    Por si os apetece emitir un voto sobre el tema del juez Serrano:

    http://www.elmundo.es/elmundo/debate/2011/10/4214/prevotaciones4214.html

    El Mundo, en relación a las noticias de género, sigue una línea editorial afín a El País. A fin de cuentas son facetas diferentes del mismo poder.

    ResponderEliminar
  3. Es curioso, anoche iba por una calle céntrica de Madrid y me crucé con un grupo de novatos, unas 20 o 30 personas. Eran todos chicos, igual que los veteranos que los iban guiando por la calle cual rebaño. Me fijé en que iban vestidos con lo que parecían pijamas y albornoces, y al pasar entre el grupo pude comprobar que alguno de ellos llevaba una toalla empapada, o sea que supongo que vendrían de remojarse en alguna fuente o algo parecido. En aquel momento se habían detenido a la altura de la mesa de una terraza en la que estaban sentadas cuatro chicas, y los veteranos les estaban ordenando cantarles el clavelitos.

    Afortunadamente yo no he tenido que pasar por este tipo de humillaciones, que es lo que son, por mucho que se disfracen como algo divertido. Ante el dilema de pasar por ello o quedar condenado al ostracismo en una etapa de la vida en la que las relaciones sociales son especialmente importantes, no sé qué hubiera elegido.

    Supongo que en el fondo la idea es obligar al individuo a pagar un precio por la pertenencia a un grupo, de manera que ya no le compense abandonarlo salvo que los beneficios que pueda obtener por ello sean superiores al precio que ha pagado por entrar.

    ResponderEliminar
  4. En algunas cosas, el hombre _como especie_ no se ha movido un milímetro del perímetro de la caverna en la que gruñía hace miles de años.

    Es demoledoramente triste que, habiendo saltado de un modo cuántico en lo que a progreso tecnológico y cultural se refiere, se mantengan, perpetúen y exhiban atavismos como el que describes en el post.

    Finalmente, creo que todo es cuestión de educación integral, de formas y de saber estar. Eso que ha caido tan en desuso durante las últimas décadas. Y esto vale tanto para hombres como para mujeres, que no mayor 'horrebundez' que ver cómo ellas, para ser más ellas que nadie, han devenido en los más brutos 'ellos' que habíamos visto sobre la corteza terrestre desde la caverna que decía al principio.

    De otro lado, resulta paradójico que este tipo de espectáculos y de novatadas se den de manera mayoritaria y tradicional en las reservas educativas de Occidente: léase colegios mayores y similares a los que asisten, supuestamente, la flor y nata de la sociedad de nuestro país.

    Enhorabuena por el blog.

    Un saludo y feliz fin de semana para todos.

    ResponderEliminar
  5. Testimonio de una abuela, cuyo hijo sufrió repetidas denuncias falsas durante su proceso de divorcio:

    http://www.elcorreo.com/vizcaya/v/20111015/alava/duro-nieta-pregunte-pegar-20111015.html

    ResponderEliminar
  6. Gracias por lo que me toca Divorciado y Compañía, que sepas que estamos encantados de recibir a gente nueva y que desee aportar cosas a un tema en el que hace falta escuchar muchas opiniones y poner en cuestión tantos prejuicios e ideas preconcebidas.

    Un saludo y bienvenido.

    ResponderEliminar
  7. Humberto9:11 a. m.

    "No permitas que la realidad te estropee una buena noticia", es lo que habrán pensado los periodistas que debían habernos informado de la autoría femenina de esta fechoría. Porque para ellos, que unos varones se ataquen entre sí hasta ese nivel de salvajismo sería una buena noticia: no hay víctimas inocentes (mujeres), y además demuestra la naturaleza agresiva de los hombres. Que realmente las culpables sean mujeres estropea esa buena noticia, porque rompe ese esquema monolítico de hombre-verdugo, mujer-víctima que tantos montajes justifica. Mujeres-verdugos y hombres-víctimas es un aspecto feo y discordante de la realidad, que descuadra, y que por tanto es mejor ocultar debajo de la alfombra, para no ensuciar la inmaculada ideología de género.
    Esta manipulación informativa es un ejemplo perfecto del prejuicio que nos había explicado Plutarco: el fenómeno WAW, women are wonderful, las mujeres son maravillosas. Y si la tozuda realidad se empeña en que no siempre es así, pues se oculta y punto, porque es más cómodo pensar que la realidad es errónea que pensar que lo erróneo es el prejuicio.
    Por cierto, el prejuicio WAW está tan extendido que incluso nos ha contaminado a gente tan avisada como nosotros: a mí, igual que a otros compañeros de este foro, ni se me había ocurrido pensar que las agresoras podían ser mujeres.

    ResponderEliminar
  8. Insistiendo en esto último del prejuicio y hasta qué punto nos invade a todos hay una anécdota curiosa. Como se puede comprobar en los enlaces de la entrada quien presenta la denuncia es el padre del chico, no la madre, y es el padre del chico quien habla de sociedad enferma, pues bien, a un periodista del mismo diario que se reflexiona sobre el asunto -y por el que siento mucho respeto dicho sea de paso-, le debió parecer que una expresión como sociedad enferma era más propia de una madre que de un padre y ayer mismo escribía este articulo en el que atribuye la susodicha frase a ella y no a él. Evidentemente se trata de una anécdota pero que va claramente en la dirección que tu apuntas.
    http://www.lavozdegalicia.es/opinion/2011/10/16/0003_201110G16P17995.htm

    ResponderEliminar